¿Cuántos muertos más?
¿Se cultivan hoy cantidades menores de mariguana y amapola? No. ¿Se trafican y producen menores cantidades de marihuana, opiáceos o químicos psicotrópicos? No.
¿Se cultivan hoy cantidades menores de mariguana y amapola? No. ¿Se trafican y producen menores cantidades de marihuana, opiáceos o químicos psicotrópicos? No.
Los rarámuris o tarahumaras se mueren de hambre desde principios del siglo XX.
Los grandes y experimentados estrategas de Peña deberían estar izando la bandera amarilla que anticipa oleaje peligroso.
Ese gran líder no es Calderón. Es un ser frío. Es cálido y emotivo sólo para con él.
Tenía todo para ser un país: territorio, población, historia, políticos liberales, juristas, artistas, recursos naturales, orgullo, calma social, cultura, orquesta sinfónica, héroes, incluido un antihéroe…
Se exponen proyectos y compromisos generales, un llamado a la unidad y al esfuerzo… lugares comunes, recetas de cocina.
En ese culpar el pasado encuentra una espeluznante firmeza para aferrarse a sus errores y justificarse.
Los homicidas materiales son responsables y serán castigados, pero hay más responsables que ellos y el primero es el gobernador.
Pedro Joaquín Coldwell es un hombre probo, sereno, experimentado, eficaz y culto.
Guardamos esperanza y ánimo de lucha. Habrá un renacimiento pero no hoy, pero no así.
Un poco inclinados a la utopía, lo que no va mal en jóvenes animosos, más bien es una cualidad. Las ideas de su discurso son coherentes, muy bien expresadas, muy convincentes.
Calderón no se preocupa por lo significativo de su error. Ni siquiera probablemente lo registra.
No se puede sino señalarlos como ejemplares en un medio político en el que todo es ocultación, evasión y simulación. Naturalmente una golondrina no hace verano, pero el ejemplo es de aplaudirse.
Carne, granos, frutas y legumbres escasean. El mundo se adentra en una crisis alimentaria. Crecemos los consumidores y se reduce la producción. En lo nacional enfrentamos un problema más que serio por complejo.
Una revelación presidencial de ese tipo alienta en la sociedad el sentimiento de miedo, de inseguridad y de derrota. […] He aquí una muestra más de la ignorancia política de la cumbre del gobierno calderonista.
La sociedad ha estado reaccionando pasivamente. Algunos grupos en su lógica y posibilidades han huido y puesto a salvo sus vidas y fortunas.
Ante esa compulsión y todavía sin saber qué o cómo hacer, surge el luminoso ejemplo de los indignados, movimientos sociales ya de impacto universal.
Y así como bola de nieve, el crecimiento del delito se va dando, a la par que la corrupción de la sociedad. No veo, callo y gano.
Sólo en Monterrey hay más de 65 casinos.
Como modus operandi, Enrique Peña Nieto decidió no transparentar los rasgos fundamentales de su ser político y sobre todo un ser político en la situación que él mismo creó desde hace años.