La desaparición y posterior hallazgo con su cuerpo mutilado, corrobora que la problemática de la desaparición de menores en México es un problema soslayado pues a la fecha no se cuenta con un listado confiable y que en Guerrero se tienen las mismas carencias.

De acuerdo con los datos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hasta mediados de este año existían un total de mil 970 niños y niñas fueron víctimas de ese delito 532 sin ser localizadas.

El panorama no es mejor en Guerrero.

Existe una problemática sobre personas desaparecidas en general pero hay otra especifica de niñas de las cuales se desconoce su paradero. Las alertas Amber, para niños y niñas, y Alba, para mujeres mayores de 18 años, se activan cada 48 horas en promedio.

De acuerdo los datos de la plataforma en cuestión, hasta septiembre de 2020 se tienen menores 54 desparecidas de las cuales 32 ya fueron localizadas, pero hay 22 de las cuales aún se desconoce su destino. Cuando las desaparecidas son localizadas sin vida, se bajan de la plataforma y quedan fuera de la contabilidad. Luego entonces el total de las desparecidas supera a las 54 víctimas.

Pero los reportados como desaparecidos no son los únicos que se pierden, sino que corresponden a los denunciados pero también, no en todos los casos reportados se activa la alerta. Es decir, podría haber más desapariciones de mujeres porque hay familias que no conocen los protocolos hacia dónde ir para solicitar una alerta, por lo que quedan muchos casos en la cifra negra.

Siempre con los datos de la plataforma de la alerta Ámber, las estadísticas permiten concluir que en Guerrero 2.5 menores se pierden cada mes. Las niñas constituyen la mayoría de las víctimas y son de entre 11 y 16 años.

A ocho meses de pandemia, no hay recursos de la alerta de violencia de género en el Estado de Guerrero, porque no hay planes, proyectos, ni hay iniciativa donde se pueda observar, desde las páginas de la Fiscalía o de las unidades de género, la participación en colectivo para la búsqueda inmediata señaló Marisol Cuevas Serrano, la presidenta del Grupo Ciudadano Anáhuac.

Además, lamentó la omisión de la Secretaría de la Mujer Guerrero a cargo de Mayra Martínez Pineda, y dijo desconocer el silencio ante el asesinato de Ayelin, por lo que pidió que se pronuncien sobre el caso.

Pero ésta problemática tiene antecedentes mayores. De enero del 2017 a diciembre del 2019, la alerta Ámber, el protocolo para la búsqueda de menores de edad que emplea la Fiscalía General del Estado (FGE), activó 168 alertas en Guerrero.

Los datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (Rnpdno) de la Secretaría de Gobernación (Segob) permiten concluir que las desapariciones en Guerrero aumentaron 25 por ciento entre junio y julio.

La última alerta del 2019, cerrando tres años de este protocolo, se activó por la desaparición de Bydhel Coral Vázquez Nava, niña de 13 años que desapareció en la comunidad de Mazatlán, municipio de Chilpancingo.

Bydhel desapareció el 30 de diciembre y el 5 de enero, de este año, la FGE informó de su localización, como en todos los casos, sin dar información de las circunstancias en las que la recuperaron.

En al menos cinco ocasiones, no se activó la alerta Amber. Fue el 22 de agosto del 2018, cuando Yulitzi Méndez Marroquín, de seis años, desapareció en Tlapa, junto con su madre y abuela, las cuales tampoco figuran en el registro del protocolo Alba.

Los casos de estas tres personas se conocieron apenas en noviembre del 2019, después de la localización del cadáver de Arnulfo Cerón Soriano, quien estuvo 40 días desaparecido. Los familiares tenían miedo de denunciarlo públicamente, aunque acudieron a presentar la denuncia al Ministerio Público de Tlapa, sin embargo, la Fiscalía no activó ninguna alerta y, en consecuencia, no realizó actividades de búsqueda.

Mayo de este 2020, constituye el periodo con menos reportes de personas desaparecidas desde que se echó a andar la alerta Ámber, para niñas y niños menores de 18 años, y el protocolo Alba para mujeres mayores de 18, el primero en el año 2017.

En abril, por ejemplo, familiares reportaron las desapariciones de Rubí Jiménez García, de 35 años, a quien le habían perdido el rastro la tarde del 21 de abril, junto con su hijo Luis Ángel, de dos años.

 

Caso de Ayelin

La Fiscalía General del Estado dio a conocer que la causa de la muerte fue por traumatismo cráneo encefálico severo, de acuerdo con la necropsia y afirmó que ya están en curso las investigaciones para esclarecer el hecho, y ya se tiene a una persona detenida en investigación, otra más de sexo femenino cuyo nombre circula en los medios, será requerida para declarar al respecto.

Ayelín Iczae Gutiérrez Marcelo fue reportada como desaparecida el pasado 15 de octubre en el municipio de en Tixtla, Guerrero, por su madre, Flora Marcelo Rojas. Su versión indica que el día de los hechos, la menor estaba en casa y su mamá en su negocio de recolección de PET sobre la carretera federal Chilapa-Chilpancingo.

La señora Flora Marcelo, le hizo una llamada telefónica para comer juntas y acordaron verse sobre la carretera, ya que sólo las separaba un kilómetro de distancia. Se presume que la pequeña tomó un atajo por la barranca Chichipico, colonia la Candelaria, que cruza la colonia hasta la carretera federal, ya que en esa zona fue donde se identificó el último registro de su celular.

El 19 de octubre, fue localizado el cuerpo mutilado de la menor por sus familiares, en la misma barranca donde desapareció, es decir, a 350 metros de distancia de su domicilio.

Se presume que el cuerpo de la menor fue colocado en el sitio, ya que refirieron que “sus zapatos estaban acomodados junto a su cuerpo” según relataron el padrastro y el tío de la menor.

Los familiares, acompañados de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, colectivos feministas y vecinos, se preparaban para realizar una movilización para exigir a las autoridades encontrar con vida a la menor, cuando fueron notificados sobre su hallazgo.

Erika Alcaraz, Presidente Municipal de Tixtla, dijo que, durante los operativos de búsqueda se recibieron dos llamadas anónimas informando ubicaciones donde se encontraba la menor, información que resultó falsa y se presume que se hicieron con la intención de que se abandonara el lugar donde se emprendía la búsqueda, acción que no se detuvo.

En el lugar donde el padrastro y su tío encontraron a Ayelín anteriormente se había realizado una búsqueda y no había evidencia, rastro o indicio de que estuviera por la zona.

Todo indica que Ayelin nunca salió de la zona donde vive, tampoco pidió auxilio y ninguna persona escuchó algún grito o algo que llamara la atención.

Diversos colectivos feministas, como Brujas del Mar, Raíz Guerrera, entre otras, manifestaron su indignación ante el feminicidio de Ayelín y emitieron exigencias a las autoridades para dar con los responsables.

La tarde del 21 de octubre en los municipios de Iguala, Atoyac, Acapulco y Chilpancingo se efectuaron manifestaciones para exigir justicia por el feminicidio de Ayelin Iczae. La movilización más grande ocurrió en Chilpancingo donde a lo largo del trayecto, hicieron pintas con mensajes de justicia por los feminicidios y para que termine la impunidad.

En las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, algunas mujeres rompieron los cristales de la caseta de vigilancia, quemaron lonas y pancartas, hicieron pintas y lanzaron piedras al edificio.

También trascendió que la mamá y dos hermanos de la menor se reunieron con Jorge Zuriel de los Santos, Fiscal General del Estado y el servidor público se comprometió detener al culpable a y darles un “castigo severo, enérgico”.