A un año de la muerte de Blanca Estela Treviño (10 de noviembre de 1950-24 de julio de 2021), especialista en autobiografía y literatura del siglo XIX mexicano, alumnos, colegas y amigos le rindieron un homenaje de dos días en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde fue maestra por más de 30 años. De su autor preferido, Manuel Payno, escribió diferentes estudios y preparó una selección de crónicas de viaje, artículos de costumbres, históricos, escritos políticos y cuentos para el libro Manuel Payno (Cal y Arena, 2003). Transcribo las primeras líneas del prólogo de Blanca Estela Treviño.
“La vida y la obra de Manuel Payno constituyen uno de los capítulos más complejos y apasionantes del liberalismo mexicano del siglo XIX. La longevidad de su casi octagenaria existencia le permitió ser testigo y actor privilegiado de los episodios más dramáticos y ejemplares de una centuria, donde él y los hombres más conspicuos de diversas generaciones buscaron denodadamente la constitución de una nación y un ser mexicanos. Su vida transcurrió entre las hazañas y miserias de las diversas administraciones de Antonio López de Santa Anna, la intervención estadounidense, el golpe de Estado de Ignacio Comonfort, la revolución de Ayutla, la guerra de Reforma, el imperio de Maximiliano, el triunfo de la República y el inicio y el esplendor del Porfiriato; es decir, entre dos periodos que los historiadores han llamado el liberalismo militante y el liberalismo triunfante.
”Retrato de un hombre de armas y letras. Manuel Payno Cruzado nació el 28 de febrero de 1820 en la Ciudad de México, año en el que Fernando VII fue obligado a firmar la Constitución liberal de Cádiz y cuando Agustín de Iturbide, luego de la conspiración de La Profesa, se convirtió en el brazo militar de los criollos privilegiados que decidieron independiezarse sin dejar de ser monárquicos. Fue hijo de José Manuel Payno y Bustamante y de María Josefa Cruzado. De su padre, especialista en cuestiones financieras, heredó influencias, talentos y virtudes que contribuyeron a su carrera administrativa y política; de su madre, el gusto por los refinamientos y un sentimiento religioso sui generis que modeló su sensibilidad y dejó huella en su visión del mundo, como puede apreciarse en muchos de sus escritos.
”Gracias a la estabilidad familiar, la infancia y adolescencia del joven Manuel transcurrieron en un escenario urbano donde la oportunidad de educarse, aprovechar la enseñanza de los libros y cultivar las amistades literarias eran privilegio de unos cuantos. En la adolescencia, Manuel Payno conoció a Guillermo Prieto, quien fue su constante amigo y biógrafo, esto último aún sin pretenderlo […]
”Al lado de Guillermo Prieto, Manuel Payno hizo sus primeros descubrimientos literarios, emprendió proyectos periodísticos de gran aliento, tramó aventuras, vivió coincidencias y desacuerdos políticos que en varias ocasiones lo condujeron a un estado de desasociego y a discrepancias personales que, pese a todo, no menguaron su amistad. La suya fue una relación a prueba de coincidencias y desacuerdos ideológicos que sobrevivió como uno de los testimonios más entrañables de fraternidad en un siglo donde, a menudo, se impusieron el triunfo de las mezquindades partidarias y los intereses personales.”
Novedades en la mesa
El sueco David Lagercrantz se dio a conocer al continuar la saga Millennium de Stieg Larrson. Ahora presenta una novela negra original, Oscuritas (Destino), traducida por Martin Lexell y Alberto Sevillano.
