“¿Quién se iba a creer que el rey no estaba en el ajo si Alfonso Armada se instala en los teléfonos de la Zarzuela?

Sabino, estuvo de acuerdo conmigo y decidimos que sería Juan Carlos quien llamase a los Capitanes Generales”

José Luis de Villalonga – Pilar Urbano

 

 

Regino Díaz Redondo

Madrid.- En la Constitución está claro: el Estado español es aconfesional. Pero resulta que a los socialistas y a muchos grupos de izquierda, agnósticos o lo que sean, les importa un rábano. Y es que la Carta Magna se hizo para violarla cuando conviene a los intereses de los progres porque hay que dejar a Dios en paz y no meterse con él mientras el Papa Francisco no diga lo contrario.

Hubo casa llena en el homenaje a Suárez, el primer presidente de la tuerta y tartamuda democracia, no faltó nadie a la misa en su honor presidida por Antonio María Rouco Varela, un clérigo con mucho rencor dentro.

Felipe González, Alfredo Rubalcaba y el resto de los dirigentes que lucharon contra el palio de Franco, oyeron al cardenal una homilía susurrada, casi inaudible, hasta que al final dejó bien claro que por culpa de los vagos, desempleados, gente con hambre, maltratados y con discapacidad podría ocurrir una nueva guerra civil.

El ex de la Conferencia Episcopal no da tregua. En plena Catedral de la Almudena, cerca del Palacio Real, en el Madrid de los Austrias, el venerable obispo de Madrid fue escuchado con fervor y respeto pese a que su amenaza retumbó entre las amplias naves de la parroquia.

Todos a callar. Una frase no significa nada. ¿Que acudimos a una misa católica que debería ser laica?… Pues sí, pero es que Adolfo merece ese sacrificio, se dijeron los autócratas de la libertad condicionada. Qué ejemplo de unidad dieron todos. Se habla de la división que existe entre los políticos, de las imposiciones en nombre del Altísimo, de que esto no puede seguir así; pero cuando es necesario, agachemos la cabeza y oremos por el eterno descanso de Adolfo. Aunque quizá él este renegando de cómo ahora se rompen las ideologías que supo conjuntar aún por encima de su origen falangista.

Y si a alguien se le hubiese ocurrido gritar que se violaba la Carta Magna, ¿qué habría ocurrido? Nada, los socialistas cristianos y quienes defienden la división Estado-Iglesia están seguros que bien vale la pena arrodillarse porque una cosa es el falso sentimiento cristiano y otra el apostolado que nos llega refrescante del inquilino del Vaticano.

Lívidos, los más y los menos, escucharon a Rouco, un cura metido en política y representante de una iglesia que no pregonan a Francisco.

Todos lo sabemos, la mayoría lo censura. Pero hay momentos en que debemos plegarnos al protocolo eclesiástico.

El sacrificio es una virtud quizá teologal pero también humana. Hay cosas más importantes que perder el tiempo en pequeñeces.

La cúpula del PSOE ha cometido mayores pecados. Por ejemplo, dejar que el ministro del Interior haya otorgado la más alta condecoración con medalla de oro al canto y al mérito a la Virgen del Amor y a Santa Teresa.

El director de la Policía, Ignacio Cosidó, colocó en el pecho de ambas una condecoración de oro porque se lo merecen y pidieron que les ayude en la reelección del año próximo.

La ministra de Empleo, —“la recuperación va sobre ruedas”—, se encomendó antes a la Virgen del Rocío a la que agradeció que haya intervenido para frenar el paro en el país pese a los malos augurios de los negados antisistema.

De Virgen en Virgen, de santo en santo, de coacción en coacción a la libertad de expresión y de circulación este gobierno tiene derecho a más preseas porque ha conseguido mantenerse no obstante el cúmulo de torpezas cometidas y atentados contra la salud y educación de los españoles.

Los golpes de pecho de los funcionarios de Prometeo tienen su razón de ser. Por mucho menos, muchísimo menos, cualquier presidente de gobierno habría dimitido al evidenciarse cómo miente y se ríe cuando le informan de que España es el país europeo con mayor desigualdad entre las clases sociales.

Algunos clérigos han cometido pequeños deslices que contradicen la línea del Papa. Están rabiosos o no lo leen. Esperan que sea pasajero pero Bergoglio sigue ahí y se mantendrá por mucho tiempo hasta que jale por las orejas a los que se lo merecen.

El obispo de Málaga, Jesús Catalá, con voz candorosa comparó la homosexualidad con el amor de un “bebé y un anciano” o entre un “hombre y un perro”.

No dijo si con el permiso del perro ante el acoso del humano.

Estas lindezas aumentan en la península. Son protagonistas eminentes prelados como los obispos de Alcalá de Henares, de San Sebastian y alguno más de las dos Castillas.

Estos señores que tanto miedo le tienen al diablo, sobre todo si no está de su lado, también han exhibido una imaginación inigualable y una gran iniciativa divina.

Repito, la diócesis de Córdoba compró la Mezquita por tres euros en 2007, sin que nadie lo denunciara.

Los jerarcas católicos indicaron que de acuerdo con la ley, uno se puede apropiar, aunque sea por un precio simbólico, de cualquier terreno que no tenga dueño, y ellos así lo hicieron.

No sabemos dónde están las escrituras de compra-venta y quiénes fueron los afortunados que hicieron esta operación insólita.

Nos queda por ahí, la devoción del ministro Fernández Díaz que hace poco organizó una peregrinación de guardias civiles a Lourdes para pedir, seguramente, que los inmigrantes subsaharianos se queden atrapados en las “trepas” que puso en Ceuta y Melilla y, cuando menos, que le dé fuerzas para devolver a todos los negros en caliente.

Este paseo costó a las urnas del gobierno 58 mil euros sin contar pequeños gastos que no se contabilizaron.

Para rematar están en entredicho algunos curas de Galicia porque al parecer hacían negocio con la venta de pinturas sacras que habían llegado a su poder. El fraude de este delito se calcula, en principio, en unos 680 mil euros.

Completemos el desbarajuste que nos envuelve: existen cinco mil parroquias sin curas en el país porque este oficio parece no convencer a los españoles. Hay templos semi-abandonados y carreteras sin usar que se deterioran por falta de mantenimiento; por otros peajes no pasa ni un carro tirado por mulas; algunos aeropuertos existen sin que haya despegado ni aterrizado ningún avión.

Hay hoteles descomunales a medio construir, estatuas de próceres que sólo han robado a sus comunidades y chalets a unos 25 metros de la playa donde debería estar prohibido edificarlos.

El 99% de los responsables de estos desaguisados están libres, son dueños de fortunas aquí y fuera y representan a empresarios y políticos que presiden clubes de futbol.

Esta es la España herida grave que, soberbia, aún no se inclina para reclamar justicia y buen gobierno, pero no dude que lo hará.

Y por si fuera poco, hay un pueblo cerca de aquí que se llama Matajudíos.

Esta Semana Santa salieron a las calles casi todas las once mil vírgenes que tenemos. Están en perfecta salud salvo alguna que se cayó para estar más cerca de los feligreses.