Jose Valle Espinosa , Pepe El Toro,
es sobreviviente del 68 y de muchas batallas,
hoy tiene el desafío de vencer a una enfermedad. Venceremos.
Colombia ha vivido largos periodos de violencia, de guerras y de divsión polar entre liberales y conservadores. La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla de 1953 a 1957, llamada por algunos dictadura desarrollista, por el furor de “modernidad” que impulsó, como ocurría en el resto de América Latina; fue precedida por El Bogotazo una serie de disturbios ocurridos en la capital de Colombia, Bogotá, que fueron consecuencia del magnicidio al líder del Partido Liberal, Jorge Eliécer Gaitán, ocurrido el 9 de abril de 1948.
La ola de protestas, que se expandió a otras ciudades y regiones del país, desencadenó el inicio de la época conocida en el país como «La Violencia», que terminó diez años después, en 1958.
Esa violencia, pretendió superarse con un pacto entre liberales y conservadores que se sucedían en los gobiernos nacionales de Colombia.
En la década de los años 60 tuvo su gran impacto el movimiento guerrillero y armado por la influencia de la Revolución Cubana, surgieron las FARC –Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–, comandadas por Marulanda, Tiro Fijo muy cercanas al Partido Comunista y la guerrilla del Movimiento 19 de abril- que era una guerrilla urbana de corte socialista.
En el Diario Madrileño El País se recuerda que la creación del Movimiento 19 de Abril (de donde vienen sus siglas) se dio en 1970 “por el fraude electoral contra la Anapo”, ha dicho Petro:
La Anapo, la Alianza Nacional Popular, fue el partido fundado por el general Rojas Pinilla, quien fue dictador de Colombia entre 1953 y 1957.
Pero en las elecciones de 1970, cuando Rojas Pinilla se perfilaba como el favorito y posible ganador, resultó vencedor su oponente, el conservador Misael Pastrana Borrero, la mañana siguiente de las elecciones. Por ese supuesto fraude se creó el M-19.
“¿De quién era la espada?”, recordó Petro. “La espada no era ni más ni menos que del pueblo. Y estaba realmente secuestrada”, dijo en una entrevista con la periodista Carolina Sanín, en el programa de televisión Mesa Capital. El día de la firma del acuerdo de paz con el M-19, en 1990, el grupo guerrillero devolvió la espada de Bolívar.”
Colombia ha vivido además largos decenios de guerra entre los grupos de narcotraficantes, muchas veces aliados a las FARC, por el fracaso de las estrategias de los gobiernos en su contra, muchas veces replicadas en otros países, incluido México.
Las crisis de los partidos tradicionales, la violencia, la guerra del narco, el fracaso de la lucha guerrillera y la crisis económica han favorecido a Petro.
Como recuerda El País, “esta ha sido la tercera ocasión en la que Gustavo Petro se ha presentado a la Presidencia. En 2010, con una modesta presentación de congresista combativo, sacó el 9,13 por ciento. En el 2018, después de un paso tormentoso por la alcaldía de Bogotá, se llevó un insuficiente 25,08 por ciento. En esas dos ocasiones era un hombre solo y encerrado en sí mismo que luchaba contra el establishment y arrastraba un pasado en el M-19 que asustaba a muchos votantes. En este tiempo ha madurado, ha reunido a su alrededor un verdadero movimiento que trasciende su nombre ―con organizaciones feministas y afros― y ha puesto de número dos a la impresionante Francia Márquez, la primera mujer negra y de origen pobre que puede ocupar la vicepresidencia. Esto lo ha dejado a poco más de nueve puntos de dar un vuelco a la historia política de este país”
Colombia no escapa a la terrible existencia del fenomeno de los llamados populistas, es decir de los demagogos que aparentan un radicalismo antisistema como el rival de Petro en la segunda vuelta, el fascistoide admirador de Hitler, Rodolfo Hernández. Este sujeto promete vender los helicópteros y aviones oficiales, imponer una política de austeridad , llegando al extremo demagógico de reducir casi a la nada el salario del presidente y otras promesas semejantes a las que se hacen en otras partes del mundo , incluyendo a México.
Es muy estimulante, que a pesar de un cierto momento “chavista “de Petro, tanto por los ataques de Maduro y sus propagandistas en su contra, como por un acercamiento a posturas realmente democráticas, Petro ha conseguido el apoyo de sectores más amplios.
La segunda vuelta en Colombia está convertida en un parteaguas para el desarrollo democrático en el Continente o el viraje hacia una derechización salvaje con un posible triunfo de Rodolfo Hernández.
Gustavo Petro tiene el desafío de ganar a amplios sectores del electorado para derrotar en la segunda vuelta a Rodolfo Hernández, quien puede construir una gran alianza de la derecha, sumando a su 28,15 por ciento con 5,952,724 votos, los porcentajes de Federico Gutiérrez 23.91 por ciento con 5,057,258 votos, lo que le daría un poco mas del 51 por ciento: es decir 11 milones de votos.
Un escenario así sería catastrófico para Gustavo Petro y las izquierdas en Colombia y no solamente en ese país, produciría una frustración inmensa en el cambio por la via electoral, pacífica y política.
Por ello la segunda vuelta de las elecciones en Colombia del próximo 19 de junio, son cruciales para hacer posible la consigna BALAS NO VOTOS SÍ.
