Emma Islas
“Vamos a renovar el sueño estadounidense, he dedicado mi vida entera al mundo de los negocios. Cada estadounidense tendrá la oportunidad de hacer realidad su sueño”. Esas fueron las primeras palabras que pronunció Donald Trump, al ser elegido como el presidente número 45 de Estados Unidos. La madrugada del 9 de noviembre sus negocios empezaron a ver nuevos horizontes. Se abría la oportunidad de expandir su imperio.
Trump ha forjado un imperio empresarial —la Organización Trump— desde los años ochenta, que está orientado a la construcción de casinos, hoteles y viviendas de lujo y que ha sabido mantener pese a las dificultades financieras. Desde Nueva York, pasando por Washington y Florida, Trump tiene lujosos hoteles. Pero su imperio no topa ahí. Ha transcendido a otros lugares del mundo. México no ha sido la excepción; sin embargo, sus negocios en este país no han fructificado como quisiera.
Los fracasos personales del magnate, ahora presidente electo de Estados Unidos, en territorio mexicano han ocasionado que su odio hacia este país crezca. “¡No hagan negocios en México”, incitó el republicano en un mensaje de Twitter, publicado en febrero de 2015. Advertencia que tiene su raíz en la experiencia del empresario en dos negocios que le fueron truncados: uno en Baja California y otro más en Quintana Roo.
Durante toda la campaña se pudo ver el claro resentimiento del magnate hacia México por lo que su inesperada visita —en pleno mes patrio— se convirtió en un lastre para el gobierno de Enrique Peña Nieto que provocó la salida del gabinete del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, al trascender que fue él quien estableció el contacto con el yerno de Trump, Jared Kushner, para la visita del magnate inmobiliario al país.
Hoy se sabe que Kushner jugará un papel clave en la nueva administración estadounidense. En México, los ojos han volteado nuevamente hacia Videgaray. Se habla de que podría convertirse en el nuevo interlocutor con el equipo del presidente electo de Estados Unidos. La versión fue desmentida por el propio presidente mexicano que aseguró “los señalamientos son meras especulaciones, pero no hay absolutamente nada en términos de una tarea confiada al doctor Videgaray”.
Para Iliana Rodríguez Santibáñez, directora del Departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, no hay duda: “sus negocios se verán favorecidos porque él mismo es una marca”. Sin embargo, afirma que no hay que olvidar que las leyes en Estados Unidos son muy estrictas en torno al conflicto de intereses que puede generar corrupción. “La propia rendición de cuentas será la que observe en Estados Unidos si Donald Trump entra en un conflicto de intereses que le impida llevar a cabo determinados negocios. No es la primera vez que llega un outsider, un magnate a gobernar en el mundo, como fue el caso del exmandatario de Tailandia, o como el actual presidente de Paraguay”.
Sin embargo, señala que no hay que olvidar que a Estados Unidos no se le puede tomar como un negocio pues existen seres humanos, “desde el punto de vista económico o de las inversiones podría verse a Estados Unidos como si fuera una marca o una empresa, pero desde el punto de vista social tendrá que cuidar que ese activo, ese ingreso y esa plusvalía que obtenga impacte en el crecimiento social”.
“Las políticas públicas serán las que le pondrán un freno, será interesante ver cómo va a llevar a cabo la disminución de impuestos, pues si reduce el gasto público no hay inversión en programas sociales, en educación y en servicios públicos, y ahí es donde puede entrar en un problema. Existen ideas que comercialmente funcionan y venden pero que operativamente no. Nos vamos a ir dando cuenta cómo empieza a matizar su propio discurso, porque a veces la realidad es más fuerte que el propio discurso que él pueda manejar”.
Recalca que en el país no se trata de la distribución de un producto pues en medio hay muchas vidas humanas. “Su discurso es solo un sello personal pero finalmente tendrá que atender políticas sociales y ahí veremos cómo logra conciliar y lograr ese punto de equilibrio entre las finanzas, la economía y el comercio con el desarrollo de la vida humana en sociedad”. A menos —dice— que utilice ese esquema para el desarrollo óptimo de programas sociales lo que podría convertirse en una explicación de cómo los negocios pueden impulsar el desarrollo social que los propios estadunidense están reclamando.
Al hablar sobre el riesgo que está tomando Trump al tener a sus hijos y a su yerno, Jared Kushner, como personajes importantes de su administración, afirma que salvo que sus hijos compitiesen por algún cargo de elección popular no tendrían impedimento alguno para ocupar algún cargo, de lo contrario sí se estaría hablando de un conflicto de interés. En el caso de su yerno —comenta—, no hay el impedimento, salvo que la propia ley lo diga. “El concepto de familia en muchas partes del mundo es el de la familia nuclear que son los hijos, luego los parientes por consanguineidad, ascendentes y descendentes en primero y segundo grado, pero el yerno es un pariente político”.
Salida de la OMC, un riesgo
La internacionalista afirma que más que en el conflicto de interés, en lo que hay que poner atención es en las tendencias que se están presentando en el discurso del plan para los primeros cien días de gobierno. Llama la atención la parte económica donde la medida más peligrosa no sería ni la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ni que no permitirá que se ratifique en el Congreso el Tratado Transpacífico, o la guerra que pretende emprender comercialmente hablando con la propia China, sino que Estados Unidos saliera de la Organización Mundial de Comercio; eso sí sería verdaderamente peligroso.
“Si sale del TLCAN y otras negociaciones internacionales, el tope de los impuestos al comercio exterior, llamados aranceles no pueden exceder a los impuestos por la Organización Mundial del Comercio que han sido negociados por los países miembros, incluido Estados Unidos. Si Estados Unidos sale de la OMC entonces sí puede venir una guerra comercial importante que lleve a una desaceleración. Estados Unidos podría imponer los aranceles que quiera pues ya no tendrían un tope”.
Trump, un corruptor de países
La directora del departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey asevera que es muy difícil comprobar el hecho de que el nuevo presidente de Estados Unidos pueda convertirse en un corruptor de países, pues el propio índice de percepción de la corrupción mide percepciones porque no se sabe a ciencia cierta si se comete o no corrupción, si se están dando dadivas para obtener alguna prebenda o únicamente es una percepción.
“Que Trump pueda llegar a ser un corruptor de países es muy difícil de aseverar porque es algo que no podríamos probar. Pero sin duda los estados entrarán en un estira y afloja para tratar de negociar con él. Seguramente Trump podrá decir a los países con lo que está negociando: si ustedes no quieren que yo me salga de el TLCAN —es la posición de un negociador nato— tengo que obtener algo. Ahí podría verse favorecido de alguna forma no solo en la unión americana sino con otros Estados con los que haga negocio, pero eso es algo que sería muy complejo de probar”.
En torno a la posibilidad de que mediante un juicio político se pueda destituir a Trump, considera que no ve esa posibilidad a menos de que él cometiera alguna violación a la ley, “se podría dar un impeachment” pero no encuentro los argumentos legales para decir que eso podría ocurrir, como fue el caso de Dilma Rousef en Brasil. La población sigue en gran parte indignada pero ahí está lo que votaron y tendrán que asumir las consecuencias de sus propias decisiones”.
“Debemos decir que ahora todo lo que anuncie Trump favorece a China. Por lo tanto este país asiático podrá ingresar en América para hacer negocios con México y con el resto de Latinoamérica, por lo que creo que esta es una estrategia discursiva que con el tiempo cambiará”.

Antipatía y rencor hacia México
“Trump Ocean Resort Baja”
Este complejo hotelero se ubicaría entre Rosarito y Tijuana, en el estado de Baja California, cerca del paso fronterizo hacia San Diego. Anunciado en octubre de 2006, el proyecto incluía un hotel, apartamentos de lujo y la construcción de tres torres. La primer torre tenía que entregarse en dos años —2008—, mientras que el proyecto de edificación general tardaría dos más en completarse.
Las obras se retrasaron y el gran negocio terminó yéndose a la quiebra. Pese a que Trump responsabilizó a los desarrolladores, se vio envuelto en un juicio que finalizó al llegar a un acuerdo con más de un centenar de compradores que habían adquirido propiedades de entre 300 mil y 3 millones de dólares y habían dado un pago inicial del 30 por ciento del costo total de los departamentos.
“Punta Arrecifes Resort”
Ubicado en el noreste de Cozumel, Quintana Roo, en este complejo de lujo se tenía contemplada la construcción de una marina, pista de aterrizaje, club de golf, spa y un hotel de 600 habitaciones. Sin embargo, grupos ambientalistas se opusieron al desarrollo, lo que sepultó el proyecto de Trump por conquistar Cozumel.
En 2012 la zona fue declarada área natural protegida. En riesgo se encontraba Punta Molas, sitio donde se absorbe de forma natural el agua dulce de la que depende toda la vida en la isla; tiene manglares, lagunas costeras, dunas, es santuario de tortugas y cuenta con extensas colonias de vegetación protegida por las normas oficiales mexicanas. Nuevamente, cientos de estadunidenses que invirtieron creyendo en Trump fueron engañados.

