Joaquín Pérez Sánchez
Nicolás Maduro, el hombre escogido por Hugo Chávez para sucederlo, ganó apretadamente la elección presidencial en Venezuela, pero la reñida contienda, deja un escenario inestable en la que el chavismo se encuentra a la defensiva, acosado por la derecha y obligado a corregir los errores que ha cometido el gobierno.
Al cierre de este material, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela había contabilizado el 99.12 por ciento de las mesas de votación y los resultados, considerados “irreversibles” por la autoridad comicial, señalaban que Maduro obtuvo el 50.6 por ciento del sufragio (7 millones 505 mil 308 votos). En tanto que Capriles alcanzó el 49. 07 por ciento de la votación (7 millones 270 mil 403).
Sin embargo, Capriles se negó a reconocer los resultados y dijo que se registraron un cúmulo de “irregularidades” por lo que demandó contar “voto por voto”. No obstante, al cierre de este material, el candidato opositor perdedor no había aportado pruebas que cuestionaran el resultado emitido por las autoridades electorales. En tanto, la mayoría de los observadores nacionales e internacionales coincidieron en que la jornada electoral transcurrió en calma y con normalidad.
El Sistema Electoral Venezolano ha sido uno de los más observados, analizados e incluso auditado, por diversos organismos nacionales y extranjeros. Desde las elecciones de 2004 es un sistema totalmente automatizado. El ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quien fundó el Centro Carter, organismo que, entre otras cosas, actúa como observador en distintos procesos electorales, incluido el venezolano, opinó sobre éste que es uno de los mejores del mundo.
Independientemente de que las autoridades electorales de Venezuela se pronuncien oficialmente sobre los resultados finales y los cuestionamientos de la oposición, el resultado de las elecciones tendrá que ser aceptado por los contendientes. De hecho, el Ministro de la Defensa de Venezuela, Diego Molero, indicó que las Fuerzas Armadas son las “garantes” de los comicios, y harán “respetar los resultados”.
Como en otras latitudes, las encuestas fallaron. Antes de los comicios, casi todos los ejercicios de medición daban una ventaja a Maduro de más de diez puntos, pero los resultados redujeron la distancia a menos del dos por ciento. El escenario para Maduro, no será fácil. Si bien es cierto más de la mitad de la población votó por dar continuidad al proceso chavista, también un gran porcentaje se manifestó en contra, así que el sucesor de Chávez tendrá que demostrar que es capaz de continuar las políticas que benefician a la mayoría, pero también corregir los errores que ahora le dieron una victoria ajustada.
La oposición también tendrá que entender que la mayoría votó por la continuidad de las políticas impulsadas por Chávez, y una vez más lo demostraron las urnas, desconocerlo, sólo radicalizará más las cosas.
