ACAPULCO, Gro.- En este puerto, la expansión de los contagios del Covid 19 se perfila como un peligro inminente para un nuevo paro económico que tendrá efectos sociales dañinos en esta entidad, enclava en la franja de la pobreza nacional.

Aunado a ello, figura la falta de una estrategia adecuada para mantener en funcionamiento a la principal actividad económica de la entidad que es el turismo.

Entre líneas, las autoridades gubernamentales han reconocido que apresurar la reapertura del turismo fue precipitado y a la postre contraproducente, a pesar de que en su momento hubo que hicieron el señalamiento en cuestión.

Sin embargo, el incremento de los contagios no es responsabilidad absoluta de la falta cumplimiento con las medidas de previsión por parte de los paseantes. Es un problema en el que se vinculan ausencia de políticas públicas estratégicas y actitudes de la ciudadanía que habita en este destino de playa.

El 13 de octubre, Acapulco superó el millar de muertes por coronavirus y acumuló unas mil defunciones. Cerró con nueve mil 213 confirmados acumulados, 315 casos activos, 947 sospechosos y seis mil 905 recuperados, de acuerdo con los datos de la Secretaria de Salud en el estado.

A nivel del estado, se tienen, hasta la fecha señalada, 20 mil 617 casos confirmados, dos mil 72 defunciones y 796 casos activos que se concentran principalmente en Acapulco, Chilpancingo, Tixtla, Zihuatanejo, Ciudad Altamirano, además se reportaron 118 casos nuevos durante este martes.

Pero las defunciones han tenido un ligero incremento, al pasar de 9.6 muertes registradas al día durante septiembre, a 12 defunciones diarias, teniendo en plataforma 59 fallecimientos en octubre.

Pero el 14 de octubre se reportaron 122 nuevos casos de Covid 19 en las últimas 24 horas, lo que representó un aumento de 0.6 por ciento respecto al día anterior, sumando 20 mil 816 acumulados, y 2 mil 91 muertes.

Para eso momento, los municipios que concentraron el mayor número de defunciones fueron Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Zihuatanejo, Tlapa, Pungarabato, Ometepec, Chilapa, Atoyac y Tixtla.

La mayor cantidad de contagios nuevos confirmados en 14 días están en Acapulco con 380, en Chilpancingo con 119, en Tixtla con 40, y en Zihuatanejo con 32.

Cuando se inició el proceso de reapertura de playas en Acapulco, el 2 de julio, algunos empresarios de micro y mediana hotelera señalaron la falta de planeación pues se requería una inversión para mayores medidas de higiene, despachadores y cubre bocas pero también en otras áreas de control, pues la mayoría de los paseantes llegó buscando liberarse de todo ese tipo de restricciones y la falta de bebidas alcohólicas.  Además, la ocupación hotelera tampoco ha sido rentable.

Laura Caballero Rodríguez, presidenta de la Asociación de Comerciantes de la avenida Costera, mencionó que “estamos viviendo un tema complejo, con ocupaciones de hotel que apenas alcanzan el 20 por ciento en Acapulco, cuando normalmente en verano llegábamos al 70 u 80 por ciento”.

Recordó que la temporada vacacional del verano, aunado a los fines de semana, siempre dejaban buenos dividendos a comerciantes y propietarios de pequeños establecimientos de la franja turística, así como de grandes cadenas.

“Muchos compañeros no abrieron sus restaurantes el pasado 2 de julio, cuando el semáforo sanitario pasó del color rojo al naranja, otros volvieron a cerrar, pues les sale más caro trasladarse y abrir para no vender, no hay muchos clientes y la gente local no está saliendo mucho a las calles”, mencionó.

Por su parte las autoridades de gobierno han dejado entrever la posibilidad de un retorno a al semáforo rojo e indirectamente atribuyen la responsabilidad hacia los paseantes pues “vienen a Acapulco como si no hubiera pandemia.” Pero también la presión de los empresarios de discotecas, centros nocturnos y bares, ha influido en la permisibilidad por parte de las autoridades y otro tanto son las presiones de las movilizaciones de protesta por parte de trabajadores de la playa, choferes de las diferentes formas de transporte demandando apoyos económicos y despensas.

Si bien es cierto, esto ha impedido acciones saqueo a las los comercios, los bloqueos de calles y protestas se han vuelto una rutina y una forma de ingreso garantizado para este tipo de personas.

Además, la reapertura económica en el puerto obligó a enfrentar cuatro problemas que son el control de las playas, donde la disputa es entre halcones y menudistas, ligados al crimen organizado; el de los bares, que han convertido a la avenida costera en un corredor de congales con prostitución y venta de droga; el crecimiento de renta de casas y departamentos, una oferta extra hotelera informal, pero que compite fuertemente con la establecida y el flujo de paseantes del Valle de México, una zona geográfica con altos niveles de contagio.

Durante el periodo de confinamiento, Acapulco 20 mil empleos formales y más de 50 mil informales, y quedar solamente un vuelo al día. Pero también fue el punto de partida para el éxodo de varias firmas hoteleras y gastronómicas

El coronavirus ha supuesto un shock a nivel global, que está siendo más severo en el caso de países dependientes del turismo y en el terreno local, la economía de la entidad, tiene décadas atada al flujo de paseantes.

A lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX, gobierno y empresarios porteños han considerado que este destino de playa se vende solo. Pero esa idea no funcionó a mediados de los 70 cuando los mayoristas israelíes bloquearon los viajes a destinos nacionales; tampoco después de las dos quiebras de Aeroméxico a finales de los 80 y mediados de los 90. En esta ocasión, post pandemia, no hay indicios de que pueda ser la excepción.

La actitud y las acciones que desarrollen los tres órdenes de gobierno y el comportamiento de prestadores de servicios turísticos en esta nueva normalidad, será muy importante.