Joaquín Pérez Sánchez
Los gobiernos de Francia y de Reino Unido intentan ponerse de acuerdo para “solucionar” la “crisis migratoria” en la ciudad francesa de Calais, donde miles de migrantes intentan cada día cruzar por el Eurotúnel hacia suelo británico. La situación evidencia el uso político del tema migratorio y la doble moral europea que muestra las costuras de una integración que se deshace.
El fenómeno migratorio no es nuevo, de hecho se tienen documentadas, por organismos internacionales y entidades humanitarias, muchas de las llamadas “crisis” migratorias, ocurridas desde la última década del siglo pasado, hasta nuestros días.
De acuerdo con los expertos, el fenómeno se ha incrementado en los últimos años por diversos motivos, entre los cuales, resalta el desplazamiento de miles de personas por causa de la guerra en el Norte de África, Siria, Afganistán y Eritrea.
Además, está el tema económico ya que también, miles de personas buscan huir de la pobreza y alcanzar el “sueño” británico de trabajo, salud y educación. Espejismo que en las poblaciones pobres de África, Asia y Medio Oriente sigue siendo la única opción.
Los gobiernos francés y británico aseguran públicamente que juntos “enfrentarán” este problema, pero sus políticos locales, les desmienten. Se lanzan acusaciones facilonas, sobre quien no “hace bien su trabajo”, el cual se reduce a poner más vallas, cámaras, mandar más policía, incluso hay quien pide el ejército. Como si unos “pocos” de millones de euros o libras fueran a solucionar un fenómeno que ya les desborda.
Por otro lado, ambos gobiernos demandan “ayuda” de la Comunidad Europea e internacional, es decir que otros pongan el dinero o detengan a los migrantes en su territorio.
Quizá por ello, el Ministro sueco de Justicia y Migración, Morgan Johansson, criticó el uso político del primer ministro británico David, Cameron, sobre las políticas anti-inmigrantes que ofrece. El sueco recordó que su país asiló el año pasado a 30 mil personas, mientras que el Reino Unido sólo a 10 mil.
En tanto, miles siguen a la espera y miles siguen llegando.
