“Las masas humanas más peligrosas son aquéllas en cuyas venas ha sido inyectado
el veneno del miedo… del miedo al cambio”…
Octavio Paz.
Regino Díaz Redondo
Madrid.- Ahora resulta que Podemos es la bicha, Pablo Iglesias, el anticristo y Monedero, Alíbaba.
Un distinguido miembro de la ultraderecha española me exige, furibundo, que haga un panegírico del sueño que tuvo. Yo, tiritando de miedo, obediente, lo escucho y transcribo lo que me cuenta. Estoy seguro que gustará al partido de la Falange que es legal, aunque usted no lo crea, en éste, mi país:
¡A mí, los valientes, carguemos contra el odioso populismo antes de que nos arrebate los privilegios que logramos para el bien de la patria!. Estos defraudadores de Hacienda, junto a Iñigo Errejón, el traidor universitario, socavan nuestra democracia y hay que impedirlo.
No importa cómo pero evitemos que acaben con la libertad y nos encadenen al marxismo. Son asesores de gobiernos bolivarianos, dictatoriales, enemigos del orden y del bienestar. Tienen cuentas en Suiza y quién sabe en cuántos paraísos fiscales.
En esta España democrática vivimos bien gracias a nuestros gobiernos; no aceptamos, repudiamos, combatimos, a los que quieren tomar la Moncloa como botín. Y, desde ahí, lanzar gases lacrimógenos contra el resto de Europa. El continente merece el bienestar que nos damos.
Ojo, ¡por las flechas de San Floripondio!, unámonos todos, juntemos nuestro dinero, compremos conciencias y políticos, empresarios y organizaciones sindicales, diarios, cadenas de televisión y radio.
Gratifiquemos a los articulistas y a los dueños de los medios de comunicación para que repudien y no contraten a periodistas y tertulianos enemigos del pensamiento único.
Lo que paguemos será poco. El resultado nos honrará. La península es un ejemplo del socialismo nacionalista, de los generales añorados que nos trajeron la paz sin juicios rápidos ni fusilamientos, sin garrote vil, sin acusaciones inmorales.
¡Qué tiempos aquellos en que los españoles vibrábamos con el Cara al Sol, ajenos a las mezquindades de la segunda guerra mundial, que desgraciadamente perdimos!.
El pueblo está siendo engañado. Hay que liberarlo igual que lo hicimos en nuestra gloriosa guerra civil. Esta nación, el Estado más antiguo de Europa, es el abanderado de las Cruzadas que pasaron el Atlántico y fueron masacradas en México por individuos de baja estopa.
Ya sabemos a qué conduce ser flexible con los que no tienen más interés que engañar, mentir, aplastar y conducir a los votantes a las urnas donde ganaremos contra todo y contra todos.
Con sus mentiras, eligieron la República en el 36 y así nos fue.
De no ser por los moros que protegieron a Franco, nuestro supremo líder durante 40 años, hubiésemos perdido al gran estadista que nos conectó con el mundo, nos hizo ciudadanos de una gran civilización, nos permitió leer a los más insignes escritores y asimilar la ciencia y la sabiduría de los clásicos.
¿Es que ya nos olvidamos de un pasado tan brillante?
No, españoles, hay que sacar la casta de siempre, agarrar el toro por los cuernos — ¡qué bella frase! — y aplastar a los subversivos como lo hicimos entonces con Federico García Lorca y Antonio Machado al que no pudimos convencer pero que murió, arrepentido, en Colliure, allende nuestras fronteras.
Por las carreteras andaluzas debimos exterminar a mujeres, ancianos y niños que llevaban la bandera tricolor y que huían cobardemente. Por eso los acabamos. Iban a armarse en Francia para combatirnos; por fortuna, allí quedaron sus cadáveres, como muestra de perspicacia y buena puntería.
Los medios de información – los pocos que aún quedan y difunden las mentiras de Podemos – han de desenmascarar a estos hijos de Stalin, de Marx, de Troski. El continente vive en paz, tranquilo, no hay desigualdad.
El progreso aumenta con la llegada de los nuevos dirigentes neoliberales de la Unión Europea, portavoces de nuestra querida Gran Troika, representantes de los bancos internacionales, las multiempresas, las bolsas de valores, los inversores mecenas que llegan a darnos de comer y nos proporcionan techo y educación a montones.
Protejamos a los laboratorios extranjeros que fabrican vacunas y medicamentos a precios justos y al alcance de cualquiera, para rescatar de la muerte a miles y miles de enfermos de hepatitis C que estaban desahuciados. Todos fueron curados, no importa cuánto nos costó. ¡Qué proeza, cuánto amor!.
Echemos del territorio a personajes detestables como hicimos con Manuel Azaña que nunca entendió a nuestros héroes sublevados en Marruecos. Cayó porque nuestros socios de entonces, los presidentes y primeros ministros de la democracia en Francia e Inglaterra, no permitieron que entrasen armas suficientes para que los milicianos defendiesen una patria que mancillaban.
A los jefes de Estado de esos países, gracias, muchas gracias. El principio de No Intervención nos permitió acabar con la servidumbre y la esclavitud que querían imponer los extremistas de siempre.
Ellos colaboraron para que en España se abrieran las puertas de la decencia, de la confraternidad, la hidalguía, el respecto. Fortalecimos antes, ahora y lo haremos siempre, a la democracia que pervive y subsistirá mucho tiempo.
Pleitesía para los descendientes de los que casi acaban con la maldita raza judía.
Es ejemplo para el mundo el grito de Serrano Suñer: ¡Vivan las caenas..! que lanzó para rescatarnos de la opresión convertida en pluralidad ideológica a lo largo de los mejores 36 años de nuestra historia.
Los campos que acogieron a los rojos fueron lugares de expiación de sus delitos. Usemos otra vez nuestros recursos bélicos para aplastar a los que buscan someternos con argumentos mentirosos.
Ahí está el ejemplo del gobierno de Syriza en Grecia que intenta destrozar la seguridad de la gente de bien.
Las tesis neoliberales nos adornan y enorgullecen.
Las monjas francesas, hace ya tanto tiempo, supieron cumplir con su deber; a los exiliados españoles que morían en los campos de concentración les quitaban las mantas cuando iban a enterrarlos porque nuestra gente las necesitaba para cobijar los ideales del nacional socialismo.
Arropemos a los empresarios extranjeros que compran nuestros inmuebles históricos porque ellos sabrán conservarlos. Chinos, alemanes, y demás amigos, fueron nuestros aliados en el progreso de España.
Alcemos la bandera del neoliberalismo que nos dio patria. ¡Qué bueno porque el gobierno rescató a nuestros bancos con el dinero de todos!.De ellos también es el éxito del milagro español. Les dimos 45 mil millones de euros para que no cayeran en manos extremistas; ahora salen a bolsa, como Bankia, ejemplo del buen manejo de nuestras finanzas.
Nos impugnan los egoístas y quienes tienen delirio de justicia pero seguiremos nuestra lucha contra la intransigencia aunque para ello tengamos que radicalizarnos. A nuestros enemigos, ni un ápice de indulgencia, al exterminio, a la hoguera.
En esta hora, abracemos al PSOE, cuyo dirigente intenta formar una coalición con nosotros y sobre todo lucha contra los extremos de la izquierda, siempre adulterada, dividida, sin futuro y sin presencia. Hay que proteger nuestra historia, conservar estatuas, casas, monumentos y bustos de quienes, con la gentil ayuda de los moros, mantuvieron el orden contra viento y marea.
Que no nos engañen los discípulos del desorden bolchevique que tanto daño nos hizo y que ahora quieren reimplantar. Esta gente no tiene rumbo pero sí grilletes para nuestras limpias manos.
¡Arriba España!
