Joaquín Pérez Sánchez

El presidente boliviano, Evo Morales, presentó un informe a la Asamblea Legislativa sobre dos años de gestión bajo la nueva Constitución, la cual  dio vida al Estado Plurinacional Boliviano. Pese a los logros de la gestión del mandatario, persisten las divisiones en el seno de la comunidad indígena.

Morales, quien lleva en el poder seis años, cuatro al mando en el viejo estado “republicano”  y dos en el nuevo Estado Plurinacional, sin duda vivió el año pasado su peor momento político, tras el enfrentamiento de su gobierno con las Comunidades del Territorio Indígena, Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipinis), por la construcción de una carretera que atravesaba el territorio indígena.

Este hecho, ocurrido en octubre pasado, opacó los inocultables logros políticos en materia económica y social de su gestión y le afectó en su popularidad, abriendo un frente opositor en un sector inesperado, el cual permanece activo.

Sin embargo, de manera general no se puede negar el cambio impulsado por Morales, primero para lograr la modificación de la Constitución y ahora en dos años de gestión, importantes números en el terreno social y económico.

De acuerdo con el mandatario, en lo que va de su gestión, se redujeron sensiblemente los índices de pobreza, desnutrición y la mortalidad materna e infantil. Las ganancias petroleras, dijo Morales, son el “pilar del crecimiento económico”.

De acuerdo con los números del Ministerio de Obras Públicas Servicios y Vivienda, durante 2011 se inició la construcción de 17 mil 487 viviendas, de las cuales más de 10 mil fueron concluidas.

En materia de tierra, la Reforma Agraria avanzó y en cinco años de su gestión, se titularon 51 millones de hectáreas, de un total de 106 millones que son susceptibles de ser saneadas. La mayoría de esta reforma ha beneficiado a las comunidades indígenas.

Pese a ello, Morales tuvo su principal obstáculo político con los indígenas de las Tipinis, conflicto que se mantiene latente y que la derecha política (el principal enemigo) aprovecha para dividir a las comunidades.

Este es sin duda el principal reto de Morales, lograr superar las contradicciones en el seno de las comunidades indígenas que ponen en peligro la posibilidad de avanzar en consenso con otros sectores de la población que, aunque no son la mayoría, sí tienen un papel importante en la construcción de ese llamado “Estado Plurinacional”.

Hasta el momento el balance es positivo para Morales, eso nadie se lo puede regatear, pero el escenario político puede variar. El proyecto de nación boliviana que ha empezado a construirse, sin duda es muy distinto al de los gobiernos anteriores, por ello, el mandatario debe resolver mediante mayor democracia, las contradicciones en el seno de la base indígena.