Joaquín Pérez Sánchez

A menos de cuatro meses para que se realicen elecciones presidenciales en Chile, la derecha acusa el desgate político de la actual gestión y no encuentra cómo enfrentar un escenario adverso que dibuja el regreso al poder de la ex mandataria chilena Michelle Bachelet, quien hasta el momento encabeza todas las encuestas.

El pasado 30 de junio se llevaron a cabo elecciones primarias de cara a los comicios generales del 17 de noviembre próximo y más de dos millones de personas acudieron al ejercicio democrático. Para sorpresa de propios y extraños, la ex presidenta arrasó en la competencia del grupo opositor denominado Nueva Mayoría, recibiendo más del 73 por ciento de los votos.

En cambio, en las filas de la derecha, Alianza Política, formada por los partidos Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI), los votos apenas rebasaron los 800 mil y el candidato ganador fue Pablo Longueira con el 48 por ciento.

Por si esto fuera poco Longueira provocó un terremoto político en las filas conservadoras cuando el pasado 9 de julio, abandonó sorpresivamente la carrera presidencial por “una severa depresión”, sumiendo en la incertidumbre y las disputas políticas a las actuales fuerzas en el poder. Hasta el cierre de este material, ambas instituciones políticas no habían podido ponerse de acuerdo sobre quién debería de sustituir a Longoria.

De hecho, el mandatario Sebastián Piñera apoyó la nominación de su actual Ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, quien fue postulada de manera unilateral por la UDI, recibiendo númerosas críticas entre sus propias filas. Ante este panorama, todo parece indicar que la derecha irá dividida a los comicios, con candidatos diferentes. Llama la atención que el mandatario chileno apoyará a su Ministra, ya que no es miembro de su partido RN, instituto que busca postular al segundo lugar en las primarias, el ex Ministro de Defensa, Andrés Allamand.

De cualquier manera el panorama luce difícil para la derecha, de hecho todo parece indicar que en cuatro meses, Bachelet estará de regreso en La Moneda. La ex presidenta es apoyada por los Partidos Socialista, por la Democracia, los comunistas, Izquierda Cristiana y el Movimiento Amplio Social.

De acuerdo con los analistas locales, el apoyo a Bachelet, puede encontrarse en el atractivo de sus propuestas, entre las cuales está la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente que modifique la actual Constitución y una reforma tributaria gradual que permita recaudar los fondos necesarios para garantizar una educación pública gratuita para los ciudadanos de bajos ingresos.

En resumidas cuentas, lo que la mayoría de los chilenos quiere es un gobierno que aplique los conceptos básicos de justicia social, igualdad de oportunidades, salarios dignos y condiciones de competencia justas, con leyes que se apliquen a todos, es decir, nada del otro mundo. Puede que éste sea un escenario propicio para una candidata como Bachelet, si logra ganar con contundencia y obtener la mayoría del Congreso. Hasta ahora el “tsumani” Bachelet va adelante.