Entrevista a Jonathan Furszyfer | Del Programa de Seguridad de México Evalúa
Por Emma Islas
El Estado de México vive una de las principales crisis de inseguridad pública de los últimos tiempos. Organismos oficiales y de la sociedad civil alertan que, en la entidad, la delincuencia organizada se encuentra fuera de control, y que tiene un sistema judicial colapsado. Las cifras lo demuestran.
Tan sólo en la última administración, se han registrado 16 mil asesinatos, 11 mil mujeres han sido violadas. En informes entregados al Congreso de la Unión, por la asociación Alto al Secuestro, que encabeza Isabel Miranda de Wallace, el Estado de México tiene la mayor incidencia de secuestro, con 1727 casos de diciembre de 2012 a marzo de 2016.
Según el Índice Global de Impunidad 2016, presentado por la Universidad de las Américas Puebla, el Centro de Estudios Sobre Impunidad y Justicia y el Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia, el Estado de México es una de las entidades federativas con mayor grado de impunidad, con 76.48 por ciento.
Ante la gran cantidad de asaltos, asesinatos, robo a transporte público, la zona de la caseta de cobro de San Cristóbal a Indios Verdes, en Ecatepec, fue nombrada “La ruta de la muerte”, por la organización Otro Ecatepec es Posible.

“En ese tramo que comprende 17.1 kilómetros existen cinco paradas que son nidos de rateros”, afirmó su dirigente Juan Francisco Rocha durante una manifestación —el pasado 10 de julio— donde vecinos de la zona protestaron por la situación de inseguridad.
“Los municipios que forman parte del Estado de México son los más afectados por la violencia y la delincuencia en el país, por mucho”, asegura en entrevista para Siempre! Jonathan Furzsyfer, coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa, quien afirma que esto se debe al poco control que se tiene sobre la seguridad pública. No sólo local, sino en el ámbito municipal y estatal.
Destaca que la Encuesta Nacional de Victimización, publicada por el INEGI cada año, afirma que en los municipios o colonias de la entidad se registra un gran número de homicidios, robos, violencia de la policía en contra de la ciudadanía, por lo que la población se siente atemorizada.
“Las personas se sienten atemorizadas en general porque han sido víctimas de un delito, por lo que tiene miedo en ciertos lugares públicos; por ejemplo, en la escuela, en el parque, en el trabajo, en los bancos, centros comerciales, espacios públicos y privados donde las personas trabajan o desempeñan cualquier tipo de actividad cotidiana”, asevera.
Señala que los principales delitos que se cometen en el Estado de México principalmente son el robo de autos, robo a transeúntes y extorsiones, que son delitos que requieren de una mayor organización, lo que revela que sí hay una presencia importante de crimen organizado, no de carteles, pero sí de crimen organizado en este estado.
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Las personas se sienten atemorizadas en general porque han sido víctimas de un delito.
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La tasa delictiva en la entidad
Furzsyfer explica que los factores que inciden en que la tasa delictiva vaya a la alza son la falta de capacitación de las policías para hacer frente a este tipo de problemática, la corrupción en donde las autoridades no responden de manera adecuada a las necesidades de la ciudadanía y que casi todos los fenomenos delictivos tienen ciclos; en algunos ocasiones estos ciclos van hacia el alza y en otras están hacia la baja.
En el caso del Estado de México, indica que las razones pueden ser varias: “dificilmente se puede decir a qué se debe, pero definitivamente cuando hay un episodio de victimización que va hacia la alza es porque la autoridad está perdiendo terreno frente a la delincuencia”.

Jonathan Furszyfer
La violencia contra las mujeres
Ante los altos índices de feminicidios que se registran y por lo cual los últimos gobiernos del Estado de México han sido muy cuestionados, el coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa confía en que con la transición al nuevo sistema de justicia probablemente las cosas van a mejorar; sin embargo, explica, es muy complicado definir qué es el feminicidio como tal, pues la violencia sistemática contra las mujeres es un problema en general no sólo del Estado de México sino del país.
“Lo que nos preocupa en general, no sólo del Estado de México sino del territorio nacional, es que la mayoría de los feminicidios o la violencia sistemática contra las mujeres se da en una vivienda, lo cual no necesariamente quiere decir que ésta sea su casa, sino que están dentro de una vivienda, de un hogar, y la manera en que ellas mueren probablemente tenga que ver no sólo con violencia intrafamiliar sino porque el atacante fue algún conocido”.

Furszyfer dice que a diferencia de los hombres, que generalmente mueren en la vía pública, por cuestiones de violencia entre pandillas, ebriedad, conflicto entre vecinos, la mayoría de las mujeres mueren en un espacio privado, y el alza —considera— se debe a un problema de impunidad, donde las leyes no pueden encontrar a la persona que cometió el delito, o por razones culturales en donde la mujer vale menos que los hombres, por lo que es más fácil ejercer violencia contra ellas —al no ser del todo mal visto—, y finalmente por un problema de peritaje.
“Los sistemas forenses y de peritos en general no son los más sofisticados, entonces las pruebas que puedan identificar al posible o al presunto culpable son muy pobres, por lo que no se pueden encontrar o no pueden ser suficientes para determinar si una persona es culpable o inocente de cometer un feminicidio”, apunta.
Costo político de la inseguridad
Furzsyfer afirma que actualmente la gran mayoría de las personas perciben que el problema número uno que enfrenta la nación, y este estado en particular, es la inseguridad y la violencia, pese a que anteriormente era la economía u otras variables, por lo que al momento de emitir un voto harán diversas consideraciones.

“Las personas van a hacer un cálculo para evaluar el desempeño de su gobierno, y la inseguridad y la violencia son parte de ello, por lo que van a tener repercusiones o consecuencias sobre la votación en el siguiente periodo, por lo que quizá decidan darle la batuta a alguien más que pueda ofrecer mejores soluciones en este aspecto”, afirma.
En general, sostiene Furzsyfer, los datos son muy importantes al momento de analizar “cualquier cuestión social, en específico de la violencia y de la delincuencia, hay que tener cuidado con la interpretación de estos datos, pero en definitiva nos muestran al menos un rostro de lo que está ocurriendo cortidianamente en nuestro país y en cada uno de los estados y en cada una de las ciudades. Si bien no pueden ser prueba infalible de lo que ocurre en realidad, sí nos indica una tendencia que no puede ser menospreciada”.
