Lector de la vida y cantor de la muerte
Era un hombre taciturno que detestaba la fama y sus consecuencias, como por ejemplo, ser acosado por los periodistas. En una de las pocas, pero afortunadas ocasiones que conversé brevemente con Juan Rulfo, se me ocurrió decirle: maestro, no se preocupe, no pretendo entrevistarlo, sólo quiero una respuesta suya que, sin duda, será muy útil para los aspirantes a escritores.
