Granados Chapa: la justa elegancia
El periodismo político mexicano ha sido invadido por el vocerío de las charlas de café o las sobremesas, desplegadas por profesionales que confunden el arrebato con el análisis.
El periodismo político mexicano ha sido invadido por el vocerío de las charlas de café o las sobremesas, desplegadas por profesionales que confunden el arrebato con el análisis.
La celebración del bicentenario de la independencia de las naciones latinoamericanas no podría pasar sin el análisis de las realidades económicas prevalecientes en el periodo. Una constante: la sujeción, la dominación o, sin temer la fácil ironía, la perenne dependencia.
Uno de los asuntos de mayor interés de la historia de las ideas ha de ser la pervivencia y sus modalidades de las corrientes de pensamiento político y social.
Desde hace siglos la Ciudad de México es el corazón de la vida nacional. Lo es desde antes de que los mexicanos se llamaran así, en las tres centurias de la Colonia, y no ha dejado de serlo luego de la Independencia.
Sólo la más nueva generación mexicana no habrá recibido de forma directa la beneficiosa influencia del trabajo en nuestro suelo de los refugiados republicanos españoles. La obra de los exiliados ha sido ya registrada y encomiada en varios libros, pero no sobrarán nunca las extensiones o profundizaciones de nuevas investigaciones.
Se dicen comúnmente frases como “Esta es mi filosofía”, lo cual es interesante.