La Primera Sala de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que las expresiones ofensivas e impertinentes, como “puñal” o “maricon” no se encuentran protegidas por la Constitución ,por lo que cualquier persona, incluidos los periodistas, podrán ser llevados a juicio por daño moral.

Los ministros dejaron claro que las manifestaciones homófobas son una categoría de discursos del odio, los cuales identifican por provocar o fomentar el rechazo hacia un grupo social.

“La problemática social de tales discursos radica en que, mediante las expresiones de menos precio e insulto que contienen, los mismos generan sentimientos sociales de hostilidad contra personas o grupos”, manifestaron.

Es la primera vez que la corte analiza el problema entre la libertad de expresión y las manifestaciones discriminatorias, particularmente las homofobas,tema que fue expuesto en la mesa por el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

El asunto se derivó por que en el 2010 el dueño del diario Síntesis, Armando Prida Huerta presento una demanda por daño moral contra Enrique Nuñez Quiroz, del periódico Intolerancia, amobso del estado de Puebla.

Nuñez Quiroz se expresó de Prida Huerta, en su columna ,como puñal , y asevero que solo los maricones escriben en su empresa.

Prida Huerta ganó el juicio en primera y segunda instancia y se ordeno a Enrique Núñez indemnizar al dueño del diario Síntesis, motivo por el cual el ofensor promovió un amparo directo en un tribunal colegiado, hasta que el caso llegó a la corte.

Puntualizaron los ministros que las expresiones homofóbicas, esto es las palabras consisten en inferir la homosexualidad no es una opción sexual válida, sino una condición de inferioridad, implican manifestaciones discriminatorias.

A pesar de que se emiten en un sentido burlesco ya que mediante las mismas se incitan, promueve  y justifica la intolerancia hacia las personas que tiene preferencias sexuales distintas.

La primera sala considero que las expresiones empleadas en esta caso, “maricones” y “puñal”, fueron ofensivas , pues si bien se trata de expresiones fuertemente arraigadas en el lenguaje de los mexicanos, lo cierto es que las prácticas que realizan la mayoría de los integrantes de la sociedad no pueden convalidar violaciones a derechos fundamentales.

Los ministros comentaron que las expresiones del periodista fueron impertinentes, pues su empleo no era necesario para la finalidad de la disputa que estaba llevando a acabo, relativa a la crítica mutua con su par.

Dejaron claro que ciertas expresiones que, en abstracto, pudiesen conformar un discurso homofobo,“válidamente pueden ser empleadas en estudios de índole científica o en obras de naturaleza artística, sin que por tal motivo implique la actualización de discursos del odio”.