Adiós a Miguel Capistrán

Falleció nuestro amigo de toda la vida Miguel Capistrán. De inmediato, Miguel Breceda Lapeyre nos envió un sentido texto que habla de cómo vamos a extrañar todos a Miguel, vamos a echar de menos, en primer lugar, su amistad, pero también su amplio conocimiento de la cultura. En una segunda colaboración, Sara Rosalía reseña la ceremonia del adiós en la Capilla Alfonsina, en donde se leyó y entregó a sus familiares las insignias y el diploma de su inminente ingreso, el próximo nueve de octubre, a la Academia Mexicana de la Lengua.

¿ Y Miguel?

Diversas circunstancias me han alejado de mi Ciudad de México y hace algunos días, todavía ajeno a la conmovedora noticia sobre la muerte de Miguel Capistrán que me comunicó Mónica, mi esposa, respondí a una persona que me inquirió sobre “lo que más extrañaba” de mi Ciudad y le expuse que su clima, los seres queridos y muy particularmente el Seminario mensual sobre Cultura Mexicana que sostienen, coordinan y cuidan desde hace incontables años mis entrañables amigas: las hermanas Carm

Jorge Cuesta y Miguel Capistrán, desde sus ranchos

Hace unos diez años el recientemente fallecido Miguel Capistrán me invitó a conocer su fabuloso rancho donde se había logrado preservar la depredada flora y fauna de Córdoba, Veracruz (la selva alta más al norte del planeta), el rancho de Miguel se avecindaba con el de los Cuesta y el de los Pitol (padres del novelista) y desembocaban en la hacienda del Potrero donde abundan los hongos sagrados pues Córdoba está en la misma coordenada geográfica que Huatla, separadas sólo por la Sierra Madre Oriental.

La migraña, de Antonio Alatorre

Perteneciente a la generación de Juan José Arreola y Juan Rulfo, el escritor jalisciense Antonio Alatorre (1922-2010) se dedicó a la filología española, a la traducción, a la crítica literaria y al estudio de la vida y obra de sor Juana Inés de la Cruz. Pero después de su muerte, a la edad de ochenta y ocho años, apareció una novela que dejó inconclusa, titulada La migraña.

Miguel Capistrán, Sherlock Holmes de la literatura

He escuchado a Miguel Capistrán contar que su prehistoria (o kinder) como investigador ocurrió cuando, a los 10 años, escuchó decir a su padre el nombre de Jorge Cuesta. Al principio fue sólo un nombre magnético, legendario. Más tarde pensó en recuperar una obra que todos sabían dispersa. Pero el mismo Miguel asegura que, como muchos investigadores jóvenes, no sabía por dónde empezar.

Un acontecimiento gozoso

La semana pasada, la Fundación para las Letras Mexicanas y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, pusieron en marcha la Enciclopedia de la Literatura en México, que se podrá consultar, de forma gratuita, en Internet (www.elem.mx). Se trata —dice la presentación de esta excelente herramienta digital— de “una obra colectiva de servicio cultural.