Con 376 votos a favor, 56 en contra y cinco abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó ayer en lo general y lo particular la reforma que acota el fuero constitucional de servidores públicos, pero que conserva intacta la inmunidad únicamente para el presidente de la República.
La minuta fue devuelta al Senado, que en diciembre de 2011 la había remitido a la Cámara baja con la eliminación total del fuero para todos incluido el titular del Poder Ejecutivo federal, lo cual no fue aceptado por los diputados bajo el argumento de que “como todo jefe de Estado en cualquier país, requiere de inmunidad total”.
Esta modificación de relevancia provocó un intenso y por momentos acalorado debate que se prolongó por más de seis horas, en que la izquierda en San Lazaro, por parte de la diputación del PRD Silvano Aureoles, advirtió que “El único ser intocable en México es justamente quei n ofreció que en este país no habrá intocables”, en alusión al pronunciamiento que en ese sentido realizo el presidente de la República Enrique Peña Nieto.
La reforma implica que en adelante, de ser ratificada en el Senado, a donde fue inmediatamente remitida, salvó el presidente de la República, los funcionarios públicos y representantes populares que actualmente gozan fuero ya podrán ser sujetos de proceso penal durante el cargo, sin ser privados de su libertad hasta que el juez dicte su sentencia condenatoria en su contra.
Diputados del PRI, PAN, PRD y Partido Verde estuvieron siempre de acuerdo con la sustitución en la Constitución de la palabra “fuero” por la “inmunidad”, así como a quienes habrá de aplicarse, es decir, diputados, senadores, ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral , secretarios de estado, diputados de la ALDF, Jefe de Gobierno Capitalino y los procuradores General de la República y de Justicia del Distrito Federal, así como los consejeros del IFE.
El desacuerdo que ocasionó enfrentamientos fue precisamente por que se saco de laminuta senatorial al Presidente de la República.
En tribuna el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, el perredista Julio César Moreno, fundamento el dictamen que “consolida la función legislativa a través de la inmunidad constitucional, a fin de que las opiniones de diputados y senadores sean inviolables durante el tiempo en que desempeñen el cargo, y jamás puedan ser reconvenidos, procesados ni juzgados por las mismas”.
Como son los priístas, hábiles, dejaron que el PAN y PRD tuvieran un duro choque no solo por la paternidad de la reforma, sino por dejar a salvo la inmunidad presidencial, alentada por el tricolor.
Del PAN Marco Águilar, literalmente “encuero2 al propio presidente de la Comisión dictaminadora, Julio Cesar Moreno , al revelar que en las reuniones de esta instancia el perredista trato de mantener en el dictamen la figura del juicio de procedencia, que equivalía a mantener el “fuero” bajo el argumento que no era posible enfrentar cargos y ser llevados ante un juez por romper ventanas y cerrar calles”.
Moreno reclamo y acuso al PAN de decir verdades a medidas y mentiras completas, ante la posibilidad de explicar a sus seguidores “que hicieron un trueque con el PRI de mantener la inmunidad presidencial a cambio de desaparecer el juicio de procedencia”.
El siempre sobrio Ricardo Anaya, de bandera azul, dijo que el PRD pretendió mantener el “fuero” porque les conviene “para tener diputados como Julio César Godoy, ligado al narcotráfico y quien entró a escondidas a rendir protesta a San Lázaro”.
Después el ágil y puntilloso panista Rubén Camarillo les dijo a los perredistas que “la bronca no es con ustedes” y les pidió que se avocaran al ofrecimiento del presidente Peña Nieto de que “no habrá intocables”; el buen juez, dijo, por su casa empieza.
Finalmente, el acucioso legislador pidió a cualquier bancada, a cualquier partido, “que lance la primera piedra si es que no tienen a algún militante del que se sientan avergonzados”.
