Cultura y comunicación 20 años después del TLCAN/II-X
Javier Esteinou Madrid
Reflexionando sobre las repercusiones que produjo el Tratado de Libre Comercio sobre la cultura y la comunicación, se puede afirmar que con la aplicación de las reglas de mercado sobre dichos terrenos, especialmente sobre los medios electrónicos de difusión masiva, se ampliaron diversas tendencias estructurales que ya existían dentro de la sociedad, y se incorporaron otras complementarias para eficientar el proceso de globalización trilateral. De esta forma, tal acuerdo comercial ocasionó en las últimas dos décadas, entre otras, las siguientes transformaciones estructurales sobre la sociedad mexicana:
1. El retiro del Estado como rector de la cultura y la comunicación nacionales
La mutación más grande que se produjo fue el retiro creciente del Estado mexicano como instancia rectora de los procesos de cultura y comunicación nacionales, para delegar su dirección a la dinámica del mercado bajo el simple mecanismo de acción de la oferta y la demanda informativa. Así, la rectoría del Estado en el campo de la conciencia de lo público quedó substituida por la intervención de las leyes del mercado con su mano invisible de regulación natural, que no fue otra realidad que la acción de la garra invisible de los intereses de los grandes monopolios de la difusión sobre los procesos de la cultura, la conciencia y la identidad nacional.
De esta forma, ante el florecimiento en nuestro país en la década de los noventa de las tesis modernizadoras que promovieron el adelgazamiento, la privatización, el repliegue, la desregulación, la apertura y la transnacionalización de todos los ámbitos de lo público para impulsar el proceso de la globalización, se argumentó oficialmente, cada vez más con mayor convencimiento, que la dirección cultural de la sociedad mexicana ya no debía conducirse por la acción interventora de políticas planificadoras del Estado-nación, sino que debía guiarse por el equilibrio natural y perfecto que produce el juego de los libres principios del mercado entre productores y consumidores culturales.
Con ello, los sectores impulsores de la modernidad globalizada pretendieron desregular crecientemente el Estado para convertirlo en un simple gerente eficiente del capital, que construyera todas las condiciones estructurales necesarias para el funcionamiento eficiente del esquema de crecimiento neoliberal.
2. La aplicación de la política del laissez faire informativo
Para que el modelo de desarrollo modernizador se consolidara en México de los años noventa a la fecha, especialmente después de la implementación del TLC, fue indispensable la creación de una nueva conciencia modernizadora masiva que respaldara y afianzara las acciones de operación del mercado. Dicha conciencia generó, a nivel colectivo, a través de los medios electrónicos de difusión, las condiciones subjetivas necesarias para el funcionamiento de nuestra sociedad dentro de las nuevas relaciones competitivas del mercado mundial y de acumulación de capital a escala nacional y planetaria.
La esencia de esta conciencia modernizadora formuló que, ante la nueva globalidad internacional, para ser eficientes, especialmente, en el terreno comunicacional era estrictamente necesario aceptar indiscriminadamente la propuesta de asimilar los principios del laissez faire informativo en el terreno comunicativo o cultural, o lo que fue lo mismo, asumir la mentalidad de que “lo que no deja dinero a nivel cultural, no sirve”. Bases que, llevadas a sus últimas consecuencias, en la práctica real ocasionaron que en vez de fortalecer nuestra cultura nacional en este periodo de globalización, ésta se flexibilizara, y erosionara más sus valores locales para incorporarnos eficientemente como comunidades y sin restricción alguna a la nueva estructura de competencia y de concentración de los mercados mundiales.
3. La transformación de la esfera pública, vía la dinámica del mercado
Como consecuencia del retiro progresivo del Estado de la rectoría cultural de la nación, la definición y orientación de la esfera pública de la sociedad, especialmente de la esfera pública mediática, ya no fue realizada mayoritariamente por la intervención de los poderes públicos del Estado republicano o de la sociedad civil, sino que ahora fue conducida por la dinámica mercantil de las leyes de la mano invisible del mercado. Ello representó la fuerte privatización de la esfera pública mediática, que afectó la producción de la cultura y la comunicación nacional. Así, el corazón de la cultura masiva cotidiana del país quedó afectada por el fenómeno de la visibilización de lo secundario y el ocultamiento de lo fundamental, que provocó, cada vez más, que la cuestión pública se convirtiera en tema privado y la trama privada se transformara en asunto público.
4. El reforzamiento del modelo de comunicación-mercado
Con el debilitamiento del modelo de medios de servicio público que exigió el esquema de desarrollo del mercado, el sistema de medios comercial-privados se expandió notablemente en el país, llegando a ser éste el patrón dominante en nuestra atmósfera cultural, y con ello, se privatizó el campo de lo público. Es decir, en la segunda década del siglo XXI las políticas culturales públicas que se elaboraron en el país, cada vez más, se construyeron desde las necesidades privadas de la reproducción del capital, nacional y transnacional, que introdujo el proyecto de la globalización, y no desde las necesidades de avance y humanización de la población.
De esta manera, al iniciar el tercer milenio la herencia que dejó el Estado neoliberal a la sociedad mexicana fue que actualmente se cuenta con menor infraestructura mental y comunicacional para crear la cultura orgánica indispensable que demanda el proceso de sobrevivencia social de nuestra república y posee mayor logística cultural mercantil para crear las condiciones subjetivas masivas para producir la cultura rentable que permite la realización del proceso del capital ampliado, a escala nacional y global. Así, al ser progresivamente regida la cultura y la información por las leyes del mercado, el proyecto de conciencia y de comunicación colectiva que se produjo en las últimas décadas en nuestra nación, a través de los medios de difusión masivos y de otras infraestructuras culturales fue crecientemente una propuesta lucrativa vinculada con la dinámica de acumulación de capital.
5. La comunicación como aceleradora del capital
A partir de la aplicación de las reglas del Tratado de Libre Comercio sobre el sistema cultural, los procesos de comunicación se concibieron crecientemente como instrumentos aceleradores del proceso de realización de capital y no como herramientas para la elevación de la conciencia social y el cambio colectivo con el fin de resolver los grandes problemas del crecimiento nacional. Esto contribuyó a producir una nueva valoración estratégica comercial del campo de las telecomunicaciones y de la industria audiovisual que desató una lucha nacional y continental por la concentración privatizada de las cadenas de difusión sin ningún precedente histórico en el país y la región.
