Mosca

Dos muertes fincan la soledad en la historia de una familia que, a pesar de continuar en el tren de la vida, parece que se han detenido. Digo dos muertes porque se habla de una, la muerte física, la de la esposa y, la otra, la muerte emocional, la del marido. Éste, como enuncia Baudelaire: “Lejos de célebres túmulos/ En un camposanto aislado/ Mi corazón, tambor velado,/ Va redoblando marchas fúnebres”.