Se acabó Marcelo
Pocos políticos tienen y han tenido un ego tan enorme como Marcelo Ebrard. Ha sido un constructor de máscaras; de sus propias máscaras. La más importante de todas es la que se coloca para representar a un demócrata. Se la puso desde que renunció al PRI, se la puso para pertenecer al PRD y la presumió durante seis años como jefe de Gobierno del Distrito Federal, con todo y que gobernó única y exclusivamente para su partido y para quienes podían apoyar su proyecto político.
