La transformación del ecosistema mediático

A partir de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI la sociedad mexicana experimentó una muy profunda transformación de su infraestructura de telecomunicaciones que se gestó durante varios años dando origen a un nuevo modelo de comunicación alternativo, vía Internet. A través de este moderno paradigma de vinculación multilateral los usuarios de dicha tecnología se construyó otro proyecto de comunicación colectivo más empático, instantáneo, directo, plural, versátil e interactivo con los ciudadanos, y de manera viceversa, los receptores pudieron responder con creatividad e intensidad a las informaciones accedidas.

Mediante dicha relevante mutación se favoreció el surgimiento de un nuevo tejido comunicativo al interior de la vida habitual de los mexicanos que permitió la expansión muy ágil, rápida y amplia de las “benditas redes sociales”, donde la comunicación ciudadana dejo de ser unilateral y lenta para convertirse en multilateral e instantánea. La amplificación de esta relevante red de telecomunicaciones posibilitó en un alto porcentaje la alta interactividad comunicativa de la población nacional en el ciberespacio para incidir sobre el funcionamiento cotidiano de la sociedad.

La consolidación de este nuevo fenómeno tecnológico-social ocasionó que el tradicional modelo de comunicación político evolucionara de lo analógico a lo digital. Con ello, se generó la radical transformación sin precedente de la estructura y dinámica convencional del ecosistema mediático con la que se creó y difundió durante muchas décadas la comunicación hegemónica en México.

 

Las fake news  y la posverdad

Con la interacción libre y autónoma de diversos nuevos actores comunicativos en el ciberespacio se produjeron diversos fenómenos que oscilaron desde la difusión objetiva de versiones sobre la realidad, hasta la generación de manipulaciones semiológicas o ideológicas de diversos signos en base a intereses creados.

Así, por una parte, a través de las redes se pudo compartir diversos mensajes que colaboraron a crear nuevas comunidades virtuales entre los participantes. Por otra parte, el uso versátil de las nuevas tecnologías de la información en la fase de la modernidad, dio origen a una gran permisibilidad cultural sin control que generó el fenómeno de las fake news en el espacio de la opinión pública local y nacional, con su consecuente atmósfera de posverdad y deformación cognoscitiva colectiva.

De este modo, la difusión de las fake news produjo, a mediano y largo plazo, un agudo suceso de posverdad en el país basado no en la difusión de informaciones “objetivas” o “ciertas”,  sino en la transmisión de mensajes, datos falsos o incompletos que apelan a las emociones, a las pre creencias y a los deseos del público, y que actúan como elementos cognoscitivos que distorsionan la asimilación de realidad, provocando que en base a intereses creados específicos, los ciudadanos piensen y sientan diferente sobre algún aspecto específico de la vida social. Dentro de este contexto de interacción virtual las fake news desempeñan un rol fundamental para alterar el conocimiento de la realidad creando confusión entre la verdad y la mentira, entre lo real y lo irreal y así fortalecer intereses particulares concretos.

 

Consecuencias sobre la sociedad

Sin embargo, después de quedar marginados los grandes grupos sociales durante más de 80 años de la radio y 50 años de la televisión, la evolución de la infraestructura de telecomunicaciones permitió que los ciudadanos accedieran masivamente al espacio público para expresar sus diversos puntos de vista sobre la realidad cotidiana. El surgimiento de este nuevo fenómeno virtual, permitió un nuevo y rápido empoderamiento ciudadano desde el momento qué de manera autónoma y veloz, múltiples sectores pudieron actuar en el ciberespacio público en base a sus motivaciones y necesidades.

No obstante, ello lo más sombroso de la emergencia de este noble suceso civilizatorio de comunicación colectiva que le otorgó capacidad de voz, acción y visibilidad a enormes grupos de habitantes, fue que por una parte, este avance material fue utilizado para comunicarse positiva y eficientemente entre las múltiples nuevas células sociales sobre diversos aspectos de su cotidianidad; pero por otra parte, también facilitó que esta ágil capacidad de interacción comunicativa fuera empleada para mentir, manipular o deformar la realidad desde intereses grupusculares creando las fake news o informaciones falsas en el ciberespacio público del  país.

En este sentido, fue enormemente paradójico que después que grandes núcleos de la sociedad reclamaran durante casi un siglo su derecho de acceso al espacio comunicativo de la República y posteriormente de haberlo logrado espontáneamente por el desenvolvimiento tecnológico; este progreso fuera empleado para generar un clima de falsedades que crearon la era de la posverdad en México, sustituyendo la creación de certidumbre en la nación.

El acentuamiento descontrolado de este moderno fenómeno comunicativo a nivel masivo produjo diversas consecuencias muy delicadas para la estabilidad de la sociedad mexicana, entre las cuales, destacan las siguientes:

1.- Según el Reuters Institute de la Universidad de Oxford en una escala compuesta por 37 países, México se convirtió en la segunda nación del mundo con mayor exposición a las noticias falsas o “fake news”, sólo por debajo de Turquía.

2.- La práctica de la posverdad enrareció notablemente la formación de la opinión pública “virtuosa” o “equilibrada” que permita a los ciudadanos formarse criterios más documentados y objetivos para tomar decisiones más centradas sobre el destino de sus vidas e impulsar el sano avance de la democracia. Las fake news se convirtieron en el veneno puro para la vida colectiva civilizada.

3.- Las fake news alimentaron la degradación de la comunicación política en los procesos electorales fortaleciendo la “guerra sucia” e impidiendo el avance de la discusión más integral sobre los grandes conflictos de la agenda nacional.

4.- Actualmente el 86% de los mexicanos tienen problemas para detectar las noticias falsas en las reales.

5.- La circulación de las noticias falsas en grupos de WhatsApp y Facebook en estados como Yucatán, Tamaulipas, Jalisco, Hidalgo, Durango y Sinaloa alertando sobre la presencia de supuestos “robachicos”, sumado a la necesidad de la gente de hacer “justicia por propia mano”; ocasionó reacciones violentas en estados como Puebla e Hidalgo que llevaron al linchamiento y quema viva de diversas personas presuntamente por robar a menores de edad.

 

¿Qué hacer?

No obstante, el vertiginoso avance de la prostitución cognoscitiva a nivel masivo y de sus muy delicadas consecuencias que ocasionan las facke news sobre el equilibrio de la sociedad mexicana; no han existido intervenciones sustantivas por parte del Estado para regular este suceso. Para acotar esta realidad, es necesario que la sociedad le exija al Estado que se realicen, entre otras, las siguientes acciones:

1.- El sistema educativo a nivel nacional debe introducir elementos pedagógicos en todos los niveles pedagógicos que permitan educar responsablemente a las nuevas generaciones sobre el uso de la información en las redes sociales, evitar que gane el estímulo adrenalínico de la inmediatez que lleva a difundir irresponsablemente informaciones sin prever las consecuencias y aprender a distinguir la información falsa en la red.

2.- El aparato de justicia nacional debe establecer penas estrictas para quienes mientan o cultiven las fake news en el espacio de las redes sociales que provoquen graves repercusiones que afecten la estabilidad comunitaria y deterioren las garantías humanas.

3.- Es fundamental que se cree un sistema institucional de comprobación informativa o de “fact Checking” que permita distinguir las fake news y el clima de posverdad de la realidad verídica en la vida del país.

De no actuar el Estado mexicano sobre éste ámbito, el proyecto educativo, cultural, ideológico y de gobernabilidad de la nación, será devorado cada vez más rápido por la acelerada dinámica de la posverdad desbocada que se auto impulsa con el vertiginoso acceso de la población al uso de las nuevas tecnologías de información. La continuidad de ésta inacción estatal evitará la edificación de una sociedad más civilizada en la República, alimentando la presencia de una cultura de la falsedad y del engaño que contribuirá a crear comunidades más anárquicas en México durante el siglo XXI.

jesteinou@gmail.com