Joaquín Pérez Sánchez

Finalmente Ecuador tomó la decisión de otorgarle asilo diplomático al fundador de Wikileaks, Julian Assange, provocando con ello una reacción amenazante del gobierno de la Gran Bretaña que aseguró cumplirá su “obligación” de extraditarlo a Suecia, incluso amagó con apresarlo en la sede diplomática ecuatoriana, hecho que escaló el caso a dimensiones de conflicto internacional.

Assange, se encuentra refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres desde el 19 de junio pasado, tras perder la batalla legal para evitar su extradición a Suecia, donde se le requiere, en forma poco clara, para comparecer por presuntos “delitos sexuales”.

Para el activista y periodista australiano, las acusaciones en Suecia, son sólo un pretexto para “apresarlo” y una vez cautivo, esperar a que el gobierno estadounidense oficialice una “acusación” contra Assange para extraditarlo a Estados Unidos, donde podría ser acusado de espionaje y ser encarcelado de por vida, o incluso condenado a la pena capital.

El gobierno ecuatoriano valoró con mucho cuidado las circunstancias del caso y decidió otorgar el asilo diplomático, pero el gobierno de la Gran Bretaña reaccionó molesto e incluso señaló la posibilidad de revocar el estatus diplomático de la embajada para detener al fundador de Wikileaks.

El hecho provocó la reacción indignada de la mayoría de los países de América Latina, los cuales, primero en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y posteriormente en la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), expresaron su respaldo y solidaridad al gobierno ecuatoriano ante la “amenaza de violación” a su “misión diplomática”.

Al cierre de este material, se confirmó que la Organización de Estados Americanos (OEA) discutirá el caso en Washington el 24 de agosto, lo que supondrá una comunicación al respecto que, desde luego, no favorecerá la intervención de los recintos diplomáticos.

El conflicto está alcanzando su dimensión política correspondiente, ya que lo hecho por Assange y Wikileaks hasta el momento, no tiene antecedente en la historia. La organización de Assange ha difundido más de 250 mil documentos electrónicos que revelan los entretelones de la diplomacia estadounidense, y otros gobiernos, así como los delitos y abusos de los sectores del poder.

Estados Unidos es el gobierno más afectado ya que, entre las filtraciones más importantes, se encuentra el video del ataque aéreo en Bagdad el 12 de julio de 2007, a un grupo que incluía civiles y los registros o “diarios de guerra” de Afganistán y de Irak, que evidencian delitos.

Es en este contexto que los temores del australiano de ser trasladado a Suecia, un país que se niega a “garantizar” que no será extraditado a Estados Unidos u otro país, se convierten en fundados y justifican la decisión ecuatoriana. Si América Latina cambió y ya no se considera el patio trasero de Estados Unidos, tendrá que apoyar y respaldar a Ecuador de forma cohesionada, ya que el caso Assange se traslada políticamente a este continente.