Debido a los nuevos tiempos históricos de profundo cambio de régimen por los que atraviesa la sociedad mexicana derivado del proceso electoral del 1° de julio del 2018, cobra una importancia medular rescatar la misión estratégica que deben ejercer los medios públicos de comunicación colectivos, para reequilibrar la desproporción estructural que en el terreno cultural, comunicativo y espiritual han vivido las comunidades mexicanas en las últimas décadas, con la actuación del modelo de comunicación-mercado y con la operación del paradigma propagandista de canales de Estado sometidos al gobierno en turno, sin contrapesos efectivos. Con ello, se podrá retransformar el moderno espacio público mediático en una nueva zona de reconstrucción de la conciencia colectiva para elaborar otra mentalidad que nos permita sobrevivir civilizadamente como una sociedad compleja, plural y diferenciada en la nación.
De aquí, que el desafío elemental de los medios de comunicación de servicio público en el siglo XXI en el país, no sea reproducir el viejo modelo de difusión comercial privado guiado por la lógica de la Mano Invisible del Mercado que se expandió como el sistema nervioso central de la sociedad mexicana del siglo XX y principios del XXI y que se encuentra en fuerte crisis. Tampoco es apostar por reinstalar la infraestructura publicitaria oficial para legitimar la gestión del gobierno vigente, especialmente en las fases de crisis de gobernabilidad.
Ahora, es necesario crear a través de los medios de comunicación de Estado otro modelo de comunicación colectivo que opere como un sistema nervioso medular de las comunidades que debe estar guiado por la perspectiva del servicio público, por la lógica del desarrollo sustentable y la sobrevivencia humana en el nuevo milenio. Es decir, en el nuevo siglo el corazón del modelo de comunicación de los medios de servicio público debe priorizar la Razón de Estado por sobre la “Razón del Mercado” y por sobre la “Razón Burocrática de Legitimación”, para crear un modelo de comunicación desde las necesidades de avance del México Profundo y no desde las frivolidades del entretenimiento del México Imaginario del poder mediático tradicional y de la globalización contemporánea orientados fundamentalmente por la dinámica del business, para acumular más riqueza; o desde la justificación oficial.
El proceso de cimentación de la sociedad mexicana como proyecto de desarrollo histórico, no sólo demanda la existencia de un sistema económico que distribuya la riqueza nacional, un sistema hacendario que recaude impuestos, un marco jurídico que establezca el orden del derecho formal, un conjunto de fuerzas armadas que respalden la legitimidad del Estado, instituciones que permitan la implantación de la gobernabilidad cotidiana, una red de policía que garantice la seguridad ciudadana, un sistema educativo que forme a las nuevas generaciones, un lenguaje o código común que permita el entendimiento comunitario, una memoria histórica compartida colectivamente que posibilite la creación del “nosotros nacional”, una identidad colectiva que cree arraigo al modelo de sociedad nacional, etc; sino también exige la presencia activa de medios de comunicación colectivos de servicio público que creen las subjetividades, imaginarios, mentalidades y afectividades que permitan el crecimiento y la existencia armónica de la sociedad alrededor de un claro proyecto de nación.
Por ello, así como ha sido una Razón de Estado financiar la existencia y operación del Instituto Nacional Electoral (INE), de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), del Tribunal Federal Electoral (TRIFE), del Instituto Nacional Para la Educación de los Adultos (INEA), de la Comisión de Enfrentamiento de los Desastres Naturales (CNDN), del Programa Nacional Alimentario (PNA), etc., por las aportaciones sustantivas que proporcionan para la construcción de la democracia, las dinámicas civilizatorias básicas de convivencia colectiva, la sobrevivencia de la población y la estabilidad social en México; de igual forma, es una Razón de Estado el fondear ampliamente los medios de comunicación de servicio público por las contribuciones culturales que aportan para el proceso de formación de ciudadanía, la maduración del Estado, la formación de la identidad nacional, la gobernabilidad de la República y la sobrevivencia colectiva.
Financiar a los auténticos medios de difusión de servicio público por el Estado, no es producir un daño patrimonial a la nación como se argumenta por los sectores tecnocráticos, por los grupos comerciales de la comunicación monopólica o por algunos sectores políticos que impulsan el proyecto de desarrollo neoliberal salvaje cuando se reflexiona sobre la existencia de estos; sino todo lo contrario, es aportar un gran ahorro para el Estado y para la sociedad, desde el momento en que estas son instituciones que pueden colaborar a crear una conciencia para la resolución de los grandes problemas locales, regionales y nacionales. No es un gasto, sino una inversión para mantener la paz, intensificar la participación comunitaria, reforzar la formación de la ciudadanía, fortalecer la pluriculturalidad, respetar las libertades de información, crear equilibrios para la expresión colectiva, rescatar la multiculturalidad, respaldar la gobernabilidad, etc. En una idea, es aportar a la dinámica de edificación de condiciones civilizatorias elementales para la coexistencia armónica en comunidades plurales del país.
En consecuencia, por la gran rentabilidad social que pueden crear los medios de comunicación de servicio público es una “Razón de Estado” capitalizar ampliamente la existencia de éstos, pues con ello se respaldan las bases para el surgimiento de la nueva sociedad equilibrada que exige el convulsionado México del siglo XXI. No financiarlos desde el Estado sería comprobar que éste abandona su función rectora de la comunidad nacional, para convertirse en un simple gestor o administrador de los intereses de las grandes empresas monopólicas privadas de la comunicación mexicana que se oponen a la evolución de los medios de servicio público, pues los consideran competidores potenciales para su proyecto de comunicación-mercado y de concentración económica.
En este sentido, es indispensable aclarar que de no contar con la intervención de auténticos medios de comunicación de servicio público en la dinámica de funcionamiento de la sociedad mexicana, es equivalente a no contar con medicina pública, electricidad pública, calles públicas, alumbrado público, agua pública, jardines públicos, caminos públicos, petróleo público, educación pública, espacio aéreo público, atmósfera pública, etc. para entregar toda la operación básica del funcionamiento de la estructura comunitaria a la dinámica mercantil de la autorregulación social por el mercado, que no es otra realidad, que la autorización oficial del reinado de la Ley Darwinista Salvaje de la existencia del más fuerte sobre el más débil. En otros términos, podemos decir que con la presencia de los medios de información comerciales la sociedad puede construir al mercado, los negocios, el consumo, la cultura light, y la globalización; pero sin la presencia de verdaderos medios de comunicación de Estado de servicio público difícilmente el Estado mexicano puede construir la Nación, la República, la Patria, la memoria nacional, la identidad histórica, la democracia, el ejercicio de las garantías constitucionales comunicativas y los procesos civilizatorios de sobrevivencia armónica en el país.
Por ello, el Estado mexicano moderno requiere de la existencia indispensable de auténticos medios de difusión de servicio público para realizar a nivel político cultural las acciones que exige la creación de otro modelo de desarrollo colectivo, pues de lo contrario no será un Estado fuerte y eficiente para crear las condiciones de hegemonía que demanda el proceso de conducción pluricultural, democrático y pacífico de las complejas sociedades mexicanas que conviven en el siglo XXI en nuestra nación.
Profesor-investigador Titular del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, D.F, jesteinou@gmail.com
