“Y hunde el talón grosero,

un general de vino desgarrado,

de lengua pegajosa y vacilante, de bigotes de alambre, gravemente astado.”

Miguel Hernández, Sevilla 1939.

Regino Díaz Redondo

Madrid.- Lo que no se resolvió mediante el diálogo puede terminar con un divorcio entre España y Cataluña, una autonomía que busca la independencia mediante actos ilegales pero comprensibles porque el gobierno se cierra a las opciones que permitirían que continúe con nosotros.

El federalismo es quizá el último recurso que tiene el próximo gobierno para impedir la ruptura anunciada por Artur Mas y Oriol Junqueras. Hay que reconocer la idiosincrasia y la cultura catalanas y respetarlas en el contexto nacional.

En todo caso, el próximo domingo 27 los catalanes van a las urnas enfrentados al Estado que “no ha sabido tratarnos con respeto ni reconoce nuestras costumbres y nos mantiene con un pie sobre la cabeza, permanentemente”, dicen.

Ninguno de los dos protagonistas principales están de buen ver. Rajoy, que nunca dialoga ni sabe hacerlo y se mantiene en su discurso de “ilegalidad” y Artur Mas que inventa chanchullo tras chanchullo para seguir adelante y convertirse en el prócer, un semi-dios, al que recordarán las generaciones venideras.

Ambos no están a la altura de lo que requieren las circunstancias actuales. Mariano le echa encima el Tribunal Constitucional para aplastarlo si viene al caso y el President, que en nada es caballero, respalda a los corruptos evidentes como la famiglia Pujol y se niega a admitir que cuando don Jordi presidió la Generalitat se repartía el 3% de comisiones ilícitas.

Es imposible que este señor no haya conocido esas irregularidades porque ocupó cargos muy importantes dentro de los gobiernos pujolistas. Él sabe que así ocurría y lo niega cínicamente. Eso, si no participó en la distribución de las ganancias mencionadas.

La denuncia de la mordida del 3% que se embuchacaron  los gobiernos pasados fue hecha por el ex president Pascual Maragall, hace 30 años. Está escrito y hay videos. Los trapicheos continuaron mientras don Jordi apoyaba en el Congreso de los diputados a los gobiernos del PP y PSOE de entonces.

Por tanto, también hubo negligencia, olvido o pachorra, por parte de Felipe González y José María Aznar.

Convergencia Democrática Por Cataluña (CDC) está manchada por el dinero negro que recibieron sus dirigentes, durante varias décadas. Todo a cambio de mantener el orden institucional. Más bien, para apoyar los programas de gobierno de los señores que fueron inquilinos en la Moncloa.

Mas fue un colaborador cercano al ex molt-honorable, ahora escondido, buscando apoyos y dispuesto a hablar si es llamado a sentarse en el banquillo de los acusados.

Recordemos que en su primera comparecencia en el Parlament dijo que si se agitaba una rama del árbol podrían caer todas las demás y hasta el propio tronco. Oriol Junqueras, presidente de Ezquerra Republicana Por Cataluña (ERC), saca provecho de todo, consciente de que el enfrentamiento lesiona a España de la que reniega abiertamente junto a su socio el jefe de la Generalitat.

Ni en Moncloa ni en el Palau hay tregua. Durante toda la legislatura sólo hubo monólogos de uno y otro lado.

Nunca ha estado este país tan cerca de cercenarse como ahora. Todos los españoles, los que viven en esa región y en otras, los que aquí habitan, aguantamos el chaparrón de políticos cuya única o primaria intención es salvar el pellejo y colgarse los laureles.

Rajoy tiene razón cuando manda a sus esbirros a intervenir las oficinas de la CDC o de otros ayuntamientos porque se encontraron facturas pagadas en b y otros ilícitos. Pero, ¿por qué ahora, a unos días de las elecciones catalanas?.

Un buen número de empresarios estaría dispuesto a sacar las castañas del fuego si llegara la ocasión. Y seguramente están preparados para ello, al servicio de cualquiera de los dos impertérritos funcionarios públicos.

Mariano va de salida (casi seguro). Mas está en el ojo del huracán y se juega, no sólo ser el protagonista de la gran gesta de separarse de España sino también su honorabilidad, muy cuestionada y dudosa.

Todo se vale en ambos lados para ganar. La vanidad imbécil de los actores primarios y secundarios está a punto de crear un clima de violencia.

El gobierno echa mano de las obligadas declaraciones de sus socios neoliberales David Cameron y Ángela Merkel, que estuvieron aquí para decir que el que quiera independizarse debe hacerlo dentro de la legalidad.

Lo que significa que cualquier muletilla extranjera hace al torero improvisar y aprovecharse. Los dos son poco de fiar. El santiagués, por tozudo, cuya virtud no es la inteligencia, al menos en política. El catalán, sinuoso y zorruno, se deja llevar por el fanatismo de Junqueras que podría irse a vivir a las Antípodas, sin que nadie lo echara de menos.

En ERC dieron de baja a una ex consejera, Montserrat Gassull, porque denunció que la Generalitat cobraba dinero bajo mano y que se repartía entre sus dirigentes. En los últimos tiempos, los diarios y televisiones nacionales, han demostrado que son ciertas las comisiones que cobraban los funcionarios públicos de la famiglia.

En espera de lo que se nos viene encima, por si tuviéramos poco, diré que Mas trabaja en planes y proyectos para cuando “venga la independencia”. Ha gastado, junto con otros ayuntamientos, cientos de millones de euros repartidos entre embajadas, publicidades y programas que elabora desde hace mucho tiempo.

Prepara Artur el terreno para la independencia con el dinero de todos, que tanta falta hace. Pero ni siquiera sobre este delito ha reaccionado el gobierno central. Se mantiene mudo y no condena ni investiga a fondo. Si acaso, por arriba, lanza alguna que otra admonición.

Con el apoyo de la Generalitat, Mas abre embajadas en 10 u 11 países, y nadie se lo impide, aunque es evidente el abuso. Mantiene, desde hace años, a un grupo de juristas que elaboran, con dinero público, el programa de gobierno de la Cataluña independiente.

Mientras, Mariano Rajoy sigue con su cruzada para justificar el mal gobierno e intentar ser simpático. El presidente quiere ahora ser el vendedor de paletas y el salvador de la patria al mismo tiempo.

Apañamos estamos.