Piden inspectores de Hacienda crear una oficina antifraude encargada de vigilar a empresas y políticos corruptos.
Regino Díaz Redondo
Madrid.– A ver si Artur Mas nos lo explica mejor. Dijo, por decir algo, que la convocatoria a votar el 9-N no tendrá lugar. Y tres horas después, agrega “instalaremos urnas y pondremos papeletas en edificios de la Generalitat para que los catalanes puedan sufragar auxiliados por grupos de voluntarios”.
Lo explica así – claridad aparte – “será un proceso participativo” con el fin de no transgredir la sentencia del Tribunal Constitucional.
Otra paradoja: los partidos independentistas lo acusan de claudicar pero lo respaldan “para facilitar las cosas”. ¿Cuáles cosas, hasta dónde saben bien lo que dicen, se unirán al Govern…?
Todos a una, ERC, ICV y CUP forman una piña “porque ninguna ley puede estar por encima de la voluntad de los ciudadanos”.
De inmediato, muestran su verdadera intención. Propugnan la “declaración de independencia unilateral” y que “se abra el proceso constituyente”.
Enojo y reconciliación en poco tiempo. Se tiran los bártulos a la cabeza y luego, abrazados como buenos compadres y amigos, muestran una unidad inexistente. Para mí que están jugando un poco con los ciudadanos. Se vale que en política puedan hacerse interpretaciones sobre conductas polisémicas pero no debe medio-engañarse a la gente ni decir verdades amputadas.
En Madrid y Cataluña recomienza el estira y afloje entre Rajoy y Mas. Se olvidan los dos que el problema concierne a todos, de allá y de acá, todavía españoles. Meten el dedo en la boca a los que se dejan y juegan con un asunto muy importante de violentos matices.
Hasta ahora, ¿cuál es el resultado?. Pues que se podrán depositar los votos como si fuera el llamado a participar en una encuesta. Porque así “cumplimos con la ley catalana”. Es comprensible que la gente salga a la calle, aplauda o chifle a don Artur.
En la Comunidad vuelve a escucharse el júbilo de los secesionistas que no creen en la derrota. Lo que pasa es que el señor Mas busca la forma de salvar su figura política y está dispuesto a citar a elecciones anticipadas, convertirlas en plebiscito y que éste sea un resultado en pro del independentismo.
Suena la música del Estado Catalán y sus acordes se meten en los hogares de las familias. Cantan las estrofas soberanas, siguen los plantones en la plaza de San Jaume y el reloj allí colocado continúa su marcha regresiva…. Faltan 13 días, veinticuatro minutos y treinta segundos…
Oriol Junqueras, con su fiel escudero, encabeza el grito separatista.
“Boti … boti…boti…, espanyol qui no boti”. ¡Qué insulto tan bello!, español el que no vota, eh.
Han convertido el nombre en un adjetivo peyorativo, y tan tranquilos. Viva la Pepa y la Virgen de Montserrat.
Se oye también: “el verdadero enemigo es el Estado español”.
Y si es así ¿por qué arremete contra Mariano Rajoy?. Recuerde, señor mío, que el jefe del Estado es el rey Felipe VI, o ¿ya se olvidó?
Pero a otra cosa, como de costumbre, el presidente del gobierno hace mutis. Se alegra de que no pueda efectuarse el referéndum y analiza minuciosamente la nueva propuesta catalana.
Los ánimos están cada vez más exaltados y el juicio del Govern cambia a menudo según su estado de ánimo y las conversaciones que mantiene con el resto de las fuerzas políticas.
Mientras tanto, don Artur ha descubierto el hilo negro y se aprovecha porque se lo regalan. Concede entrevistas a periodistas como Ana Pastor y Jordi Évole, amén de las que se oyen en la radio y la televisión catalanas. Es el hombre del día. Busquemos un premio para él por su franqueza y su sacrificio. La historia lo reivindicará por su lucha contra los borbones después de trescientos años.
Las nubes del sindicalismo vuelven
Estamos acostumbrados a la niebla pero no hay que olvidar que el sol es nuestra principal fuente de ingresos. Barcelona, la cosmopolita, la envidiable, con el Tibidabo y el mar, sigue recibiendo a todos con los brazos abiertos.
No sabemos cuándo ni cómo se resolverá este problema pero sí es seguro que después del diluvio vendrá la calma y esta piel rota seguirá igual, soberbia y aguantadora.
El Congreso de los Diputados cambió la Constitución para lo que le convino a la mayoría. Aprobó a toda prisa la inmunidad de Juan Carlos I y la ley de Seguridad Nacional para reprimir la libertad de expresión y manifestaciones. La ley Wert cambió dieciocho libros de textos y miles de padres de familia no pueden pagarlos.
Sin embargo, modificar el orden del día para buscar el acomodo de Cataluña en España, no está en el orden del día.
El federalismo español es rechazado por los dos partidos tradicionales, PP y PSOE unen sus fuerzas y a través de ciertos medios de comunicación que luchan por la vigencia del reino, espada en mano, intelecto usado, protección necesaria. ¿República…? Es un término de ingratos recuerdos, no funciona. Tenemos una amarga experiencia, dicen articulistas de prestigio pro-estatus.
No tengan miedo, la cosa pública está lejos, es una tragedia más para la España bipolar.
Por fin, los líderes omnipotentes del PSOE hablan de la consulta. Felipe González: “el PSOE necesita un proyecto de país. De nuevo, la nación cabalga en el mismo nacionalismo que fue tan destructivo para Europa”. Recuerda que esa actitud es la misma “del franquismo cuando la nación se dividía entre buenos y malos españoles”.
Alfonso Guerra echa su cuarto a espadas: “la base del proyecto nacionalista es el descontento y el victimismo; su técnica, la manipulación y el engaño”. Agrega que “conocemos la experiencia de los años 30, embelesar a millones de personas tras un político que es un monumento a la vanidad y a la arrogancia con final tráfico”.
¿Y qué dice el flamante secretario general socialista?. Pues es muy escueto, se limita a aventurar una frase: “hay que establecer el diálogo, respetar la ley y hacer política”.
Mientras, se otorgan medallas al mérito a vírgenes que seguro que tienen muchas y no las necesitan. Pero a los trabajadores de educación y sanidad los tachan de ignorantes, mentirosos, impertinentes y a quien levanta la voz, lo enchiqueran.
Rajoy es un caminante sin brújula y hace breves y silenciosas apariciones en el camino de la nada. Quizá piense que de lo bueno poco y a sus horas.
Es mucha tela este sublime gallego convencido de que los problemas se resuelven con el tiempo, que nacen, crecen, se desarrollan y mueren por cansancio.
Pero no tiene razón, la nación se consume en la pobreza, sin peso internacional; las encuestas, empero, dan a su partido una mayoría en la intención de voto. Es que hemos caído en la resignación y el miedo a perder lo que ya no nos pertenece.
No creemos en nada ni en nadie. En los bancos nos roban, las empresas pagan salarios miserables; en Bruselas, somos parte de la borregada y en los hogares, en este invierno, millones pasarán frío, comerán mal, tienen viviendas cuarteadas, no pueden pagar el recibo de la luz y los calentadores eléctricos son un lujo.
Digamos que tener aire acondicionado es un sueño inalcanzable. Hora pronobis, religiosos testaferros de la avaricia. Más respeto a la Iglesia de Francisco, obispos fariseos; cómo añoran a Torquemada. En su nombre destruyen verdades y venden mentiras. Cuidado, porque las hostias que se reparten se las darán a ustedes en plena cara.
En tanto, se celebran asambleas durante estas últimas semanas, lanzan propuestas e iniciativas y el soberanismo tiene un rostro hermoso. Apreciamos, es evidente, que hay ruptura entre el Govern y los partidos soberanistas. Unió exhibe su equidistancia entre ambos. Es nacionalista cuando conviene y se aparta de los extremos sin hacer ruido.
Hombres, mujeres y hasta niños ayudan en la instalación de urnas que no servirán para nada. Quieren completar seis mil mesas y seiscientos puntos de votación. Utilizan los colegios de bachillerato y secundaria que pertenecen a la comunidad.
Como un ejemplo de la forma en que actúan los catalanistas radicales, les invito a ver un programa de la TV regional que se titula: “La leyenda negra de la gloria blanca”. Hasta en el futbol hemos dado, amigo Sancho.
