Nueva matanza: mueren en un atentado del Estado Islámico 135 personas entre ellas 85 civiles mientras el gobierno de Bachar El Assad sigue en el poder.
El Observatorio Sirio.
Regino Díaz Redondo
Madrid.- Ya entró el rey a dialogar con los líderes de las cuatro fuerzas políticas que ofrecen pactos a granel como si fueran caramelos. Da grima oír al presidente en funciones proponer arreglos con el PSOE y estar dispuesto a dejarse violar por conservar el poder.
El 90% de los periódicos impresos y digitales han hecho de Podemos el receptor de sus furias. También los tertulianos. Pedro Sánchez, líder socialista, consigue la presidencia del Congreso y busca ser el nuevo monclovita con la ayuda de una izquierda super-fragmentada.
Pablo Iglesias exige todo para poder dialogar. Quiere manejarse con cuatro grupos políticos en el Parlamento: el suyo, Podem en Comú, Compromís y Mareas Atlánticas. Le será difícil, tiene que transigir o revisar si sus demandas no encajan para conseguir la transformación que tanto pregona.
Ciudadanos pasa de puntillas por todo y está dispuesto a sufrir porque sabe que el futuro le aguarda con los votos del PP. Por fin, la gente espera con impaciencia tener un presidente lo antes posible. Los populares enarbolan la bandera del caos si no se forma gobierno ya.
Sea cual fuera, o ya lo fue, (este artículo se escribe el lunes 18) importa mucho el ganador pero igualmente que haya un parlamento plural, que se discutan las ideas y lleven a la práctica medidas a favor de la mayoría.
El fantasma de nuevas elecciones generales sobrevuela aún el Palacio de los Leones pero todo indica que no llegarán las cosas a tal extremo.
Los españoles están preocupados pero no desesperados. Lo están más quienes ven en las curules un medio para sobresalir. Esperemos que también para debatir propuestas e iniciativas y dar marcha atrás a las medidas empobrecedoras tomadas por don Mariano en los últimos cuatro años.
Pedro Sánchez, menos decaído, consiguió que su enemigo natural, el PP, lo apoyase para que Patxi López encabezara a los diputados. El primer paso es bueno porque López, ex Lendakari, es un hombre de bien y sensato.
Con justa razón, el líder socialista, imperativo a veces, desea a toda costa formar gobierno con la izquierda por más troceada que esté. Será difícil pero no imposible. Tiene más probabilidades que si se abstuviese o entregara sus votos a los conservadores.
Es imperativo aprovechar el momento para que la gente recupere la confianza en sus políticos y se asegure de que los cambios serán profundos y no de maquillaje como hasta ahora.
Entre los barones de los dos principales partidos tradicionales hay voces que instan a la flexibilidad de sus líderes e, inclusive, estos respaldarían un gobierno sin Mariano Rajoy, pero dentro de su línea neoliberal.
Albert Rivera, de Ciudadanos, se pertrecha y sonríe a todos lados. Izquierda y derecha. Le da lo mismo aunque, en su fuero interno, prefiere al santiagués por encima de los demás aspirantes. Apuesta a que Rajoy cometa más errores, lo que le daría muy pronto la alternativa para que su partido maneje el país.
La posición de C`s, en el centro, es el fiel de la balanza en estos momentos, dispuesto a inclinarse a cualquiera de los dos lados. El joven político no cometería la imprudencia de enfrentarse a los verdaderos dueños de la economía nacional. Pero el centro es sinónimo de neutro y no estamos para extravagancias.
Mientras, desde la Unión Europea nos llegan las noticias acostumbradas: hay que hacer un nuevo sacrificio por 10 mil millones de euros de “ajustes” durante este año. La responsabilidad del que llegue será cuestionada por los agentes de las bolsas de Valores que no conocen de colores sino de cifras.
Los españoles votaron en mayoría por los partidos de izquierda y lo lógico es que tuviésemos un presidente de ese color. Aunque el PP insiste en que las ganó. ¡Con qué facilidad utiliza la semántica para convencer!.
Felipe VI empezó a entrevistarse con los dirigentes de dichos partidos para valorar sus líneas políticas con el fin de proponer a un candidato. Aunque la decisión de su majestad no tiene autoridad legal para ello. Pero podría presionar moralmente para echar a andar un gobierno de cuerpo completo.
De una u otra manera escucharemos con atención cuáles son los argumentos del rey y sus comentarios al respecto. Está en juego la estabilidad nacional, no la “ruptura” de España que maneja, como de costumbre, el siemprevivo José María Aznar. Aunque es verdad que estamos perdiendo el tiempo para recuperar el prestigio dentro de Europa si es que alguna vez lo tuvimos.
Los agoreros aprietan fuerte para que repita Rajoy y, del otro lado, Sánchez se mantiene firme “no apoyaremos un gobierno del PP”. Lo repite decenas de veces. Su voz llega a todas partes pero lo siguen acusando de que llegará a acuerdos con el partido de la troika. Si aceptase formar una Grosse Koalition sería su muerte política y el socialismo se tambalearía durante mucho tiempo.
La hegemonía de los que ahora ostentan el poder en funciones está en juego. La mayor parte de los gobiernos del continente quiere ver a don Mariano sentado en el Palacio de la Moncloa. Pero ¿quiénes son sus partidarios?. Los presidentes y primeros ministros de Hungría, Croacia, Polonia, Luxemburgo y algunos otros que trabajan en la sombra.
Si admitimos la permanencia del amigo de Ángela Merkel, España tardará mucho en resarcirse porque seguiremos con una educación deficiente, salud precaria y la obediencia a los bancos y las transnacionales. Es insoportable ver cómo más de medio millón de españoles han salido del país en los últimos meses para encontrar trabajo allende nuestras fronteras.
Por tanto, el monarca deberá tener mucho cuidado de cómo se maneja en las pláticas con los dirigentes de las diversas fuerzas. Cualquier movimiento en falso acabaría por lesionar gravemente a la sociedad y a nuestras posibilidades de crecimiento y seguridad.
De todas formas, si Rajoy llega, tampoco traerá el tsunami. Porque no le conviene y ya manifestó su intención de revisar las leyes del aborto, homosexualismo y Seguridad Nacional, piezas claves de un gobierno insensible.
Sabe don Mariano que si encabeza el nuevo gobierno, su estancia será breve, unos meses o un año. Nada más. Si cambia de parecer, como nos tiene habituados, será el protagonista de una verdadera debacle. Pegar al muñeco – pueblo – para hacer lo que quiera es muy difícil porque acarrearía el deterioro moral e institucional.
Mientras la parturienta no dé a luz, veremos si se escoge el mejor camino sin entregarnos a los “próceres” del economato nacional que está feliz con la protección que recibe de los países del norte.
Es ahora el momento para que la nación pueda marcar un rumbo propio y quizá el de diversos Estados. Lo importante es que seamos congruentes. Hay que tomar en cuenta a los abandonados y saber que no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Los instrumentos de la democracia bien aplicada evitarán la precariedad. Repetir lo mismo trae degradación si no queremos la implantación de un Estado Asociado, como Puerto Rico.
La más reciente encuesta seria que se conoce arroja los siguientes resultados:
ganaría otra vez el PP con el 29% — el núcleo duro se mantiene, es un monolito, nadie lo mueve –. Podemos acorta terreno y se sitúa en el segundo lugar con el 22.5% frente al PSOE que alcanzaría el 21.5% y atrás ciudadanos con el 16.6% de los votos. Como muestra del agobio en que estamos sumergidos es que los capitales han decidido actuar. En lo que va de año la bolsa bajó un 15.5%
Quienes manejan la política nacional han de entender que la ultraderecha crece a través de partidos profascistas como Pegide, Amanecer Dorado y Frente Nacional, por mencionar algunos.
¿A ver quién es más sensato?
