El presidente Enrique Peña Nieto recibió la espada y el sable por parte de las fuerzas armadas que lo acreditan como el Comandante Supremo.

En una  ceremonia llevada a cabo en el Palacio Nacional, el Ejecutivo federal llamó al secretario de Marina, Vidal Soberón, y de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, a seguir protegiendo a los mexicanos.

“Con esta acción se refrenda la lealtad, por ello el comandante supremo actuará velando por el bien de la nación”, comentó.