Reformas alientan saqueo y esclavitud
Más que inconcebible parecería imposible que en México pudieran darse, en pleno siglo XXI, condiciones de esclavitud laboral. En los libros de texto nos dicen que la misma fue abolida por el cura Miguel Hidalgo meses después de la consumación de la Independencia, el 6 de diciembre 1810. Sólo que en esta esfera de inhumana explotación, la lacerante realidad echa por tierra tanto a la historia como a las demagógicas políticas sociales que lejos de proteger los derechos humanos y laborales de miles de mexicanos, permiten a empresas privadas inferir los más incalificables abusos en su contra, en nuestro propio territorio. Y no pasa nada, en buena medida por los estropicios causados a nuestra Constitución por gobernantes y legisladores apátridas.
