La expulsión de Norma Otilia Hernández Martínez, aún alcaldesa de Chilpancingo, es un movimiento estratégico de Morena pretendiendo gestionar y mitigar la influencia negativa de las acusaciones sobre el narcotráfico, pero, el éxito de esta medida está sujeto a cómo se manejen los posibles efectos secundarios en la política interna y local y a la percepción pública.
Al cumplirse más de un año de la viralización en redes sociales y el escándalo mediático que ocasionó el video de una reunión de la primera edil de Chilpancingo con el líder de Los Ardillos, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena, determinó expulsarla del partido el pasado 7 de septiembre bajo el expediente CNHJ-GRO-145/2023, en el cual se ordenó la cancelación del registro de la alcaldesa del padrón de militantes.
Sin embargo por la mañana de ese mismo día, en un salón del hotel Holiday Inn, al sur de la ciudad capital, se efectuó la asamblea Construyendo el Segundo Piso de la Cuarta Transformación, donde presentaron propuestas para participar en el proceso de cambio de dirigencia de Morena y en las elecciones de 2027 y en ella participaron morenistas encabezados por René Bejarano Martínez el perredista, algunos ex legisladores como Alfredo Sánchez Esquivel, Rosario Merlín García y Norma Otilia Hernández Martínez, alcaldesa de Chilpancingo.
En su participación la edil llamó a los militantes de Morena “a conocer las entrañas del partido, para que no se abuse del poder cuando lleguen a algunos”. Anunció que después del 1 de octubre, cuando deje de ser alcaldesa de Chilpancingo, recorrerá el estado para realizar labores informativas sobre Morena y convocó a los asistentes a que “no nos dejen solos”, y acercándose a Bejarano agregó: “Aquí estamos los rebeldes, pero rebeldes con causa”.
En el documento de la CNHJ se argumentó una violación grave a los principios del partido. Señaló que Hernández Martínez dañó la imagen del instituto político y faltó a su obligación de conducirse con honestidad e integridad presentando como pruebas, notas periodísticas de la reunión entre Hernández Martínez y quien presuntamente es líder del grupo criminal Los Ardillos, así como sus declaraciones posteriores, en las que reconoció que este encuentro fue “fortuito”.
“Se considera que las pruebas aportadas por la parte actora resultan suficientes para acreditar los hechos que se reprochan a la C. Norma Otilia Hernández Martínez, por lo que queda demostrado que se llevó a cabo una reunión con un grupo criminal”, se lee en el documento.
La sentencia de la CNHJ de Morena resolvió el tema de Hernández Martínez, a través de un proceso especial sancionador, en donde una persona, de quien se reservó su identidad y que en el documento aparece como “dato protegido”, la demandó por el encuentro antes descrito.
El documento también especifica que “la conducta descrita vulnera directamente los principios, postulados, responsabilidades y obligaciones que se encuentran contenidos en nuestros documentos básicos”.
Debe recordarse que el 5 de julio, se filtró un video en el que Hernández Martínez aparece reunida en un restaurante con una persona que presuntamente es el líder del grupo criminal Los Ardillos, presumiblemente se trató de Celso Ortega Jiménez. En la reunión la alcaldesa estuvo acompañada de su esposo, Diego Omar Benigno González. Un año después, las autoridades judiciales del Estado, no lo han aclarado ni desmentido.
Hernández Martínez reconoció la veracidad de las imágenes, pero aseguró que desconocía quién era la persona con la que se reunió y explicó que se lo presentaron como el líder de un grupo de autodefensas, que el encuentro fue “fortuito”, realizado mucho antes de su publicación y rechazó haber realizado algún tipo de compromiso o pacto fuera de la ley.
Al conocerse la sentencia de su expulsión de las filas de Morena Hernández dijo a través de sus redes sociales “Estoy lista y preparada para una persecución política. Esto me ratifica aún más que sí hay una violencia excesiva en razón de género en contra de mi persona, obviamente, esto ya tiene nombre y apellido”, señaló la alcaldesa sin mencionar nombres y agregó que acudirá a los tribunales para impugnar la expulsión que determinó la CNHJ.
La expulsión de Norma Otilia Hernández de Morena tiene varias implicaciones políticas y sociales importantes. Tal decisión después de un año puede interpretarse como un intento de limpiar la imagen del partido frente a acusaciones de vínculos con el narcotráfico. Al tomar esta medida, Morena, podría estar buscando distanciarse de cualquier asociación negativa que pudiera afectar su credibilidad y reputación, especialmente en un entorno político donde la corrupción y los vínculos con el crimen organizado son temas sensibles.
La expulsión también podría tener implicaciones para las dinámicas internas del partido. Es posible que esta acción sea vista como un movimiento para consolidar el control interno y reforzar la disciplina dentro del partido, enviando un mensaje claro sobre el comportamiento esperado de sus miembros.
La resolución también podría interpretarse como una maniobra tardía o como un intento de desviar la atención de otros problemas más profundos que ocurren dentro del partido.
Dicha expulsión es una medida que tiene más peso en el ámbito político que en el legal, por lo cual su trascendencia sería limitada, salvo que se trate de un indicio de la realización de investigaciones más profundas sobre los vínculos de Hernández. Esto podría abrir la puerta a un mayor escrutinio y posibles consecuencias legales si se encuentran pruebas de conductas ilícitas.
