El grito de un rector
El rector de la UNAM, José Narro Robles, explicó el origen de la crisis del país como producto de la “incapacidad de los mexicanos para articularnos alrededor de un proyecto nacional, que hace falta”.
El rector de la UNAM, José Narro Robles, explicó el origen de la crisis del país como producto de la “incapacidad de los mexicanos para articularnos alrededor de un proyecto nacional, que hace falta”.
El tiempo corre en contra de las autoridades. Entre más días pasan, más se complica, extiende y enrarece el conflicto con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Andrés Manuel López Obrador debe estar en este momento acostado en el diván del siquiatra preguntándose qué hacer, después de que el presidente de la república presentara una reforma hacendaria que tiene como uno de sus objetivos fundamentales disminuir las profundas desigualdades sociales que existen en el país.
La invasión y sitio de la ciudad de México por parte de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha dejado una serie de lecciones al poder público y provocado un cambio sustancial en la conciencia de los capitalinos y de los mexicanos en general.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) puede no tener una propuesta de reforma educativa, pero con lo que sí cuenta es con una muy detallada agenda desestabilizadora para deslegitimar el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Revista Siempre! 3142
Hay quienes atribuyen el conflicto político que hoy se vive en las calles de la capital del país a un error de logística: a que Enrique Peña Nieto ha enviado demasiadas reformas al Congreso de una sola vez y que algunas de ellas, como la energética, no han sido explicadas de manera suficiente.
La reforma energética del presidente de la república ha provocado no sólo un debate constitucional sino un quiebre en la interpretación de la historia.
Es cierto. La consulta popular para preguntar a la ciudadanía si está de acuerdo o no con la privatización es, por decir lo menos, una vacilada. Un engaño a la población y un recurso demagógico para legitimar una postura partidista previamente tomada.
La salud de un mandatario es y será siempre un asunto de Estado. Sin embargo, la operación a la que fue sometido el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, dejó ver las contradicciones, paradojas y oportunismos por las que transitan la clase política, los medios de comunicación y las llamadas organizaciones no gubernamentales dedicadas, aseguran, a defender la democracia, la transparencia y el derecho a la información.
El sábado pasado, Marcelo Ebrard, el exjefe de Gobierno del Distrito Federal, presentó ante el público mexicano el segundo acto de una obra de teatro titulada Movimiento Progresista.
Que el 60 aniversario de la revista Siempre! sirva, cuando menos, para abrir un espacio a temas más cercanos al idealismo humano.
El PAN y el PRD siempre han presumido de ser los constructores de la democracia mexicana, y se han esmerado —con enfermiza obsesión— por dar al PRI la exclusividad del fraude y el autoritarismo.
Lo peor que le ha sucedido al Pacto por México es haber nacido cuando el PAN está deshecho y sus líderes han caído en una crisis emocional que raya en la locura.
Cada año, desde hace 60, en cada número de aniversario, aparece en las primeras páginas de la revista Siempre! una plana con las fotografías de sus fundadores.
Ernesto Cordero, Gustavo Madero y Felipe Calderón pasarán a los anales del PAN como sus más leales y pertinaces sepultureros.
Se ha desatado entre los políticos mexicanos el síndrome de la levitación. Una serie de funcionarios públicos, empezando por la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes, decidió entregar a Jesucristo las llaves de la ciudad que gobierna.
Henry Kissinger acaba de cumplir 90 años. Sería interesante que el gobierno mexicano se acercara a uno de los políticos que más conocen las entrañas políticas del Dragón antes de que fallezca. No sólo para preguntarle hacia dónde va ese país sino cómo y a través de qué métodos pretende convertirse en una primera potencia económica.
Hagamos una apuesta: mientras las redes sociales —movidas desde los partidos de oposición— alcanzaron niveles de paroxismo al masacrar mediáticamente a la hija del extitular de la Profeco, el caso de la senadora perredista Luz María Beristáin desaparecerá pronto de los titulares.
La guerra entre Ernesto Cordero y Gustavo Madero lleva la marca de su autor: Felipe Calderón.