“La ley del aborto no verá la luz y si

la derecha la impone la derogaremos en 2015”

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE

Regino Díaz Redondo

Madrid.- A la dinastía Pujol la decapitaron. El molt honorable Jordi Pujol, líder moral de CiU y primer referente del independentismo catalán se burló del fisco durante 34 años y en los 23 años en que fue presidente de la Generalitat permitió el cobro de comisiones de sus tres hijos en todas las obras públicas que se realizaban en esa región.

En una carta enviada a los medios de comunicación pide perdón porque no “se presentó el momento adecuado” para declarar la herencia que le dejó su padre y que tenía depositada en Suiza.

Este personaje disfrutaba, hasta ahora, de un piso en el Paseo de Gracia (principal avenida de Barcelona) que cuesta 350 mil euros al año y paga la Generalitat. Recibía, además, una pensión vitalicia de 80 mil además de tener a sus órdenes tres empleados y un número importante de guardaespaldas. Todo a costa del erario catalán.

Pujol lanza gritos de arrepentimiento y dice estar arrepentido, de todo corazón, del ocultamiento del dinero y de otros privilegios de que gozó desde 1982.

Por desgracia para él, nadie se creyó el cuento y sus golpes de pecho sirvieron para que la sociedad recriminara su actuación y le quitase todas las prebendas de que gozaba indebidamente.

Gracias a su ideología camaleónica, el presidente vitalicio – que ya no lo es – hizo pactos con Felipe González y José María Aznar para conseguir la gobernabilidad en España.

Se vanagloriaba que su temple y buen juicio permitieron que no naufragasen los gobiernos de la democracia. Mientras, él forraba sus hábitos monjiles con los intereses del dinero que tenía en el extranjero y lo que ganó (muchos millones) durante su participación en la política catalana.

Pocos son los que creen que Pujol haya recibido una herencia de su padre quien, por cierto, también fue acusado en su tiempo de burlar al fisco.

El clan pujolista tiene más ramificaciones que un frondoso árbol en pleno verano. Sus hijos, Jordi, Oriol y Oleguer están implicados en varias actividades oscuras.

El primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, ha sido citado por el juez para que declare el septiembre sobre una supuesta ganancia ilícita por miles de millones de euros a través de comisiones ilegales cuyo monto ni siquiera declaró a Hacienda.

Oriol tuvo que renunciar a la política porque se le demostró que había influido en el reparto de concesiones de la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) a amigos y personas que le compensaron generosamente. Oleguer tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados por el blanqueo de cerca de tres mil millones de euros, según denuncia la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) en operaciones en negro y manejo de capitales en varias partes del mundo. Hay quien afirma, y lo comprueba, que los Pujol tienen dinero en ocho paraísos fiscales.

   Además, la esposa de don Jordi, Marta Ferrusola, estuvo al tanto de todo y daba órdenes para que el dinero “se manejara como es debido”.

Muchas veces, dicen los denunciantes, esta señora se dirigía a sus vástagos diciéndoles que “el dinero ya está donde debe”.

Donde debe para ella seguramente es alguna de las naciones que adoran al becerro de oro y cuidan del capital ajeno con esmero y dedicación, provenga de donde sea.

La ex pareja de Jordi Pujol Ferrusola, María Victoria Álvarez, manifestó que su novio recogía periódicamente cientos de miles de euros de Andorra y los traía a España en billetes de quinientos. Igual operación se realizaba desde Madrid a Suiza.

El escándalo desatado es mayúsculo. Los falsos héroes van cayendo poco a poco por su propio peso. La transición se tambalea y muestra una cara desconocida: la de los arreglos que realizaron muchos de sus creadores para conseguir la paz y la concordia transformada ahora en guerra económica y que fue donde se acunaron una gran parte de las fortunas mal habidas.

En su tiempo, el ex presidente Pasqual Maragall denunció el cobro del 3 por ciento de comisiones que realizaban los Pujol, pero nadie le hizo caso y el asunto fue archivado.

Ahora resulta que nadie conocía los tejemanejes de tan distinguida dinastía catalana. Artur Mas, Joan Rosell, presidente de la patronal española, y los dirigentes de los partidos políticos dijeron que la noticia fue una sorpresa. Blancas palomas, se lavan las manos porque las tienen sucias.

Recordemos que el actual presidente de la Generalitat, Mas, fue consejero de Hacienda y Obras Públicas en los gobiernos de Jordi Pujol y que, por tanto, debería tener un control estricto de las construcciones que se realizaban y de cualquier obra pública que otorgaba el Gobierno.

La corrupción se extiende cada vez más entre la élite de los poderes político y empresarial. Hasta ahora, los jueces habían rechazado las acusaciones contra personas conocidas, o las archivaron. En estos momentos, parece que la justicia despierta para bien de todos.

Así por ejemplo, dos prominentes miembros de PP, Jaume Matas, ex presidente de Baleares, y Carlos Fabra (ex presidente de las Cortes Valencianas), están en la picota. El primero entró en prisión para purgar nueve meses por tráfico de influencias, pero le quedan otras denuncias por cohecho, lavado de dinero y pago en negro para actos electorales del Partido Popular al que pertenece.

Fabra, ha presentado un recurso ante el supremo para evitar la sentencia firme de cuatro años que le adjudicó el juez instructor. Este individuo que alardeaba de impunidad y presumía de ser intocable, se ha recluido en su casa y no aparece por ningún lado. Mientras, sus amigos y entenados recaban firmas para pedir su indulto.

Espero que Alberto Ruiz Gallardón, ministro de Justicia, recuerde que prometió no darlo a ningún delincuente político y don Carlos lo es porque ya está sentenciado. El valenciano es conocido como “cacique amigo”, que repartió dinero y mandobles por partes iguales a quien no se supeditaba a sus órdenes.

Además es un hombre muy afortunado, en los últimos tiempos le tocó la lotería nueve veces. ¡Qué suerte! 

   Hay que recordar que Mariano Rajoy, presidente del gobierno, calificó a Jaume Matas y Carlos Fabra como ejemplos de cómo debe conducirse un gobierno y gestionarse la política. Está grabado en imagen y no puede negarlo. Pero a Prometeo no le importa el descrédito ni conoce lo que significa la palabra dimisión. Apechuga con las críticas y sigue adelante hasta que todo explote y volvamos a una dictadura de izquierda, derecha o vaya usted a saber.

Es preciso señalar que los actos delictivos que cometieron las tres personas arriba mencionadas contaron con el beneplácito de varios gobiernos populares y socialistas.

Como ejemplo de la complicidad de Pujol con los gobiernos del PP y PSOE hay que decir que Felipe González cedió a la Generalitat el 15%  del IRPF (Impuesto de la Renta a Personas Físicas), José María Aznar el 33% y José Luis Rodríguez Zapatero, el 50%. Aznar agregó a estas prerrogativas el que Cataluña pudiese quedarse con el 35% del IVA de dichos impuestos y el 40% de los especiales. Por su parte, Rodríguez Zapatero se bloqueó al asegurar que apoyaría la reforma del estatuto como lo quisiera el Parlamento.

Pero aún hay más, están fuera, en la calle, felices, tranquilos, quizá no tanto, pero aumentando su poderío y fortuna, unos señores que se aprovecharon de sus puestos en Caja Madrid (Miguel Blesa) y en Bankia (Rodrigo Rato). Con las archiconocidas “preferentes” defraudaron a miles de ahorradores y como recompensa por su mala gestión recibieron nombramientos de asesores en el Banco Santander y Telefónica y millones de euros por su buena gestión al frente de estas instituciones a las que llevaron a la bancarrota.

Es así como se hace justicia a la élite que manda en este país acorralado por la depresión, las deudas y el mal gobierno que reduce aún más la capacidad de sobrevivencia del 90% de los españoles.

Si no ocurre algún milagro terrenal, estamos a menos de tres meses de que estallen gravísimos sucesos. Son pocas las opciones que existen para llegar a acuerdos entre el gobierno de España y la Generalitat. Hasta el momento, Rajoy se mantiene y no admite la convocatoria catalana por ser anticonstitucional, lo cual es cierto.

Pero la única solución posible podría ser la de modificar la Constitución en alguno de sus artículos para crear un gobierno federal con más autonomía para los Estados que lo conformasen y así tranquilizar las ansias de ruptura de una mayoría mínima de catalanes.

Mas sostiene que la consulta no es vinculante con el independentismo pero miente. El federalismo, tercera vía posible para resolver el problema, es desechada por quiénes desean separarse de España. Díganme si no tienen ninguna vinculación las siguientes preguntas que hace el grupo secesionista:

1º.- “¿Quiere que Cataluña sea un Estado?

2º.- Y en caso de respuesta afirmativa, ¿quiere que este Estado sea independiente?”.

Somos tontos o nos creen idiotas, se burlan de nosotros y se ríen. Las dos cuestiones están claras. No hay eufemismos ni se utiliza la dialéctica.

Vivimos en un mundo instalado en la casa de la risa.