Cada cierto tiempo, un asteroide, o un meteorito choca contra la Tierra y provoca daños de distinta intensidad dependiendo de su tamaño. Estos son algunos de los impactos registrados en el último siglo y medio:

El 24 de diciembre de 1858, un gran  “globo de fuego” se estrelló  en un campo próximo a la población de Molina de Segura en Murcia, España. El impacto causó un gran cráter de medio metro de profundidad.

Dos meses después, el 10 de febrero de 1859, cayó en la ciudad de Madrid un meteorito que dejó varios heridos, no por el impacto sino por la histeria colectiva que se apoderó de la ciudad.

En 1908, un pequeño asteroide rocoso o pudo ser un trozo de un cometa, hizo explosión ocho kilómetros por encima de la región siberiana de Tunguska (Rusia). Derribó árboles, provocó incendios y aniquiló la fauna y la flora de un área de más de 2 mi 500 kilómetros cuadrados.

En la región de Manchuria (China), el 8 de marzo de 1976 cayeron varios fragmentos de un asteroide. Entre ellos se recogió una roca de dos toneladas.

El 20 de junio de 1994 un meteorito de más de un kilo de peso impactó en un automóvil que circulaba por la carretera de Andalucía.

En enero de 2004, el estallido de un meteorito sembró de bolas de fuego el cielo de la Península Ibérica. Fueron vistas en Santiago de Compostela.

El 15 de septiembre de 2007, la caída de un meteorito en el sur de Perú hizo un cráter de 30 metros de diámetro y 20 de profundidad en el suelo. Cerca de 700 pobladores de la localidad de Carancas sufrieron malestares tales como jaquecas, mareos y vómitos, presumiblemente a causa de gases emanados por el meteorito.

Un meteorito de casi 60 toneladas de peso estalló sobre el desierto de Sudán en octubre de 2008. Fue el primero que se avistó con horas de anticipación a su entrada en la atmósfera.

Elpaís/redacción/bbb