El sistema público de radiodifusión del Estado mexicano/7-12
Javier Esteinou Madrid
Después de la cancelación de la llamada Ley Televisa por la Suprema Corte de Justicia de la Nación el 7 de junio de 2007, que entre otros daños ocasionaba la marginación de los medios de difusión de servicio público, y posteriormente a la aprobación de la reforma electoral por el Congreso de la Unión el 12 de septiembre de 2007, ahora otro de los pasos fundamentales que debe dar el Estado mexicano para progresar en la construcción del proceso de la democracia comunicativa en México es la transformación de los medios de difusión públicos como instituciones de gobierno, en medios de comunicación de Estado de servicio público con perspectiva ciudadana.
De lo contrario, continuará prevaleciendo en el país el viejo modelo de comunicación que ha impedido el crecimiento nacional, pero ahora disfrazado de “reformado”, “moderno”, “competitivo” y “abierto”.
Por ello, para avanzar en el fortalecimiento civilizatorio de nuestra sociedad y en el respaldo del Estado nación, se requiere que el Poder Legislativo elabore un nuevo marco jurídico que transforme el proyecto de difusión masivo del gobierno en un nuevo modelo de comunicación de Estado de servicio público que ciudadanice la dinámica de la comunicación nacional, y con ello, se avance culturalmente en el proceso de transición pacífica a la democracia, a la justicia y la igualdad en el país.
Dicha reforma debe concebir explícitamente en su estatuto jurídico a los medios de comunicación de Estado de servicio público como aquellas “instituciones de comunicación colectivas que sin fines de lucro y con objetivos sociales, educativos, culturales, de información y de entretenimiento operan como un vínculo informativo para el avance general del crecimiento amplio de la sociedad y actúan como referente para asegurar las garantías comunicativas, la calidad y la variedad de sus contenidos”.
Por ello, deberá ser una responsabilidad del Estado el mantenimiento, desarrollo y promoción de los medios públicos de difusión colectiva, ante lo cual deberán recibir de manera sustantiva financiamiento del presupuesto público.
Sin embargo para garantizar el principio de independencia, los medios públicos deben contar con fuentes de financiamiento diversificadas por lo que deberán contar con apoyos alternos de ingresos económicos como son la posibilidad de comercializar tiempo aire de manera acotada, así como la venta de servicios, pues de lo contrario no podrán alcanzar su naturaleza de Estado.
Entre las fuentes de financiamiento posibles, deberán contemplarse los siguientes recursos: I. Patrocinios, II. Donativos nacionales III. Donativos internacionales provenientes de organismos multilaterales, fundaciones o agencias de cooperación y que tengan en sus fines la promoción de la educación, la cultura y la comunicación. IV. Venta de productos y/o servicios, V. Venta de espacios publicitarios, VI. Convenios de coinversión para la difusión de programas de desarrollo social, en los términos que para ello establezcan públicamente los gobiernos federal, estatales o municipales.
En consecuencia, sin demérito de las responsabilidades de la radiodifusión en general, los medios de difusión de servicio público deben asumir como sus funciones, entre otras, las 22 siguientes tareas sociales:
1.- Impulsar la comunicación de servicio público por sobre las modalidades de la comunicación comercial o propagandística. Esta es la esencia de su existencia como medios de Estado.
2.- Promover y difundir información plural e independiente, procurando el mejor conocimiento de la realidad social nacional y local.
3.- Fomentar la opinión pública informada, así como analizar y discutir ampliamente la situación de los problemas de la realidad nacional.
4.- Buscar la más amplia audiencia, asegurando la máxima continuidad y cobertura geográfica, social y cultural
5.- Permitir la expresión ciudadana sobre los problemas de la agenda nacional y contribuir a la formación de la conciencia ciudadana en general.
6.- Cooperar con el sistema educativo nacional y promover la difusión intelectual, artística y de los conocimientos cívicos, económicos, sociales, científicos y tecnológicos. Así como la renovación de la creación intelectual.
7.- Fomentar el respeto de la diversidad política, cultural y lingüística de México
8.- Propiciar a la comunicación entre las identidades colectivas que componen nuestro país.
9.- Ser el medio para contribuir a que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas, con especial atención a la protección de los marginados económica, social, educativa y culturalmente.
10.- Impulsar el respeto a las minorías, mediante el debate democrático, la información objetiva y plural y la libre expresión de opiniones.
11.- Colaborar a la igualdad de género y evitar la discriminación por motivos de raza, ideología, religión y cualquier otra circunstancia personal o social
12.- Promover el respeto de la dignidad humana y especialmente, los derechos de los menores.
13.- Apoyar el respeto de las minorías con discapacidades y volver accesible el servicio de medios públicos.
14.- Fomentar y obtener los mejores acervos audiovisuales del mundo.
15.- Incentivar el acceso de todas las audiencias a los distintos géneros de programación e información.
16.- Asegurar la protección de los derechos del consumidor.
17.- Proporcionar información, promoción, análisis y discusión pública sobre productos y servicios ofrecidos por la iniciativa privada, promoviendo la competitividad y la calidad.
18.- Propiciar de la legalidad y de respeto al Estado de derecho en el país.
19.- Impulsar información veraz y oportuna en casos de urgencia social, seguridad nacional y salud pública.
20.- Transparentar su gestión e informar a la ciudadanía sobre sus programas y acciones.
21.- Promover la investigación sobre los medios de comunicación electrónicos.
22.- Custodiar su patrimonio audiovisual y sonoro.
Hoy el país no podrá avanzar equilibradamente hacia un nuevo modelo estructural de desarrollo global, sin la existencia de un sistema de medios de comunicación de servicio público sólidos que contribuyan a crear una cultura orgánica que sirva de nueva base civilizatoria para crear una conciencia colectiva superior que permita refundar los cimientos de la nación.
Cultura orgánica que sobre todo permita la constante comprensión del país y del mundo, de sus gentes, de sus necesidades y anhelos para transformarla, con el fin de construir una sociedad más justa, participativa, incluyente, armónica y humana que es la que demandan las mayorías sociales de la república en el siglo XXI.
