Gran prueba de Peña Nieto
René Avilés Fabila
Pemex es el mayor problema para el gobierno de Enrique Peña Nieto. Tiene que intentar por muchas vías la manera de modernizarlo y convertirlo en un emporio de riqueza que jamás esté en riesgo mientras dependamos del petróleo o éste siga existiendo.
El petróleo es un caso altamente politizado y si el PRI es el culpable de haberlo hecho un tema tabú, sagrado, intocable, es el PRD y la imaginaria izquierda los que se aferran a que “no debe ser privatizado”. Es ya una suerte de lamentable dogma que usa como eje de un proyecto político apenas esbozado de Andrés Manuel López Obrador. Lo usan sus admiradores con una enorme ligereza. Es como el espantajo de la privatización de las universidades públicas. Me gustaría saber quién va a adquirirlas y si la compra incluye a los sindicatos integrados por auténticos trogloditas.
Peña Nieto parece buscar en países como Brasil la solución a sus dificultades por modernizar la empresa. Pero un PRD atrasado y carente de una ideología seria salta en cuanto oye la palabra petróleo o saca la pistola y amenaza con las movilizaciones. Desde que se dio la alternancia, la posible entrada de dinero particular a la paraestatal, ningún mandatario (los dos panistas y privatizadores) se han movido en tal sentido. Recuerdo un discurso inicial de Vicente Fox: “Cuauhtémoc: no vamos a privatizar ni a tocar el legado de tu padre”.
En términos generales los seguidores de Andrés Manuel y algunos jóvenes despistados piensan que Pemex es íntegramente nacional cuando hay desde hace tiempo capitales extranjeros, por ejemplo, en la petroquímica. Pero la bandera sigue en alto. De nuevo aparece en las redes sociales el tema a raíz de la explosión que tuvo funestos resultados. Fue un atentado organizado por el mismo gobierno, fue una maniobra para entregar el petróleo… Necedades. Es de esperar que, si fue un atentado o un accidente, el gobierno dé toda la información posible y de esta manera sepamos que la política seria no se hace con base en rumores o intrigas de Internet.
Efectivamente la explosión ha sido de consecuencias atroces. Es importante que haya transparencia. La nación debe llegar a confiar en sus autoridades y éstas tienen la obligación suprema de mantenernos informados con la verdad. Algo positivo hemos podido ver dentro de la tragedia. Hubo una reacción inmediata y gracias a eso hubo menos muertos y daños. Vimos al gobierno capitalino trabajar con el gobierno federal y eso es un avance enorme. El odio que López Obrador y Marcelo Ebrard expresaron por los anteriores mandatarios no los llevó a ningún sitio. Sobre todo, hubo malas consecuencias para la población capitalina. Con una nueva relación entre Peña Nieto y Miguel Ángel Mancera, habrá una ciudad capital que padezca menos los problemas tremendos de la sobrepoblación y la miseria. Falta ver la manera de que Pemex sea más rentable que nunca y para ello no hay necesidad de vendérselo a los extranjeros sino de buscar tecnología y apoyos que lo liberen del atraso en que vive.
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