El andarín austriaco Peter Handke (6 de diciembre de 1942) es un apasionado del detalle mínimo y con esa misma precisión explora la intimidad humana, la soledad y el miedo. Tras haber obtenido el premio Nobel de literatura 2019, sus libros van llegando poco a poco a las mesas mexicanas de novedades. Es autor de poesía, teatro, ensayo y narrativa. Transcribo las primeras líneas de su novela (llevada al cine) La mujer zurda (Alianza Editorial).
“Tenía treinta años y vivía en una urbanización de bungalows formando terrazas, en la ladera meridional de una montaña de mediana altura, justo por encima de la neblina de una gran ciudad. Tenía el pelo castaño y ojos grises, que, de vez en cuando, aunque no miraran a nadie, resplandecían sin que el resto de la cara experimentara cambio alguno. Una tarde de invierno, cerca ya del anochecer, estaba sentada a la luz amarilla que llegaba de fuera, junto a la ventana de un amplio cuarto de estar, al lado de una máquina de coser eléctrica; junto a ella, su hijo de ocho años haciendo unos deberes. De los dos lados que formaban el largo de la habitación, uno de ellos era sólo una cristalera delante de la cual había una terraza, cubierta de hierba, con un árbol de Navidad que habían tirado allí, y el muro sin ventanas de la casa vecina. El niño estaba sentado a una mesa barnizada de color marrón e, inclinado sobre su cuaderno, escribía con una pluma estilográfica que rascaba el papel, mientras se iba pasando la lengua por los labios. De vez en cuando dejaba de escribir, miraba por el ventanal y luego seguía escribiendo con más ahínco; o dirigía una mirada a su madre, la cual, aunque estaba vuelta hacia un lado, se daba cuenta de ello y le miraba también. La mujer estaba casada con el jefe de ventas de la sucursal en aquella ciudad de una marca de porcelanas conocida en toda Europa; el marido tenía que volver aquella noche de Escandinavia después de un viaje de negocios de varias semanas. La familia no era muy rica, pero vivía en una situación acomodada sin tener que pensar en el dinero; el bungalow era de alquiler porque el marido podía ser trasladado en cualquier momento.
El niño había terminado de escribir y leía en voz alta: Cómo me imagino una vida mejor: ‘Me gustaría que no hiciera frío ni calor. Que sople siempre un viento tibio; de vez en cuando una tormenta en la que la gente tiene que acurrucarse. Los coches desaparecen. Las casas serían rojas. Los arbustos serían oro. La gente lo sabría todo y no necesitaría aprender nada más. Se viviría en islas. En las calles los coches están abiertos y se puede entrar cuando se está cansado. Ya no se está cansado. Los coches no son de nadie. Por la noche la gente no se va nunca a la cama. La gente se duerme allí mismo donde está. No llueve nunca. De todos los amigos hay siempre cuatro, y la gente que uno no conoce desaparece. Todo lo que uno no conoce desaparece’.”
Novedades en la mesa
Otros títulos de Peter Handke disponibles en México: Contra el sueño profundo (Nórdica Libros), Carta breve para un largo adiós (Edhasa), Lento regreso (El cuenco de plata), El chino del dolor (Alfaguara), El miedo del portero al penalty (Alfaguara), El juego de las preguntas (Alfaguara) y La noche de Morava (Alianza).
