Al hablar sobre las ventajas y desventajas de la reforma para eliminar el fuero, Edgar Ortiz Arellano, politólogo y catedrático de la UNAM, señala que en primera instancia el fuero fue tomado como una medida de protección para que ninguna autoridad de índole inferior, en términos legales, pudiera cometer una arbitrariedad sobre legisladores o funcionarios de alto nivel a fin de dar un golpe de Estado; sin embargo, afirma, con el paso del tiempo el fuero se convirtió en una charola de impunidad.
“A finales del siglo XIX y principios del XX hubo una serie de golpes de Estado, levantamientos armados, fue el caso de la Revolución Mexicana en dónde incluso se dio el asesinato de Francisco I. Madero. De una u otra manera se requería proteger los Poderes de la Unión en sus diferentes niveles para evitar que alguna otra autoridad, valiéndose de un delito menor, se apropiara del poder político, lo cual fue cambiando a través de los años”.
En la actualidad —afirma—, el hecho de quitarles el fuero a los altos funcionarios permite dar un mensaje a la población de que estos personajes no son una casta o una clase política inmune a cualquier señalamiento legal, lo cual es relevante en una democracia, “además de garantías, derechos y obligaciones, como cualquier ciudadano tienen obligaciones. Deben rendir cuentas y ser responsables de sus actos sin importar el puesto que ocupen”.
Pese a ser una demanda importante de la población, advierte que se debe ser muy cuidadosos en el sentido de que las acusaciones en contra de los altos funcionarios en sus diversos niveles sean efectivamente ciertas y tengan un fundamento jurídico serio, pues de lo contrario se daría un serio problema de legitimidad, “se corre el riesgo de que en aras de llevar a cuentas a muchos servidores públicos, se convierta en un instrumento de control o de lucha política, por lo que se deben colocar algunos candados, sobre todo en lo que tiene que ver con las circunstancias, se debe de considerar el fuero”.

Edgar Ortíz.
Riesgos
Entre los riesgos que se pueden correr al eliminar por completo el fuero, el también socio presidente de Bismarek Consultoría, S. C., señala que al dejar la puerta abierta para que el presidente, legisladores, gobernadores sean sometidos a procesos judiciales, también puede generar inestabilidad política.
Lo que llevaría a que se generen otros problemas, “la estabilidad política y la capacidad de gobierno son indicadores importantes en la esfera internacional para atraer inversión extranjera, para hacer relaciones comerciales, entablar relaciones diplomáticas, obtener créditos internacionales; en fin, hay una serie de cuestiones de índole económico internacional que también se deben de considerar”.
Destaca que desafortunadamente en la transición a la democracia nos hemos ido a los extremos, es decir, del fuero al no fuero, pero en realidad lo que se requiere es que el Senado de la República considere la figura del fuero solamente bajo algunas circunstancias, sobre todo en el caso de los legisladores y el presidente de la república, a fin de garantizar la estabilidad.
“El tema se debe tocar con mucho tiento. Aunque es algo que la ciudadanía reclama, con justa razón pues hemos visto abusos por parte de la clase política, también se debe considerar que hay un ataque constante, por diversos intereses, hacia los órganos legislativos. Esto se debe cuidar pues precisamente las transiciones autoritarias empiezan atacando a los órganos legislativos y sus privilegios”.
Alcances políticos
Ortiz Arellano indica que en primer lugar el presidente de la república se encontrará muy expuesto a que, terminando su mandato, incluso a mediados de su mandato, pueda ser sometido a un juicio, no solo de carácter político, sino también de carácter judicial, lo cual será positivo en el sentido de que si existen pruebas de que un presidente se encuentre involucrado en casos de corrupción pueda ser llamado a cuentas.
Lo mismo sucederá con los gobernadores en los que no solo se han podido constatar casos de corrupción, sino de una total impunidad. “Tal parece que en este país, ser gobernador se ha convertido en una especie de lotería, tanto por los grandes abusos que cometen, como por la gran opacidad que existe en los estados para perseguirlos”.
Asegura que esta reforma contribuirá a que, sobre todo, los partidos políticos sean más responsables a la hora de proponer a sus candidatos, específicamente en las listas de candidatos plurinominales: “estos lugares no deben de ser considerados como un espacio de privilegio para colocar a los amigos o aquellos que por alguna razón necesitan del fuero constitucional para seguir en la impunidad”.
“También vamos a ver que a muchos políticos que les interesaba ser diputados o senadores, precisamente para tener fuero constitucional, sin él ya no estarán tan interesados. Al eliminar el fuero también se eliminará el atractivo de poder contar con la protección que el fuero les daba al ser representantes populares. Sería el caso de Napoleón Gómez Urrutia, que no tiene necesidad económica ni política de serlo, pero sí por el fuero”.
Medida electorera
Al tener un proceso electoral a la vuelta de la esquina y en plenas campañas, asegura que tanto los candidatos, como sus partidos no se podían negar o iban a rechazar esta propuesta de reforma pues eso los llevaría a una andanada de críticas, “sobre todo ahora que todos están tan necesitados de votos y de una presencia mediática positiva. Hay que recordar que grupos sociales bien armados y diseñados con recursos son los que han estado impulsando su eliminación a toda la clase política, por lo que no era buena idea negarse o rechazar la reforma”.
Aunque considera que, pese a que fue aprobada en la Cámara de Diputados el 19 de abril, es muy posible que como se ha estado observando la Cámara de Senadores la deje en el congelador; o bien, que le pongan algunos candados, que sería lo más correcto para garantizar la gobernabilidad y estabilidad política del país.
“De pasar la reforma, lo que vamos a ver es a muchos funcionarios públicos acusados por diversos delitos y, pese a que esto es positivo pues, de comprobarse su falta, la van a tener que pagar, también se tendrán que buscar nuevos mecanismos para garantizar la gobernabilidad y estabilidad, sobre todo para que no se politicen los procesos judiciales de todos los ciudadanos”.
La salida, combatir impunidad
Tras considerar que para combatir la impunidad no es necesario eliminar el fuero, Ortiz Arellano asevera que al igual que muchos males del país la corrupción como la impunidad tienen que ver con problemas culturales, “la cultura política del mexicano tiene una tendencia hacia la corrupción, por eso la salida sería la prevención”.
“En primer lugar, debe haber suficientes mecanismos de transparencia para que la clase política no pueda gozar de la secrecía que tienen actualmente para la toma de decisiones y el manejo de los recursos. En segundo lugar, se debe dar una profunda reforma para que efectivamente los Poderes de la Unión sean contrapesos, unos de los otros”.
Explica que en una democracia efectiva los poderes legislativos son independientes por completo. Pues son un contrapeso importante en las acciones del Poder Ejecutivo, “no me refiero únicamente al presidente, sino a todo el aparto burocrático. Es un control eficiente del mismo y una revisión extensa”.
El politólogo afirma que también es necesario darle a los órganos actuales de supervisión, como la Auditoria Superior de la Federación, mayores capacidades de revisión y castigo a la corrupción, pero sobre todo que sean completamente independientes del Poder Ejecutivo, “el problema es que al ser los que revisan a su propio jefe, pues nunca encuentran nada grave, más allá de funcionarios menores”.
Sin embargo, reitera la importancia de conservar un mínimo de fuero constitucional que ayude a garantizar la estabilidad sin dejar a un lado que, en el caso de delitos graves, debe haber procesos de carácter penal contra quien fuera el que haya cometido un delito.


