El fraude cometido por la Volkswagen alcanza ya 60.000 millones de euros.
Centro de Investigación del Automóvil de la Universidad de Diusbourg
Regino Díaz Redondo
Madrid.- En política, como parte de la vida, no todo se vale. De pronto, nos topamos con una especie de barbarie social: comentan los sabelotodo que Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (C`s) se lanzan miradas de amor con vistas a las elecciones del 20 de diciembre próximo.
Un huracán de alaridos se escucha ya a lo lejos a raíz de la posibilidad de que ambas formaciones políticas se unan para echar a Mariano Rajoy de la Moncloa. El rumor siempre tiene algo de cierto o, cuando menos, alguien lanzó el dardo y escondió la mano.
No hay que darlo por cierto, ni mucho menos que vaya a ocurrir, pero… ¿y si sí? (José Mota) ¿qué tal si el flechazo entre ambos jóvenes dirigentes se hace realidad y tenemos un gobierno en coalición formado por ambos?
Todos los vaticinios políticos tienen una fuente. Sobre todo en esta época en que se manejan uniones de cualquier tipo, abrazos y caricias, promesas y desengaños, sonrisas e irrealidades.
Pero ¿será cierto que mete tanto miedo Podemos para que socialistas y naranjitos se unan y lleguen a esos extremos?. Reconozcamos que esa unión se ve bien. Ambos líderes son políticos jóvenes, inteligentes, sinceros y honrados. De todos estos atributos necesitamos a montones y no vendría mal. Pero es ilógico.
El descontrol entre los políticos es evidente. Si tal cosa se diera no tendríamos que “soportar” a Pablo Iglesias (Podemos) cuyos fines son “llevarnos al caos y a la ruptura de la democracia”, como dice Esperanza Aguirre, o como lo define José Manuel García-Margallo “si Podemos alcanza el poder sería una catástrofe de dimensiones bíblicas”.
Mas interesada en este asunto está la cúpula conservadora. Mucho más que la izquierda habitual o la que tampoco traga al asambleísta.
Se nota la alegría y la sonrisa entre los que defienden la prevalencia de dos partidos hegemónicos en España. Es que Pablo Iglesias y Alberto Garzón, de Izquierda Unida, han decidido romper y, definitivamente, no se presentará una lista común encabezada por algunos de ellos. Ha sido una decisión categórica y es Iglesias el responsable principal de que esto no ocurra y quizás haya tomado una decisión tan equivocada que se arrepentirá de ella durante muchos años.
Los correveidiles de siempre están satisfechos, no digamos los eternos fachosos que merodean alrededor del gobierno y aprovechan cualquier oportunidad para sacar provecho y llenarse los bolsillos.
Los enfrentamientos como éste indigestan las elecciones y dan pábulo a que los comicios conviertan a algunos políticos en arma arrojadiza contra la tranquilidad de los ciudadanos.
España se juega mucho para que los irresponsables jueguen con cartas marcadas y ensombrezcan el panorama.
Por desgracia, un gobierno entre Podemos y Ciudadanos no puede darse por dos razones fundamentales: sus dirigentes son incompatibles y aunque intentaran llegar a acuerdos puntuales nos alcanzarían suficientes votos para ello.
Lo más probable es que el nuevo inquilino de la Moncloa surja de un pacto entre PSOE, Podemos e Izquierda Unida. O, en todo caso, si Ciudadanos llega muy crecido, podría aceptar que los populares siguieran en el poder siempre y cuando firmasen un acuerdo en que la corrupción, sea cual fuese, no se permitiría desde un principio. Y quien cometiese latrocinios, desde el presidente para abajo, abandonaría su puesto.
Lo ideal es que surgiera una nueva figura política, respetada y hábil, que se convirtiese en un elemento catalizador entre todas las fuerzas políticas para tener un gobierno estable que no fuese el que actualmente protege o desconoce las prevaricaciones enormes de muchos de sus miembros.
Las encuestas que comienzan a aparecer en diversos medios de comunicación son aún muy inestables y poco creíbles. Más bien responden a momentos precisos y de poca duración. Hay mucha gente todavía que está indecisa y otros que no desean opinar. Además, crece el bulo de siempre: cada quien hace su investigación a gusto de sus intereses y pregunta según las normas de su propia inclinación política.
Entre los candidatos a la Moncloa, el socialista Pedro Sánchez es el más favorecido, el más lógico desde el punto de vista social. Siempre aparece como el más votado o el segundo en la línea. Él ha declarado que nunca haría un pacto con los populares y que, una vez conocidos los resultados de las urnas, hablaría con quien fuese de posibles alianzas porque todos sabemos que nadie tendrá una mayoría absoluta.
El pacto con Ciudadanos se antoja lejano y casi imposible. Pero puede ocurrir. Podemos e Izquierda Unida no apoyarán de ninguna manera al PP. De eso, todos estamos seguros. Pero la mayor o menor presencia de C`s podría entrever acuerdos diversos. Hasta el posible establecimiento de un gobierno tripartito o de cuatro formaciones políticas.
Necesita el país un presidente inteligente y sólido que abra puertas en la Unión Europea y se presente como una opción importante para llegar a decisiones conjuntas en muchas ramas de la actividad económica de la región. Porque en estos momentos Rajoy es un cero a la izquierda en Bruselas. Nadie lo consulta, nadie le hace caso y a todos obedece. Duele decirlo, pero es la verdad. Vea usted imágenes y luego constate los cambios de parecer que don Mariano refleja al regresar de la capital europea.
La nación es vapuleada como si fuera un muñeco de tiro al blanco en la verbena de la Paloma. No escuchan nuestras protestas ni propuestas. En dos meses, Rajoy quiere enmendar errores como si estuviese haciendo churros. Es incorregible y amnésico. Piensa que somos tontos. Ahora es el salvador de la patria la alegría de las fiestas.
Como el Papa Francisco, se prueba gafas en una óptica de un pequeño pueblo a cuyos habitantes les permite hacerse selfies con él. Da besos por todas partes y sólo le falta regalar caramelos en las guarderías. Lo que hará antes de que termine el período electoral.
El último descubrimiento de su partido tiene bemoles. El estribillo que lo acompaña por el país es: hagamos “una economía con alma”. Sus gurús, quizá ya no Pedro Arriola, o por qué no?, se devanaron el seso y encontraron que el dinero tiene espíritu y bondad.
Doña Soraya Sáenz de Santamaría, de las pocas figuras inteligentes y sensatas de este gobierno, acabó bailando rock en el programa de El Hormiguero, de Pablo Motos, y fíjense que su sola presencia gana votos. Seguro que los gana. Pero hay que reconocer que su actitud responde al intento de recuperar la buena imagen que Rajoy ha ido deteriorando en su tránsito por el territorio nacional.
Para resumir, aunque sea reiterativo, el más grave error cometido por la formación de Podemos es su negativa a acudir a las urnas junto con las siglas de Izquierda Unida.
Porque Alberto Garzón, candidato de IU a la presidencia del gobierno, es el político moralmente más honesto con que cuenta nuestra nación y el único personaje inamovible en su ideología social.
