Cultura y comunicación 20 años después del TLCAN/III-X

 

 

Javier Esteinou Madrid

La aplicación del Tratado de Libre Comercio durante los últimos 20 años sobre la sociedad mexicana ocasionó diversas consecuencias en el terreno de la cultura y la comunicación, dentro de las cuales destacaron, entre otras, las siguientes situaciones:

6.- La comunicación como mercancía

Para adecuar el espacio cultural de la sociedad mexicana a las nuevas necesidades del mercado que planteó el TLC, se alteró la concepción tradicional de la naturaleza de la actividad comunicativa que anteriormente la comprendía débilmente como un producto social y giró, con gran velocidad, a entenderla como una simple mercancía más que debía estar regida por los principios de la oferta y la demanda mercantil y no por otras lógicas sociales, como la del servicio público o los derechos comunicativos ciudadanos. A través de ello, el proceso de la comunicación se convirtió en un factor más del sistema económico y no en un elemento útil para la transformación de las cerebralidades colectivas, con el fin de encarar los conflictos que impiden el desarrollo de la república.

7.- La obtención de la ganancia a corto plazo

Con la supresión de aranceles y barreras comerciales, cada vez más, se buscó obtener la ganancia a corto plazo a costa de lo que fuera. Mientras menor fuera el tiempo de recuperación de la inversión realizada, mayor atractivo sería el proyecto comunicativo o cultural a impulsar. Esto representó que las inversiones mayoritarias que se destinaron en el terreno cultural y comunicativo quedaron determinadas muy directamente por la rapidez de la recuperación de la ganancia económica, y no por otros criterios más humanos y equilibrados que requería la sociedad, y que anteriormente atendió parcialmente el Estado benefactor y que posteriormente fue desplazado o sustituido gradualmente por la dinámica del mercado, cada vez más desregulado.

Para entender la repercusión que tuvieron las leyes del mercado sobre el campo cultural es necesario tener presente que así como desde la década de los ochenta, la aplicación intensiva de los principios de mercado al área forestal produjeron la devastación de los bosques de Morelia, Michoacán, y muchos otro estados de la república, al practicarse una tala inmoderada y un saqueo ilimitado de las zonas verdes con el fin de obtener ganancias veloces; esta actitud de saqueo y depredación material también se tradujo con idénticas características al terreno de la cultura tradicional en el país. Por ello, al aplicarse con mayor fuerza los principios del mercado a nivel comunicativo a través del Tratado de Libre Comercio, se generó el incremento de una erosión mental de grandes dimensiones sobre las bases de nuestra estructura de identidad nacional y sobre la formación de la cultura orgánica que requerimos como sociedad para sobrevivir.

8.- Recuperación de la ganancia en términos monetarios

Cada vez más, la ganancia fue solicitada en términos monetarios y no en otro tipo de retribución, como puede ser el enriquecimiento social, el avance de la conciencia colectiva, la humanización de la población, etc. Para la realidad cultural e informativa de mercado esto significó que aquellas actividades que no produjeran ganancias pecuniarias, especialmente de corto plazo, y no de otro tipo de logros, no fueron apoyadas por las principales instituciones comunicativas privadas del país. Por consiguiente, los proyectos culturales de apoyo al desarrollo social, o al equilibrio comunitario o a la sustentabilidad de la naturaleza quedaron crecientemente marginados o desaparecieron, pues no fueron atrayentes para la dinámica del mercado. Dentro de este marco sólo lograron sobrevivir algunos programas aislados que fueron protegidos por los restos que quedaron del Estado benefactor que logró sobrevivir a la severa avalancha de despojo neoliberal.

Por ejemplo, en el terreno musical la cantante Eugenia León y el compositor Armando Manzanero declararon que “debido a las condiciones que estableció el mercado de los discos, la radio y la televisión, el gusto musical del público, de manera especial el de la clase media, se deterioró, y este proceso se continuó agravando por los intereses que impusieron las grandes compañías para producir lo lucrativo”.

9.- El uso de ideologías comunicativas modernizadoras para abrir las fronteras culturales

Con el fin de ampliar más los márgenes de la acción transnacional sobre el campo de la cultura y la comunicación en el proceso de modernización que vivió nuestro país con el Tratado de Libre Comercio, los sectores promotores del modelo de mercado mundial sin fronteras recurrieron crecientemente al uso de dos ideologías neoliberales para legitimar su avance y penetración en la periferia: la tesis del “Libre Flujo Internacional de la Información” y la ideología del “Acceso a la Modernidad Cultural”.

Así, por una parte, argumentando que en la “Era de la Información” el mundo se convirtió en una aldea universal a través de la expansión de las telecomunicaciones y el crecimiento de las redes de información, que ocasionaron que todas las culturas quedaran interrelacionadas entre sí, derrumbando las fronteras culturales; se revitalizó la tesis del “Libre Flujo Internacional de la Información” para ampliar las posiciones del capital en todos los ámbitos mentales. Justificación que, en el fondo, no fue otra cuestión que la legitimación de la fácil difusión y penetración de las imágenes transnacionales.

Por otra parte, paralelamente se promovió la adopción de la ideología del “Acceso a la Modernidad Cultural”, que en términos de concepciones de masas fue la visión que intentó homogeneizar la mayor parte de los campos de imaginarios sociales con base en los nuevos reactivos del consumo y del disfrute neoliberal para facilitar la expansión del mercado capitalista que exigió el nuevo proceso de concentración de capital a escala mundial.

Así, surgió en el México moderno de la década de los ochenta en adelante, un nuevo autoritarismo simbólico que se basó en la cancelación de las riquezas, particularidades y diferencias de las diversas manifestaciones culturales de los grupos sociales, para dar pasó a la formación de una nueva hegemonía ideológica de los monopolios locales y transnacionales en el campo de la cultura nacional.

De esta forma, las instituciones representantes del comercio internacional exigieron mediante sus acciones diplomáticas, políticas, económicas, y especialmente de mercado, que nuestros valores, mentalidades e identidades nacionales se flexibilizaran y abrieran a la modernidad para “formar un mercado universal sin barreras o límites”, a través de sus campañas de marketing hasta lograr que éstas se adaptaran de manera más favorable a su nueva dinámica de concentración material.

 

jesteinou@gmail.com