Por Elizabeth Ponce
El martes 5 de marzo a las 16:25 hora local (20.55 GMT), falleció el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, después de una lucha contra el cáncer, enfermedad que le fuera diagnosticada en junio de 2011. “Murió el líder que levantara las banderas del socialismo en la región”, aseguró con voz entrecortada el vicepresidente Nicolás Maduro.
Fue una muerte anunciada, ya que las constantes informaciones sobre su enfermedad, sus recaídas y “sus mejoras”, ya hacían prever el deceso del presidente bolivariano.
Esa mañana, el vicepresidente Maduro había denunciado ‘planes conspirativos nacionales e internacionales’ para desestabilizar al país, y dijo que como a Yasser Arafat, al presidente Hugo Chávez le inocularon una enfermedad, sin hacer señalamientos en particular. Incluso habló de crear una comisión de científicos para comprobar si el cáncer del mandatario fue provocado. Sin embargo, horas antes, había anunciado la expulsión de dos funcionarios de la embajada estadounidense, acusándolos de “conspiración”.
Hugo, niño pobre pero feliz
Hugo Chávez nació en Sabaneta, Barinas, en 1954. Fue el segundo de los seis hijos de una pareja de maestros de escuela primaria, donde las carencias eran una moneda corriente.
Su niñez en la Venezuela rural, la consideraba pobre, pero feliz, a menudo alimentada de anécdotas que usó al hablar sobre política. Su carisma formidable y sus raíces humildes lo ayudaron a forjar una fuerte conexión emocional con muchos pobres de Venezuela, quienes lo consideraban casi un miembro de su familia.
Ingresa a las fuerzas armadas en 1971, en busca de consolidar una carrera no militar, sino deportiva, ya que su mayor sueño era convertirse en un beisbolista reconocido. En 1975, se gradúa como subteniente.
Siguió su carrera militar y empieza a mostrar su descontento con el sistema político establecido en su país, lo que lo lleva a conspirar con otros soldados de izquierda para intentar derrocar al poder político vigente en 1989, con el levantamiento popular denominado el “caracazo”.
Tres años después encabezó un fallido golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, fue ahí donde inicio su carrera política. El discurso que pronunció – antes de ser encarcelado, motivó a muchos venezolanos y lo empujó a la presidencia como un líder populista.
En 1998, luego de ser indultado se lanza de lleno a la política y gana las elecciones, asumiendo el mandato a inicios de 1999. Lo que significó para muchos votantes un nuevo gobierno que realmente atendería sus necesidades. Su estilo deliberadamente populista y el uso de un lenguaje enérgico y colorido le atraen cada vez más, nuevos simpatizantes.
Referendo revocatorio
Fue el 11 de abril de 2002 que Chávez depuso por 48 horas su mandato debido a la aprobación de varias leyes que se vieron envueltas en la polémica y provocaron enfrentamientos entre la población.
El 15 de agosto de 2004, Chávez ganó un referendo revocatorio que fuera convocado por la oposición y logra ser ratificado en el cargo, mientras se preparaba para las elecciones legislativas de diciembre de 2005, que gana de forma absoluta tras la retirada de las fuerzas opositoras que alegaron desconfianza en el proceso.
Un año más tarde, promovido por el propio presidente Chávez, se firma el acuerdo Petrocaribe para vender el petróleo venezolano a Estados Unidos, a precios y condiciones preferenciales, con términos que permitía ahorrar millones de dólares.
En 2006, Chávez es reelecto por nuevo período de seis años. Anuncia la creación de un partido único bajo el nombre de Partido Socialista Unido de Venezuela. Un año después, inicia una ola de nacionalizaciones, como la toma de las empresas petroleras de la rica Faja del Orinoco, además de no renovar la concesión del histórico canal de televisión privado RCTV, quienes se caracterizan por sus fuertes criticas hacia el gobierno.
Posteriormente Chávez acusa a Estados Unidos —al que califica como un imperio decadente—, de haber estado detrás del golpe de Estado de 2002 e incluso afirma que temió ser asesinado, e interrumpe los envíos de crudo a Estados Unidos.
Para el 2009, gana el refrendo que le permite competir por la reelección ilimitada y promete mantenerse en el poder por lo menos otra década y su gobierno reestablece relaciones son Estados Unidos.
Chávez lucha contra el Cáncer
En diciembre de 2011, viaja a La Habana, Cuba para someterse a una intervención quirúrgica debido a la reaparición de un tumor maligno en la zona de la pelvis, que le fue detectado en junio de ese año. Con esta visita era ya la cuarta vez que se veía obligado a pasar por el quirófano en un año y medio. Y permaneció allí hasta el 18 de febrero, cuando regresa a Caracas.
Se somete a cuatro sesiones de quimioterapia, que lo llevan a decir públicamente en septiembre de 2011 que había “derrotado al cáncer”. El fervor y el optimismo duraron poco: a los cinco meses de aquella declaración tuvo que volver a Cuba para ser operado nuevamente.
A pesar de que el mandatario venezolano insiste en cada una de sus intervenciones públicas que vencería la batalla contra el cáncer, el secretismo que envolvió su evolución dio pie a la especulación, y no precisamente optimista.
A lo largo de los casi dos años que Chávez estuvo enfermo, las autoridades venezolanas hicieron de su salud un secreto de Estado.
Tras el último postoperatorio, la información de los partes médicos fueron siempre poco específicas. Esta situación provocó protestas constantes de la oposición que exigía conocer el estado real de la salud del mandatario.
Venezuela sin Chávez
La muerte de Chávez deja a la realidad política venezolana en la incertidumbre. El pasado 7 de octubre, había sido reelecto por tercera ocasión. En medio de un intenso debate, el vicepresidente Nicolás Maduro, a quién había nombrado explícitamente como heredero de su gobierno, se hace cargo del Ejecutivo el 10 de enero, mientras el mandatario bolivariano permanecía en La Habana sin que se supiera claramente cuál era su estado de salud.
Su fallecimiento cambia de manera radical el escenario político. Luego de vivir 13 años gobernados por el carismático líder bolivariano, ahora Venezuela debe aprender a vivir sin Hugo Chávez.
