Aunque resulta prácticamente imposible saber con exactitud la gran cantidad de dinero que la automotriz Mercedes le prometió a Lewis Hamilton para que abandonara Mclaren a finales de la temporada pasada y se vinculara con la marca de la estrella, en su momento trascendió que la oferta rondó los 70 millones de euros por los tres años acordados.
A Hamilton se le ocurrió gastarse el sueldo correspondiente al primer año comprándose un avión privado de 23 millones, cuando ni siquiera ha disputado una carrera ataviado con el uniforme de su nuevo equipo.
El juguetito es un jet Bombardier CL-600 de color rojo chillón, un avión capaz de alcanzar una velocidad de 800 kilómetros por hora, con bar y cama, registrado con las siglas LCDH que corresponden a su nombre completo, Lewis Carl Davidson Hamilton.
El campeón del mundo del año 2008 presentó en la recta principal del circuito andaluz el Mercedes WO4, el prototipo con el que tanto él como Nico Rosberg pilotearán en el Mundial que arrancará en Australia el 17 de marzo.
El País/Oriol Puidgemont/redacción/bbb
