Sistema público de radiodifusión del Estado mexicano/4-5
Javier Esteinou Madrid
En los tiempos históricos de la transición pacífica a la democracia nacional y de refundación de la República por el que atraviesa la sociedad mexicana, cobra una importancia medular el rescatar la misión estratégica de los medios públicos de comunicación colectivos, para reequilibrar la desproporción estructural que en el terreno cultural, comunicativo y espiritual han vivido las comunidades mexicanas en las últimas décadas, con la actuación del modelo de comunicación-mercado, sin contrapesos. Con ello, se podrá retransformar el moderno espacio público mediático en una nueva zona de reconstrucción de la conciencia colectiva para elaborar otra mentalidad que nos permita sobrevivir civilizadamente como una sociedad compleja, plural y diferenciada en la nación.
De aquí que el desafío elemental de los medios de comunicación de servicio público en el siglo XXI, no sea reproducir el viejo modelo de difusión comercial privado guiado por la lógica de la Mano Invisible del Mercado que se expandió como el sistema nervioso central de la sociedad mexicana del siglo XX y principios del XXI; sino que ahora se requiere crear otro modelo de comunicación colectivo como sistema nervioso medular de las comunidades que debe estar guiado por la perspectiva del servicio público, la lógica del desarrollo y la sobrevivencia humana en el nuevo milenio.
El Estado mexicano moderno requiere de la existencia indispensable de auténticos medios de difusión de servicio público para realizar a nivel político cultural las acciones que requiere su tarea de gobernabilidad, pues de lo contrario no será un Estado fuerte para crear las condiciones de hegemonía que exige el proceso de conducción pluricultural, democrático y pacífico de las complejas sociedades mexicanas que conviven en el siglo XXI.
La razón de existencia de los medios públicos en la sociedad mexicana no se debe a un capricho burocrático, o a un proyecto consentido de un grupo de poder en turno, o a una moda de los tiempos de la transición democrática, o a una experimentación comunicativa osada, sino se justifica por la rentabilidad social y política que pueden aportar para respaldar el proceso pacífico de gobernabilidad, de apoyo al desarrollo y de creación de la nación plural.
Dentro de las contribuciones que deben ofrecer los medios de comunicación de servicio público a la sociedad, destacan, entre otras, las siguientes 14 funciones:
1.- Contribuir a establecer un nuevo pacto de convivencia comunicativa entre el Estado, los medios y la sociedad permitiendo que las comunidades se expresen, a través de estos, para manifestar sus intereses, necesidades y propuestas de solución.
2.- Permitir que los ciudadanos se conviertan en emisores y no sólo en receptores, facilitando que la sociedad se interrelacione consigo misma alrededor de sus prioridades o intereses.
3.- Distinguirse por impulsar un modelo participativo, plural, abierto, crítico y ciudadano para compensar la presencia abrumadora del modelo de información comercial que se heredó en la atmósfera cultural de nuestra nación, especialmente en las últimas décadas.
4.- Colaborar en el proceso de construcción de una relación directamente proporcional entre comunicación y democracia que facilite la participación de las comunidades en el espacio mediático para enriquecer la constitución de lo público, y por consiguiente, para reforzar la pluralidad de la democracia.
5.- Proteger la restauración del tejido colectivo dañado por el proyecto de desarrollo desigual y la desintegración social, fomentando la participación, la integración y la canalización de la energía comunitaria, a través de los medios de información de Estado, y no mediante otras vías que sean violentas o disfuncionales.
6.- Convertirse en un detonador cultural para la formación de una ciudadanía consciente de sus derechos y obligaciones, frente a sí misma y frente a las instituciones que componen la nación, que es uno de los fundamentos que requiere el proyecto de crecimiento equilibrado del país.
7.- Posibilitar el ejercicio del derecho a la información reconocido en la Constitución que permite la existencia de la democracia republicana, al consentir la libre expresión de los individuos y sus organizaciones civiles, con respeto a sus derechos humanos, políticos y cívicos.
8.- Promover el derecho a “ser ciudadano” al facilitar que las personas puedan obtener información oportuna, abundante y cotidiana sobre diversas realidades colectivas para tomar las decisiones adecuadas para actuar en el campo de lo público.
9.- Colaborar a encauzar por conductos civilizados las inquietudes o el malestar social, evitando con ello la existencia de mayores expresiones de agresión o inconformidad en las calles.
10.- Enseñar a la ciudadanía a comunicarse públicamente para expresar su opinión sobre sus inquietudes y problemas comunitarios, y crear, vía los medios de difusión colectivos, otros consensos necesarios para edificar el proyecto plural de convivencia colectiva.
11.- Impulsar los valores de la vida civilizada que, son entre otros, tolerancia, respeto, participación, crítica, pluralidad, derecho a disentir, reconocimiento de los derechos humanos y las obligaciones propias y del otro.
12.- Contribuir a generar un equilibrio de contenido cultural o social frente a las televisoras o radiodifusoras comerciales que fundamentalmente buscan obtener la ganancia pecuniaria a través de la información que emiten.
13.- Operar como un espacio que ayude a remediar las tareas culturales descuidadas o abandonadas por el Estado mexicano desde hace décadas, creando las condiciones infraestructurales para que todos los sectores de la sociedad se puedan comunicar entre sí y con la comunidad.
14.- Finalmente, deben convertirse gradualmente en un modelo de comunicación ciudadano invernadero, que sirva de catalizador para la creación y operación de otras emisoras estatales, universitarias, ciudadanas, e independientes que posibilitan que la ciudadanía pueda crecer en el país.
Mediante el ejercicio de tales funciones estructurales los medios de Estado podrán ejercer una misión de servicio público que equilibre el nuevo espacio público mediático en el país.
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