Hacia un modelo de comunicación ciudadano/V-VI
Javier Esteinou Madrid
La Radio de los Ciudadanos surgió en el año 2002 como un medio de servicio público del Estado destinado a fomentar la expresión libre de los ciudadanos, estimulando el conocimiento, análisis y solución de los asuntos de interés público. Mediante ello, se consolidó como una opción radiofónica cultural, abriendo nuevas alternativas comunicativas para los habitantes, que durante tantas décadas no tuvieron otras posibilidades de expresión en el espacio público mediático de la nación.
A lo largo de su operación, la Radio de los Ciudadanos se caracterizó por ser un nuevo modelo de comunicación pionero de la sociedad civil con orientación de servicio público, que través de su programación atendió comunicativamente algunos de los principales problemas o necesidades que las comunidades consideran que se deben abordar radiofónicamente. En su corta experiencia de vida la Radio Ciudadana ha aportado, entre otras, las siguientes 8 contribuciones para apoyar la creación de un nuevo modelo de comunicación en el espacio público mediático:
1.- Convoca a los diferentes sectores de la sociedad para fomentar en los medios de comunicación una nueva cultura de la convivencia, la pluralidad, la diversidad y la diversidad ciudadana.
2.- Reconoce la capacidad que tienen todas las personas de analizar, criticar, proponer y participar en la construcción de nuevos discursos y de nuevas relaciones sociales.
3.- Realiza un llamado a la tolerancia y una invitación a que los radioescuchas se conviertan en activos radio-participantes, corresponsables y comprometidos con el proyecto de país más igualitario al que aspira la sociedad mexicana.
4.- Impulsa el fortalecimiento de la radio pública, entendida como espacio de reflexión, diálogo y encuentro.
5.- Colabora a crear en el país otro espacio público mediático para que otros sectores ciudadanos puedan participar colectivamente en la edificación del proceso de transición pacífica a la democracia del tercer milenio.
6.- Contribuye a desmantelar la vieja estructura comunicativa del antiguo régimen político y a crear gradualmente un nuevo modelo de interacción comunicativa de la sociedad consigo misma.
7.- Coadyuva a que el proceso de la democracia nacional supere la mera fase de la democracia formal de depositar el voto en las urnas cada seis años el día de las elecciones y se practique la democracia deliberativa consistente en facilitar a través de los espacios de la programación que los ciudadanos discutan públicamente a lo largo de todo el sexenio de gobierno los temas de la agenda nacional, especialmente los que se abordan en el Congreso de la Unión.
8.- Finalmente, en síntesis, lo que la radio ciudadana ha demostrado es que es posible crear otros modelos de comunicación en México al devolverle el habla al pueblo. Esto es, transformar los medios de difusión colectivos en verdaderos canales de comunicación y ya no sólo de información, que después de 94 años de existencia de la radio apenas se empieza a lograr este elemental objetivo constitucional en el país.
Por todo ello, la experiencia de la radio ciudadana debe ser documentada y difundida como un modelo de comunicación horizontal, democrático y ciudadano. Es un claro ejemplo de la comunicación que sirve para transformar a la sociedad caracterizada por el acceso desigual a la justicia, a las oportunidades de desarrollo comunitario e individual y por la poca participación que hemos tenido los mexicanos en la toma de decisiones de carácter público. Se trata de contrarrestar esta característica del México excluyente para dar paso a una sociedad de sólidos valores de participación ciudadana.
Una democracia real no puede estar informada sólo por unos cuantos emisores pues sería gobernar para una minoría, sino requiere la presencia plural y activa en el espacio público de los diversos sectores que componen esa totalidad social. Por ello, es razón de Estado generar en México las condiciones jurídico-políticas para que exista la pluralidad de voces y la diversidad de empresas comunicativas y la multiplicidad de empresas de difusión que nutran variamente la conciencia colectiva de la sociedad: No se puede seguir gobernando para unos cuantos si queremos vivir en paz social.
Hay que recordar que la transición política nacional iniciada en el año 2000, no abrió la vieja estructura de información colectiva a la participación social, sino simplemente la rentó al mejor postor económico y político. Así, el modelo de comunicación-mercado y el sistema político que lo amparó, despojaron de todos los derechos ciudadanos a los auditorios y la única facultad que les dejaron fue el derecho de encender o apagar la radio y la televisión y participar en su propuesta de consumo masivo permanente: Los públicos se convirtieron en factores al servicio de la dinámica del proceso de comunicación-mercado y no de la comunicación colectiva al servicio del crecimiento de los habitantes.
Por ello, podemos decir que los medios electrónicos, siguieron funcionando como cerebros colectivos divorciados de las necesidades de nuestro cuerpo social, porque mientras vivimos cotidianamente una profunda crisis socioeconómico-política, los medios electrónicos nos orientaron a pensar, prioritariamente, en una programación basada en el cuádruple eje constituido por los espectáculos, el consumo, los deportes y la información light y sólo ocasionalmente en los casos extremos o de aperturas políticas coyunturales oportunistas, nos condujeron a reflexionar y sentir los problemas centrales de nuestra sociedad. En una idea, la problemática nacional no pasó sustantivamente por los medios electrónicos, lo cual provocó la existencia de un modelo cultural de funcionamiento esquizofrénico entre lo que difunde e inculca la programación televisiva y las necesidades o realidades que viven cotidianamente los grupos mayoritarios de la sociedad mexicana.
De aquí, la importancia central de realizar una profunda reforma del Estado que establezca las bases normativas que permitan construir un nuevo modelo de comunicación nacional que admita que la todas las comunidades puedan expresase y participar dentro del nuevo espacio público mediático que han construido los medios de difusión social en nuestro país.
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