El anuncio del secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, sobre la decisión del presidente Donald Trump de imponer medidas arancelarias al acero del 25 % y aluminio del 10% a partir del primer minuto del 1 de junio, a México, Canadá y la Unión Europea, cayó como un balde de agua fría a nivel mundial.
En su mensaje, el funcionario detalló que podría haber flexibilidad sobre estas medidas en el futuro, pues el presidente tiene autoridad para hacer “lo que desee” en materia comercial; como era de esperarse la respuesta de los afectados fueron incrementar aranceles, ahora en contra de EU, lo que podría ser el inicio de una guerra comercial.
Más allá de otra de sus locuras, para la investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, Rocío Arroyo Belmonte la decisión de Estados Unidos de imponer medidas arancelarias se trata de una decisión estratégica, meramente comercial que deja a un lado la parte política lo que puede generar grandes problemas.
Explica que por muchos años Estados Unidos fue un productor superavitario del acero, pero ahora depende en gran medida de Canadá, un poco de México, pero sobre todo de otros socios comerciales, por lo que se está viendo desfavorecido; además de que es una decisión que le ayudará a ganar votos, pues hay que tener en cuenta que se acercan las elecciones en ese país.
“Lo que quiere propiciar es que sea obligatorio producir acero al interior de Estados Unidos, en este sentido su decisión es estratégica y bien pensada; sin embargo, políticamente no ve que puede generar inestabilidad en muchos otros ámbitos, pues se está enfrentando con aliados históricos, como son: Reino Unido, Francia, Alemania. Todo por una falta de visión política”.
La especialista en geopolítica afirma que lo que está decisión va a generar será una reorganización comercial en todos los ámbitos, empezando por el sector del acero pero de ahí en cadena a otros sectores debido a que el acero se encuentra detrás de un muchas industrias muy importantes que tarde que temprano van a empezar a encarecerse, lo que puede desatar una guerra comercial mundial.
“Geopolíticamente el acero es un sector básico que desde la primera guerra mundial al momento en el que hay un aumento en los precios de este material, se da un reordenamiento porque detrás se encuentran todo tipo de sectores, desde el de las armas, hasta la industria petrolera, la industria automotriz, la de la construcción, inclusive las energías alternativas ocupan acero para sus paneles solares”.
Dice que hay que tomar en cuenta que el problema es que Estados Unidos es uno de los principales demandantes de acero pero de los menos productores, pero con esta decisión lo que va a suceder es que los grandes productores de acero cuando traten de venderle les va a salir más caro, “ahí es donde va a haber una reacción por parte de estos países y tendrán que pensar a quien le van a vender quien va a comprar mas barato”.

El tablero del ajedrez
De acuerdo con Arroyo Belmonte hay que reconocer que el presidente Donald Trump es un visionario empresarial comercial, por lo que a la hora de mover las piezas del ajedrez utiliza a un sector clave como es el acero y el aluminio; pero deja a un lado que Canadá y México no solo son sus socios comerciales sino también sus socios políticos y regionales.
La especialista dice que lo que el mandatario estadounidense no está tomando en cuenta es que por ejemplo, en el caso de Canadá, que también es un clásico socio militar de Estados Unidos al aplicarle una política comercial restrictiva también puede impactar su relación política.
“Con esta medida proteccionista no sé hasta que grado Estados Unidos se pueda defender comercialmente; lo que es cierto es que se está olvidando de sus alianzas políticas y militares, y con ello estar tocando ciertos sentimientos, que pueden originar una reconfiguración de alianzas”.
La internacionalista dice que un caso muy claro es Japón, el cual desde la segunda guerra mundial ha estado muy vinculado con Estados Unidos; sin embargo, al ver que su socio con estas medidas proteccionistas se encuentra muy vacilante, ha empezado a plantear la posibilidad de un rearme militar.
“Otro claro ejemplo es la Unión Europea que ahora ante la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles, se encuentra muy reticente y ha comenzado a lanzar también una guerra comercial arancelaria en contra de Estados Unidos. Pero esto se puede desbordar, sobre todo por las actitudes que pueden tomar socios o ex socios de este país y los lugares que van a ocupar”.

Se generarán vacíos
Arroyo Belmonte indica que el hecho de tomar medidas proteccionistas no es algo nuevo para Estados Unidos, pues ya en 1929, después de la gran depresión, se cerró en si mismo; la diferencia con la actualidad —afirma— es que ante el proceso de globalización en el que vivimos no se pueden implementar los mismos mecanismos de antes, sobre todo cuando hay tantas interrelaciones entre todos los países comercialmente hablando.
Asevera que lo más preocupante es que Estados Unidos emergió de su propio sistema, “un sistema monetario mundial financiero mundial, hablamos del Fondo Internacional, el Banco Mundial que son las grandes instituciones herederas de la ideología del liberalismo económico que el propio EU propicio, pero que al momento de volver al proteccionismo hay una ruptura con sus fundamentos ideológicos”.
“Ahí es dónde se abren ciertos vacíos, pues lo que se está demostrando es que Estados Unidos no respeta ni siquiera sus propios mecanismos comerciales, no obedece sus propias normas. Es el primero en violarlas”.
Para la investigadora de la FES Acatlán está cerrazón comercial se podría convertir en un preámbulo de una transformación institucional mundial, que también están generando ciertos vacíos que otros países están dispuestos a ocupar.
Más allá de que todos los países vayan en contra de Estados Unidos, lo que buscarán será aprovechar los vacíos que se están abriendo en ciertos sectores, “si hay un vacío en el sector del acero pues va a venir otro país que posiblemente lo pueda ocupar, lo mismo sucederá en materia de energética, y así en todos los sectores, en los que se ocuparán estos espacios de manera estratégica a través de alianzas que harán regresar un sistema más regional”.

El nuevo tablero geopolítico
La especialista en temas geopolíticos considera que más que ser una medida de Estados Unidos en contra de México, Canadá o la Unión Europea, es una señal de alarma que le manda a Asia, sobre todo a los principales productores de acero que son: China, Japón e India.
Por ello afirma es muy importante seguir muy de cerca la posición que van a tomar estos países asiáticos, “hacia donde se mueven, para de esa manera poder prever escenarios de cómo se puedan conformar las principales alianzas.
En el caso de México advierte debe haber una actitud mas propositiva, “porque el hecho de imponer aranceles a los arándanos o a las manzanas no se equipara con la cuestión estratégica del acero. Debe visualizar otros mercados, otra forma de producir de consumir pues en el caso del acero se empezó a depender mucho de Canadá y Estados Unidos”.
Se podría desatar una desestabilización mundial: Elisa Dávalos
Para Elisa Dávalos investigadora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM (CISAN), la decisión del Gobierno de Estados Unidos de gravar las importaciones de aluminio y acero es parte de un proteccionismo que puede desatar una desestabilización mundial, sobre todo cuando las relaciones internacionales están en tensión.
Destaca que es importante recordar que al hablar de una política comercial nos estamos refiriendo una política que redistribuye el ingreso mundial, pero además redistribuye el ingreso dentro de los sectores productivos del país que la aplica, y por tanto, la política comercial de un país “es un instrumento que puede traer consecuencias muy importantes para la economía mundial, sobre todo cuando el que las genera es un país como Estados Unidos”.
La especialista en temas económicos destaca que no es nuevo que Estados Unidos esté implementando este tipo de políticas, pues ya lo hizo en la década de los 30 y posteriormente en con la ley de comercio y competencia de 1988, la cual fue en respuesta a la pérdida de competitividad, aumento del déficit comercial en Estados Unidos y al crecimiento de una serie de problemas de aumento de la competencia que se estaba experimentando con Japón; sin embargo, afirma en ese momento las mismas empresas eran las que impulsaban esta ley.
Lo que es nuevo —dice— es que en la actualidad no son las empresas transnacionales las que realizan una actividades de “lobbing” ni las que están presionando para imponer políticas proteccionistas, “por el contrario es el mismo gobierno el que se encuentra peleando contra sus propias empresas transnacionales”.
Dávalos López señala que este cambio se debe a que hoy en día los procesos productivos se encuentran globalizados y se conforman por cadenas de globales de valor o cadenas regionales de valor, por lo que las que necesitan más del libre comercio son las propios empresas transnacionales.
Afirma que aunque es claro que con esta medida la redistribución del ingreso que se generaría en Estados Unidos beneficiaría a la industria del acero y el aluminio porque tendría un mercado cautivo enorme como es EU, existen diversos sectores económicos y dirigentes de diversos sectores empresariales que no están de acuerdo con estas medidas proteccionistas.

El reordenamiento en el comercio
La investigadora del CISAN indica que a nivel internacional, al igual que se ha dado con otros eventos como fue el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio, la conformación de la Unión Europea o la formación del TLCAN, las medidas proteccionistas de Estados Unidos si se profundizan y generan una guerra comercial , podrían originar también procesos de reestructuración productiva mundiales.
Explica que lo que genera una guerra comercial es un decrecimiento económico, pero hay que tener en cuenta que nunca se ha experimentado una guerra de este tipo en el contexto de la globalización del proceso productivo, lo cual quiere decir que no solamente será una guerra comercial, sino que desarticularán los procesos productivos dispersos entre diversos países.
Afirma que es importante analizar las reacciones que tendrán en este momento los socios comerciales de Estados Unidos, que son específicamente: China, la Unión Europea y la región del TLCAN (México y Canadá).
Sin embargo, recuerda que por lo menos China tiene bajo la manga el hecho de que posee una gran cantidad bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que hace que Trump pueda moderar sus actitudes en su contra, “entre China y EU la simbiosis económica es enorme, es una especie de codependencia muy importante”.
Por el contrario, dice que en el caso México y Canadá en dónde también hay una compenetración, desafortunadamente sus economías orbitan en torno a los Estados Unidos, por lo que lo que empresas que ahora están en Canadá y México se desplazarían hacia Estados Unidos con el fin de tener alcance en el mercado de ese país, lo que generaría “una desinversión en México y Canadá y un incremento de la inversión en los Estados Unidos”.
La especialista señala que más allá de los efectos geopolíticos en términos inmediatos lo que se podrán observar son los cambios económicos, ya que finalmente lo que subyace en el escenario económico internacional es un juego de poder.
Aunque acepta que con este tipo de medidas se pueda modificar la fuerza económica de EU, es importante observar lo que sucede con sus empresas transnacionales, pues si estas empresas se perjudican esto va a afectar el escenario geopolítico desde el punto de vista del debilitamiento de la participación de EU en tablero mundial.
Considera que esta decisión es una combinación de defender intereses de ciertos grupos empresariales estadounidenses, combinado con una personalidad impulsiva y poco experta como la de Trump la que nos podría llevar a una crisis económica general.
“En el corto plazo puede generar alteraciones en el crecimiento económico mundial, fragmentación, posibles desarticulaciones de cadenas regionales de valor o cadenas globales de valor, y una necesidad de las empresas transnacionales de reconfigurar sus estrategias económicas”.
