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“Rajoy: con tanto escándalo como hay afuera, no sé si convocar a elecciones o pasar directamente a la clandestinidad”.
Caricatura de Peridis en El Mundo
Regino Díaz Redondo
Madrid.– El mapa político cambia de color y confirma que España es el primer país europeo que encabeza la lucha contra el inmovilismo costumbrista responsable de que 30 millones estén en el umbral de la pobreza y que la desigualdad social se sitúe en el nivel más alto desde el término de la Segunda Guerra Mundial.
Las principales ciudades de este país son gobernadas, desde hace una semana, por coaliciones de izquierda. Los conservadores recibieron un garrotazo que los tiene al borde del desmayo en espera de su derrota en las elecciones generales de fin de año.
Se irá Mariano Rajoy mediante acuerdos entre PSOE, Podemos, Izquierda Unida, Ahora Madrid, Barcelona En Comú, Guanyem, Marea Atlántica, Sí Se Puede y organizaciones similares.
Igual ocurre en las comunidades más representativas. Dolores de Cospedal dejará la presidencia en manos de Enrique García-Page del PSOE; Valencia y Aragón quedan en manos de las nuevas fuerzas políticas. Igual en Baleares, Canarias, Extremadura y Andalucía.
Conservan los populares Castilla y León y Murcia. Todo lo demás está ya en manos de los grupos de una izquierda sensata que pasó de la protesta a lo que les corresponde, la actividad y su manifestación en las urnas.
Gobierna el PP a seis millones de personas y el PSOE a ocho. Dentro de unos meses la transformación se completará. Los conservadores pasarán a la retaguardia para desde allí reinventarse y volver dentro de 4 años si al fin aceptan que ha sido mala su forma de gobernar y no gusta a la mayoría.
Hay todavía indecisos, muchos de buena fe; otros, los menos, siembran el miedo para defender intereses egoístas “…quieren rompen el sistema democrático… párenlos… el soviet ronda sobre nosotros…”, lanzan por doquier. Mienten a sabiendas.
Estas acusaciones no tienen sustento; en los comicios se demostró que la gente busca mejorías y reducir la diferencia que hay entre los que más tienen y los que de casi nada disfrutan. Pero la inquietud seguirá “…es que a lo mejor lo que viene es peor, apuntan los indecisos…”. Hay que respetar su incertidumbre pero convencerlos para no caer en los charcos de la historia.
Los que llegaron no obedecen a ningún modelo exterior, únicamente buscan aligerar la carga de la mayoría. De la mayoría de españoles.
Sólo quieren acabar con la impunidad de los delincuentes que aún andan por la calle. Ahora están al frente de los gobiernos comunitarios y municipales personas que ayudarán a mejorar el nivel de vida.
El PP se queda sólo; acongojado, pide ayuda a Ciudadanos. Éste se la da o la quita según convenga a sus intereses. Los conservadores se alejan de los votantes de las clases medias que los auparon entusiastamente hace tres años y medio. La gran victoria de entonces, incuestionable, es ahora una aplastante derrota que se confirmará en noviembre o diciembre próximos.
Y lo que es peor, los populares no reaccionan. Continúan con su irreal discurso. No hacen autocrítica. Si acaso, en el interior de Génova algo se mueve. Pero mientras mantengan la arrogancia no podrán detener el empuje popular ni reestructurarse.
Tardarán cuando menos una legislatura.
Madrid, Barcelona. Vitoria, Sevilla, Valencia, Cádiz, Zaragoza, Valladolid, La Coruña y algunas más que conforman los lugares más emblemáticos de nuestra geografía, están en manos de una izquierda responsable que, sin embargo, debe demostrar su eficacia de inmediato.
Robo, prevaricación, soborno, blanqueo de dinero, contabilidades en b, cochupos, sociedades fantasmas, Fundaciones apócrifas, sueldos estratosféricos, viajes de placer con cargo al erario público, serán investigados y los responsables tienen que responder con penas a tales ilícitos.
María Dolores de Cospedal cederá, o ya lo hizo, la región al socialista Enrique García-Page. Esta señora es la secretaría del PP nacional, la segunda después de Rajoy. Y la derrota de Esperanza Aguirre, es también importante porque conserva la presidencia de los conservadores en la región madrileña.
Si con estos ejemplos no tienen suficiente para mostrarse preocupados y siguen con sus excusas irracionales, el desplome de la derecha, útil en España, será total.
Los españoles están contra el PP de Rajoy, de Barberá, de León de la Riva, Rato, Blesa, Sánchez Barcoj, Rafael Hernando, Carlos Floriano, Javier Arenas, Jaume Matas, Carlos Fabra, Teófila Martínez, Arturo Fernández, Francisco Correa, Pablo Crespo, Francisco Camps, Álvaro Pérez “El Bigotes” y Gerardo Díaz Ferrán. Sólo este último está en la cárcel. Los que están acusados de prevaricación, que no son los portavoces, disfrutan del estío.
Después del Pacto de la Moncloa de la Transición y de la Constitución, la nación entra en un período de reivindicaciones sociales en manos del pueblo, de los que han sufrido exclusiones y acoso; de los que nada tienen y son desahuciados.
Con la alcaldesa Manuela Carmena no se cerrarán los comedores públicos en esta capital y se revisa ya, de inmediato, la forma de otorgar casas de interés social a los que legalmente sean expulsados de sus domicilios por no pagar. No se trata de favorecer a los vagos o a quienes puedan aprovecharse del progreso. Tampoco busca Carmena apuñalar a las empresas ni a la gente que hizo dinero mediante esfuerzos. Lo que intenta el nuevo ayuntamiento es dar oxígeno a quienes lo merecen y han sido afectados.
El último tramo por recorrer será peligroso. Antes de que termine 2015 pueden ocurrir muchas cosas dentro del espectro político y económico de la nación. Pero las empresas del IBEX35 saben bien que no están amenazadas y que aquí no llegará ninguna revolución bolchevique.
Trabajará un gobierno sensible a los reclamos de quienes han exigido participar con mayor presencia en el desarrollo.
El sector privado es un individuo social imprescindible en el porvenir de España y debe ser respetado. Es una obligación. Por tanto, los nuevos gobernantes no representan un divorcio entre las ramas de la producción sino un entendimiento para bien de ambas.
El que no lo vea así es un pigmeo social. Cada vez son menos los ciegos y golosos del dinero. Pero su cabreo es tal que no saldrán hasta dar una patada al pesebre que los alimentó.
Queda un cabo por atar, imposible de entender todavía. ¿Concibe usted un gobierno de coalición entre Ciudadanos, PSOE y Podemos?
Yo no.
