Europa y EU se acusan mutuamente
Joaquín Pérez Sánchez
Cuando la mayoría de los analistas económicos, en distintas partes del orbe, coinciden en que estamos viviendo un escenario inédito en los tiempos modernos del capitalismo, el presidente de la nación más poderosa del mundo, Barack Obama, muestra una clara falta de sensibilidad política y trata de buscar culpables aún entre sus propios aliados.
El presidente del gobierno estadounidense criticó duramente a sus aliados políticos de la Unión Europea, al considerar que la eurozona “asusta al mundo” debido a la “lentitud” para tomar “decisiones sobre sus “problemas financieros y fiscales”, lo que provoca que se desacelere la “recuperación económica” de su país.
No cabe duda que los tiempos han cambiado y ahora la hegemonía estadounidense no alcanza para detener el ocaso de un sistema capitalista que ya no aguanta más especulación.
Poco a poco los componentes del sistema se van acomodando para reducir las posibilidades a una salida de tipo económica. La olla está a punto de ebullición y clama por una salida política en un entorno geopolítico que todavía no se define.
Así Obama, en plena carrera electoral, busca la paja en el ojo ajeno y, aunque tienen razón en señalar que la crisis europea contagia a la de Estados Unidos, parece olvidarse que fue la crisis estadounidense la que ha desencadenado la última recesión.
Pero, Estados Unidos ya no está más para ordenar qué es lo que debe hacer en términos económicos, ahora el mundo cambió y la interdependencia mundial obliga a buscar soluciones de consenso.
Por eso es que sus “aliados europeos” no tardaron en contestar al presidente en campaña. Por ejemplo, el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, dijo con marcada ironía que “siempre resulta más fácil dar consejos a los demás”, al considerar que no cree que “los problemas de Europa sean los únicos de Estados Unidos”.
Por su parte, la Ministra de Finanzas de España, Elena Salgado, recordó que durante los últimos días de julio y los primeros de agosto, fue Estados Unidos el que mantuvo en vilo al mundo por su discusión interna sobre el techo de endeudamiento.
Ni hablar, el horno no está para bollos, y ahora hasta entre hermanos se pelean. Tanto Estados Unidos como Europa han permitido durante los últimos años el funcionamiento depredador del sistema financiero, de hecho, siguen consintiendo el accionar especulativo de las entidades bancarias.
Ahora que la soga les aprieta, se acusan mutuamente, en lugar de reconocer que la salida de la crisis es de índole político y pasa forzosamente por el control del sistema financiero. Efectivamente se trata de buscar soluciones globales, pero ello implica reconocer que ya no hay hegemonía estadounidense.
