Purgará una condena de 60 años

Joaquín Pérez Sánchez

Tras más de dos décadas preso en cárceles de Estados Unidos y de  Francia, regresó a Panamá, el que fue considerado el hombre fuerte de ese país, Manuel Antonio Noriega, quien cayó de la gracia de sus antiguos patrocinadores y fue derrocado en 1990. Ahora regresa a Panamá, donde purgará una condena de 60 años.

Noriega, quien por muchos años se formó y sirvió  en las estructuras del poder estadounidense, ya que fue alumno de la polémica Escuela de las Américas y después trabajó o fue pagado como informante por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA por sus siglas en inglés), vuelve a Panamá a la edad de 77 años, seguramente para morir cumpliendo condena.

Para la justicia estadounidense y francesa, Noriega fue un personaje que conspiró para introducir droga y realizó “blanqueo” de dinero, pero en Panamá es acusado, entre otros cargos, de asesinato y desaparición de “opositores”.

Ahora pocos recuerdan que Estados Unidos utilizó las acusaciones de “narcotráfico” contra Noriega para que el 20 de diciembre de 1989, sus tropas invadieran Panamá, hecho que costó miles de personas muertas.

En esa ocasión fue el gobierno de George Bush (padre) quien ordenó la invasión y la captura de Noriega, quien en ese entonces ya no gozaba de la simpatía de sus antiguos aliados. Todavía faltan muchas piezas en el rompecabezas, pero fue notorio el deterioro de las relaciones entre Noriega y Estados Unidos por el caso Irán-Contras y la política internacional panameña opuesta a la que impulsaba en esos días el régimen norteamericano.

El ex hombre fuerte de Panamá  (1983-1989) fue acusado de “conspirar” para introducir droga a Estados Unidos y “lavar dinero” del narcotráfico, tema que en estos días vuelve a cobrar relevancia en la política norteamericana hacia el continente.

Por ejemplo, el diario estadounidense New York Times, reveló que la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA por sus siglas en inglés) realizó operaciones de lavado de dinero desde la década de los años ochenta, presuntamente para “investigar como mueven el dinero las organizaciones criminales”.

Este tipo de operaciones, registradas desde la década de los ochenta,  revelan que la lucha contra el narcotráfico ha sido infructuosa, ya que Estados Unidos sigue siendo el principal consumidor de esos productos y el dinero que los mueve ha estado presente en su mercado. Así que, si Noriega fue una pieza clave en operaciones de narcotráfico, su captura no resolvió el problema, sólo causo miles de muertos y un país invadido.