“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.
Gabriel García-Márquez
Regino Díaz Redondo
Madrid.-Desafía el clan Pujol a la política y la Agencia Tributaria. La famiglia se ensoberbece. Se instala la Omertá en Cataluña. “No asistiré al Parlamento hasta después del 22 de septiembre, una vez que mi hijo haya declarado, pase la Diada y se apruebe la consulta soberanista”, informa el padre ideológico de Artur Mas, presidente de la Generalitat. ™
Mientras, Hacienda saca pecho, hunde al ex molt honorable porque “si cree que con el arrepentimiento puede librarse de la ley, está equivocado” asegura Cristóbal Montoro ministro y fiscal.
En su comparecencia ante los diputados agrega que “mas de 30 años de clandestinidad no terminan con una nota plañidera”. El delincuente confeso fue aplastado por Montoro: “estamos ante uno de los más graves casos de corrupción en España” y agregó que “Pujol puede haber cometido uno o dos delitos más…” lo que significa que el gobierno oculta en su manga más cartas por si es necesario exhibirlas para rematar al ex presidente.
El responsable de las arcas españolas metió el acelerador a fondo: “su situación no se regulariza con el pago a Hacienda”. Porque, inclusive, “no se acogió a la amnistía fiscal” promovida hace casi dos años por el gobierno de Prometeo.
Durante su informe, el ministro se engalló: “¿no estarán contaminados los herederos políticos del señor Pujol?”.
Entre salvajes animalillos, los nuestros caminan desorientados e ignorantes, los que reclaman justicia antes que pan o porque sólo así pueden comer. Nadie oye ni se inmuta. El “españolisto” de Ana Pastor, no lo es tanto. Si acaso, cuando el estómago le reclama. Entonces, busca el sustento escarbando entre las miserias de nuestros compatriotas, ni compadres ni patriotas, que tienen fortuna y honor injustos.
La élite, después de aplastar al trabajador, crea “el españolbobo” hasta que éste se canse y se convierta en fiera mítica y antológica capaz de las mejores hazañas que repudian los depredadores monárquicos y los episcopales sacerdotes.
Montoro mata dos pájaros de un tiro: golpea a los independentistas y sepulta a los Pujol. Está clara su intención, aunque a decir verdad, a los que no estamos acostumbrados a oírlas, acarrea dudas. Todos sabemos que Pujol no representa a la gente que busca la independencia de esa región pero sí que la abanderó durante todo el tiempo con actitudes deshonrosas.
Por eso, la mayoría pide sanciones y cárcel para el jefe que traicionó a millones.
No confundamos ni mezclemos la ilusión de muchos catalanes con la fraudulenta famiglia.
La efebocracia – sus hijos – también ha metido mano al bolsillo de la Generalitat durante mucho tiempo.
Recibían el padre o sus retoños, alrededor del 2 por ciento de los presupuestos para obras públicas otorgadas a los empresarios sin necesidad de acudir a concurso público.
El Tribunal Constitucional advierte de nuevo que la consulta del 9N es ilegal y no puede efectuarse. Todos los grupos políticos están de acuerdo. Naturalmente, CiU no escucha a nadie.
Los enfrentamientos se suceden en este septiembre en que los asuntos de Estado se cuestionan y son violadas las leyes, de una u otra manera.
El choque de trenes es mayúsculo. La insólita corrupción en todo el país de los que mandan hace más eufónica la prepotencia de la mafia pujolista. La precariedad de millones de españoles que cada vez ganan menos y sufren más por los recortes a la sanidad y la disminución del presupuesto educativo, se acentúa.
El país es una hoguera que nadie quiere ni puede apagar. El cambio desde la raíz se avizora. Cada quien va por la libre. Los retoños de Pujol viven en el ojo del huracán. Son sospechosos, aún más que eso, están manchados por utilizar la hegemonía política para acumular fortunas exorbitantes.
Pujol padre advierte: “no tengo obligación de rendir cuentas ante el Parlamento”. La indomable Ezquerra Republicana Per Catalunya, Podemos, Ganemos, Guanyem, CíU, Izquierda Unida y el Grupo Mixto aprueban crear un comité de investigación para fijar responsabilidades.
No le salió bien al asceta don Jordi su estrategia y creyó que con un falso e hipócrita mea culpa podría engañar a todos, una vez más.
Desde su atril, Artur Mas grita que el soberanismo seguirá su camino hacia la victoria.
El común denominador en esta nación (nuestra nación) es que cada quién entierre a sus muertos, y éstos son tantos y están en todas partes. Tantos que la tierra escasea para darles sepultura. El negocio será para los enterradores y dueños de camposantos.
Los partidos políticos de todos los colores acusan a los Pujol de malversación de caudales públicos, blanqueo de capitales, fraude a Hacienda, manejo de divisas en negro, soborno, cohecho, enriquecimiento ilícito y prevaricación.
Afirman que la famiglia tiene o tuvo cuentas en Suiza, Reino Unido, Holanda, Argentina, México y Luxemburgo.
El juez Pablo Ruz solicitó informes a los bancos de Andorra (donde está la “herencia” de Jordi Pujol) para que desvelen las cuentas ocultas de todos ellos. Sin embargo, el país vecino se muestra reacio. Pero no porque apoye al clan sino porque aspira a que Andorra sea excluida de los paraísos fiscales.
Por tal motivo responden con evasivas a los reclamos y requisitorios de la justicia española. Aunque hace un par de semanas Mariano Rajoy se entrevistó con el jefe del Principado sin que se sepa lo que hablaron.
El barullo crece, amplía su radio de acción. Las manifestaciones de protesta se multiplican. El gobierno endurece los castigos a “los antisistema”; manda a la policía a reprimirlos porque se quejan en las calles, que es el único lugar al que tienen derecho a acceder, como lo marca la Carta Magna.
Prometeo pone multas elevadas sólo porque la mayoría no está de acuerdo con que hayamos echado “raíces vigorosas”, frase desafortunada que no representa la realidad de España, sumergida en un pantano cenagoso que no merece ni de lejos.
La débil democracia está sorda de tanta faramalla y cae enferma de gravedad. La medicina para curarla es muy cara y no está al alcance de la clase media. Ésta desaparece, poco a poco, y deja de ser la parte fundamental del progreso nacional.
En esta tierra en la que nos desangramos, el Ejecutivo habla de un mundo que desconocemos, de una nación irreal, cada vez más necesitada de ayuda pero que, según él, es la máquina del tren europeo en la recuperación del continente.
La policía reprime en las calles, pone multas elevadas sin ton ni son; la libre expresión se reduce, y los jefes de la Unión Europea con la misma miopía que los anteriores, se olvidan del país más antiguo y orgulloso de su estirpe.
En las reuniones de Bruselas, los representantes españoles no son tomados en cuenta. Pertenecen al grupo de la masa que hace cola para recibir una limosna.
No tiene España fuerza política ni solidez económica. Somos sureños en un país que nunca se puso de acuerdo. Nuestra historia nos cachetea, pero nos levantamos. Saben en la UE que España volverá como lo ha hecho siempre durante toda su historia. Y cuando vuelva, habrá acabado con los Rajoy, los terratenientes y los ladrones de cuello blanco.
Y entonces, pedirá cuentas y los culpables pagarán sus desmanes.
Todos saben que los trabajadores son contratados por horas o días y que la nueva Ley Electoral los lleva a la pobreza y a la desesperación.
Rajoy y la gente vemos dos Españas distintas. Para don Mariano estamos en pleno despegue; los empresarios aplauden los recortes y las ventajas obtenidas en la contratación salarial. Pero se muestran cautos a la hora de respaldar el falso optimismo del gobierno.
Eso sí, los negociantes, que no son prevaricadores, siguen abrumados. Por fortuna, es la mayoría y pronto alcanzarán lugares importantes por su dedicación y honestidad.
Pero si el ex molt honorable no paga ni regresa el dinero mal habido y no va a la cárcel junto con alguno de sus retoños, España seguirá siendo el hazmerreír del resto del mundo. Como siempre… a Dios gracias.
