Hay mucho en juego

Carlos E. Urdiales Villaseñor

Todo un examen a título de suficiencia resultó para el gobierno federal y sus áreas de comunicación el lamentable accidente donde, hasta el momento, 37 personas perdieron la vida.

¿Reaccionaron rápido? Sin duda y quizá de más. La presencia del presidente Enrique Peña Nieto en el lugar a las pocas horas de ocurrida la explosión externa una intención proactiva. El acompañamiento de su gabinete de seguridad nacional ahí mismo forma parte de ese mensaje, pero con una disonancia entre discurso e imagen. La letra decía que no se especulara, la fotografía era la de un gabinete de guerra.

La decisión de meter literalmente hasta el fondo al jefe del Ejecutivo en la zona recién siniestrada arroja muchas lecturas. Presencia decidida e inmediata puede ser una. Sin duda, también los fantasmas impulsan decisiones, y el recuerdo histórico de Miguel de la Madrid en 1985 enclaustrado ante la desgracia pesó. Pero ver al presidente internarse en un cuadrante no asegurado y sin casco de seguridad al menos también habla de cierto arrojo poco plausible.

Sin duda, la toma de decisiones bajo presión y en medio de la sorpresa será siempre perfectible. A lo mejor un presidente en los hospitales de Pemex y un secretario de Energía más a la cabeza, con la ayuda y soporte de Gobernación y Procuraduría General de la República hubiesen sido suficientes. A saber. Pero el presidente y la cúpula de su gabinete de seguridad del gobierno de nuestro país estuvo expuesto de forma simultánea en tiempo y espacio.

El llamado, del presidente para abajo, a no especular fue oportuno y pertinente, se debió acompañar esta petición de informes certeros sobre qué instalaciones e infraestructura existían en el edificio B2 del Centro Administrativo de Pemex.

El desarrollo ante medios del secretario Miguel Ángel Osorio Chong sin duda debe mejorar, pero no comparto la idea de haber tenido a cuadro a un supertranquilo figurín como con añoranza de no sé quién, algunos reclamaban. Al procurador Jesús Murillo Karam lo ayuda su experiencia y aplomo pero le estorba cierta arrogancia convertida en cuestionable sentido del humor.

Sectores de la prensa, de las redes sociales y de la sociedad misma en su conjunto no darán fe de lo informado hasta ahora. Hay que estar conscientes que incluso antes del informe había quienes preguntaban si alguien iba a creer lo que revelarían, así, a priori. Por lo tanto, en ese apartado no queda mucho por hacer. Dirán que la realidad no se ajusta a su hipótesis… Peor para la realidad, pensarán.

Mucho se ha puesto en juego con este infortunado accidente. La credibilidad razonable del gobierno y los mecanismos de reacción en el gobierno. La coordinación, hasta ahora eficaz, entre federación y autoridades del Distrito Federal.

Falta un trecho importante todavía, la certeza, certidumbre y contundencia con que se transmitan estos mensajes delineará parte del futuro inmediato. Veremos la calidad o mezquindad de actores políticos de diverso cuño y cepa ocuparse de sacar raja a los fallecidos y heridos en aras de una nacionalista oposición a las reforma que están trazadas en el Pacto por México y por lo que pueda venir respecto al pasado inmediato, administración, supervisión y mantenimiento en todo Pemex.

 

@CarlosUrdiales