Las encuestas no son las elecciones, son sondeos acerca de acciones futuras que pueden variar repentinamente, pero son instrumentos útiles para el diseño y estrategia de políticas electorales. Las encuestas tienen mayor éxito, siempre y cuandose utilice la metodología adecuada, si existe la disposición y confianza de las personas que participan. Sin embargo, un fenómeno reciente y actual es que la falta de confianza generalizada de la población en las autoridades en general y en las instituciones, y no solo en México sino en todo el mundo, ha propiciado también que no se contesten las preguntas de manera veraz a propósito, lo que produce mayor incertidumbre.

De cualquier forma, estamos en época electoral y rodeados de sondeos y encuestas. Y parece haber una paradoja, mientras que en las pláticas cotidianas se aprecia, desde hace algunas semanas, que hay un descontento que va en aumento con la política del presidente, las cifras de prestigiadas encuestadoras que las preferencias electorales siguen siendo morenistas: el nivel de aceptación del presidente prácticamente no ha bajado, y en el mes de mayo se mantuvo en la franja de 60 y 61 por ciento de aprobación.

Sin duda que la popularidad del actual presidente ha sido de la más alta de los últimos tiempos, pero también es cierto que en su prisa por los cambios se han sumado desatinos en muy poco tiempo, que han mellado la simpatía de los ciudadanos, un poco, según las encuestas, y un mucho de acuerdo con una percepción mas cualitativa.

El futuro nos alcanza y cuando se lean estas líneas estarán en curso o ya se habrán realizado elecciones en varios estados de la república, los resultados ya no serán encuestas sino números de votos.

El 2 de junio están en juego dos gubernaturas y un buen número de presidencias municipales. La participación será muy importante, el voto duro de Morena está asegurado, pero los contrapesos ciudadanos y de otros partidos que hoy día han visto mermada su estructura pudieran contribuir poco a la participación de los electores.

Esta elección será interesante porque sabremos la preferencia del electorado frente a los partidos y su definición ponderando los meses de este gobierno federal, los electores evaluarán un gran número de acontecimientos y acciones, tanto de los candidatos como de los partidos y los gobernantes, entre otros destacan las recientes renuncias de dos funcionarios importantes, el director del Instituto Mexicano del Seguro Social y de la Secretaria de Medio Ambiente, cada cual con sus razones y sinrazones.

Otros acontecimientos han sido la crisis de seguridad y violencia, la eliminación de la condonación de impuestos, la “filtración” de la lista de medios que recibieron ingresos por publicidad el sexenio pasado, el crecimiento negativo del país durante el primer trimestre del año, la aprobación de las leyes de la Guardia Nacional, el accidente del helicóptero de la Marina en San Luis Potosí, la falta de apoyo gubernamental y el apoyo del cineasta Guillermo del Toro a los estudiantes que representarán al país en la olimpiada de matemáticas, el aparente conflicto de interés del “superdelegado” de Jalisco en la venta de medicinas, el recorte presupuestal a la CONAFORE y los incendios forestales, entre otros.

Veremos si la ola amloista logra empujar a la ola morenista o si su comportamiento se ve fuertemente influenciado por eventos más locales, por la personalidad de los candidatos o por los mismos partidos que podrían dar alguna muestra de recuperación.